Llegada de Turkish Airlines y problemas en el aeropuerto de Santiago: lo mejor y lo malo de la aviación en Chile en 2024

Dos hitos marcaron la aviación en Chile en 2024. El mercado aéreo está marcado por una serie de desafíos a nivel país como de industria.
Turkish Airlines llegada a Chile
Fotografía: Turkish Airlines

En un balance del año, la aviación en Chile está marcada por dos eventos significativos: la llegada de Turkish Airlines y los problemas en el aeropuerto de Santiago. Ambos, son las dos caras del mercado aéreo del país sudamericano en un periodo dominado condicionado por múltiples desafíos.

Durante 2024, Chile continúa con la recuperación del tráfico aéreo de pasajeros consolidando los avances alcanzados el año anterior. Cabe recordar que el país sudamericano es uno de los últimos en salir de la crisis de 2020, por las adversas e inefectivas y extensas restricciones que en su momento coloca la administración del ex Presidente Sebastián Piñera.

Según las estadísticas de la Junta Aeronáutica Civil (JAC), el mercado aéreo chileno destaca por llegar a niveles récord con alrededor 26 millones de pasajeros. Hasta noviembre, la cantidad de pasajeros que viaja por avión en vuelos domésticos e internacionales llega a las 25.619.810 personas. La cifra es significativa considerando el contexto económico del país, pero refleja la capacidad de estimulación de la demanda que hace la industria aérea.

En 2024, Chile es uno de los mercados que se sigue sufriendo por la pérdida de conectividad temporal. La falta de aviones y la aparición de oportunidades con mayor retorno de la inversión para algunos operadores, llevan a varias líneas a cancelar servicios a Santiago entre abril y octubre. Como resultado, la conectividad con Norteamérica es la más afectada.

Entre esos meses Air Canada suspende vuelos desde Toronto, American Airlines desde Dallas Fort Worth y United desde Houston (IAH). A estas, se suma Aeroméxico que deja como estacional para el verano del hemisferio sur sus vuelos entre Ciudad de México (MEX) y Santiago. La decisión refleja en parte la pérdida de capacidad país para generar un tráfico rentable y de la línea aérea para adecuar su oferta.

Turkish Airlines: lo mejor para la aviación Chile

Sin lugar a duda, el aterrizaje de Turkish Airlines califica como lo mejor para la aviación en Chile. Más que la llegada de una nueva aerolínea, el motivo responde a la significativa conectividad que brinda a nivel global.

Turkish Airlines llega a Santiago después de más de una década de trabajo. Se trata de la oferta aérea internacional más importante desde 2018, cuando Emirates inicia operaciones en el país hasta marzo 2020.

Chile vuelve a tener en su aviación una aerolínea global. La línea aérea turca ofrece desde Santiago una red de 351 ciudades en los seis continentes. En Chile, la estrategia de la compañía es atender la conectividad con Turquía y desde el hub de Estambul (IST) conexiones a Europa, Lejano Oriente, Medio Oriente y África. Uno de los nuevos mercados que se abren para el mercado chileno es Asia Central con el cual no existía una conectividad significativa.

Fotografía: Maurice Becker

El ministro de Economía de Chile, Nicolás Grau, califica la llegada de Turkish Airlines a Santiago como una buena noticia. “Esta nueva conexión no solo facilita la accesibilidad viajeros, sino que crea nuevas oportunidades en un mercado estratégico como Europa, Medio Oriente. También puede reducir costos de transporte diversificar nuestros destinos de exportación y mejorar la competitividad de los productos chilenos en mercado internacional”, dice.

Los problemas del aeropuerto de Santiago: lo malo de 2024

Si hay algo que ha dado que hablar en la aviación en Chile son los problemas del aeropuerto de Santiago. A pesar de la modernización y ampliación de la infraestructura, la principal terminal aérea del país hace noticia por sus deficiencias. Si en 2023 los problemas guardan relación con la limpieza y los servicios, en 2024 las afecciones están relacionadas con los organismos de servicios públicos.

El principal inconveniente está en migraciones. Las largas filas y tiempos de espera superan significativamente los estándares de la industria aeroportuaria. Si el control de pasaporte (incluyendo el tiempo en fila) no debe superar los 10 minutos para un control personal, en Santiago el promedio supera los 52 minutos. Incluso en horas punta se reportan más de una hora en fila. La situación genera fuertes críticas de los pasajeros, aerolíneas y organizaciones de aviación internacional.

El inconveniente responde a la falta de dotación del personal por parte de la Policía de Investigaciones (PDI) en función del flujo de pasajeros. Paralelamente, están las deficiencias de los kioscos de auto atención que después de más de un año de estar instalados sin funcionan presentan numerosas fallas.

Migraciones en el aeropuerto de Santiago
Filas en migraciones del aeropuerto de Santiago en diciembre 2024. Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Las soluciones de parte de la autoridad no se traducen mejoras. Pese al aumento de personal anunciado hasta febrero, los pasajeros siguen notando la falta de personal en las casetas generando extensos tiempos de espera. Las fallas de los kioscos persisten para lo cual se ha anunciado un “upgrade” del sistema que hasta el momento no tiene hay fecha.

La Asociación Chilena de Líneas Aéreas (ACHILA) señala que hay una crisis en el aeropuerto de Santiago. “La congestión que se produce en el control migratorio, tanto a la entrada como a la salida del país, no sólo no se ha resuelto, sino que sigue agravándose”, señalan.

Desde la sede la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), su director Willie Walsh comenta que la situación de migraciones en el aeropuerto de Santiago “se está convirtiendo en un problema cada vez mayor”.

A los problemas en migraciones, están las filas y esperas en el control de seguridad de la terminal 1 para vuelos nacionales. Los problemas de las filas y tiempos de espera, se hacen notar con la habilitación de la terminal 1A en septiembre y los cierres de los controles tradicionales. Como resultado, todo el flujo de personas y funcionarios se concentra en un solo punto lo que genera largas filas.

Los horarios más complejos son por la mañana entre las 03:00 a 07:00 horas cuando salen gran parte de los vuelos nacionales. Sin embargo, observaciones a veces revelan que el periodo se extiende más allá de ese intervalo. Por la tarde, las horas más complejas son a partir de las 18:00 horas hasta las 19:00 horas.

La presión sobre la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) -organismo responsable de la seguridad del aeropuerto- obligan a abrir un improvisado control secundario. El nuevo filtro de seguridad está en el segundo nivel del aeropuerto disponible para funcionarios y tripulaciones, aunque también puede ser utilizado por los pasajeros.

Por los problemas de distinta índole acumulados en el aeropuerto de Santiago, la Contraloría General de la República emite un oficio a la Dirección General de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para que entregue un completo informe sobre el funcionamiento de la terminal y la concesión. Entre los puntos más críticos están las largas filas que se registran en migraciones con la lenta puesta en servicio de los kioscos de auto atención, problemas en los servicios de movilidad reducida, entre otros. Recientemente, el viernes 27 de diciembre una falla informática deja sin sistema de información de vuelos a todo el aeropuerto. El problema se extiende por varias horas.

Desde el MOP se han comprometido a colaborar con el organismo fiscalizador del Estado. “No me corresponde cuestionar la labor que hace la Contraloría”, sentencia la titular de la cartera, Jessica López. “Lo que sí debemos tener en consideración, es que durante los últimos meses hemos tenido algunos eventos que han deteriorado la calidad de servicio en el aeropuerto. Hay un deterioro de los tiempos de respuesta”.

IATA recuerda la responsabilidad que tienen los Gobiernos en los aeropuertos. En ese sentido, instan a las autoridades de Chile a garantizar que los niveles de personal en los aeropuertos, seguridad, inmigración e instalaciones de control del tráfico aéreo sean adecuados.

“Las operaciones aéreas dependen de la cooperación fluida de todas las partes interesadas: aerolíneas, aeropuertos, autoridades y proveedores. Una falla en cualquier eslabón puede interrumpir toda la experiencia del pasajero”, complementa Peter Cerdá, vicepresidente de IATA para las Américas.