Los inconvenientes del aeropuerto de Santiago de Chile llegan hasta Suiza y obligan al director de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) a pronunciarse. De cara a una temporada alta de viajes, la principal terminal aérea de la capital chilena se prepara a recibir a numerosos pasajeros, aunque no con su mejor cara.
Las largas filas con extensos tiempos de espera en migraciones y las fallas de los kioscos de autoatención afectan la paciencia y experiencia de los pasajeros. A esto, se suma problemas que se están reportando habitualmente en la terminal nacional en los filtros de seguridad. Así, el paso por la terminal aérea está lejos de las expectativas de los usuarios y también de la vanguardia aeroportuaria.
“Hasta ahora creo que (el tema del aeropuerto de Santiago) ha sido relativamente discreto en términos de cobertura fuera de Chile, pero se está convertido en un problema cada vez mayor”, dice Willie Walsh, director de IATA. “Las aerolíneas están hablando sobre esto y comienza a afectar al turismo”.
Una situación que se repite
A lo largo de su carrera en la industria aérea, Walsh recorre numerosos aeropuertos alrededor del mundo. Después de las filas interminables de años atrás en los aeropuertos estadounidenses y europeos de 2022, la situación del aeropuerto de Santiago parece no sorprender al director de IATA. Sin embargo, ello no quita que la preocupación y la urgencia de soluciones existan.
Desde las oficinas en Ginebra, insiste con la cooperación y solicita a las autoridades que tomen la debida importancia que tienen estos problemas. En ese sentido, resalta la ventaja que ofrecen las nuevas tecnologías que incluso hoy ya permiten los viajes por avión con una experiencia totalmente digital.
“Entendemos que cada Gobierno quieren tener los controles que estimen adecuados, pero tratamos de convencerlos de que hay mejores formas de hacerlo”, dice Walsh.
Revisando la situación del aeropuerto de Santiago, el director de IATA cuenta de experiencias adversas en Marrakech. Al igual que ocurre en la capital chilena, la falta de dotación del personal de migraciones y el alto flujo de pasajeros generan filas hasta para entrar al aeropuerto. La situación obliga a las líneas aéreas a reducir capacidad.
En Chile, confía que las autoridades tomen las acciones correspondientes para evitar decisiones extremas. La reducción no sería buena para el país considerando las suspensiones de operaciones de algunos operadores y la reducción de conectividad que se produciría, afectando al turismo, la economía y los empleos.
“Creo que ningún Gobierno quiera ver imágenes de enormes retrasos en sus aeropuertos”, dice Walsh.
Soluciones parciales, temporales y tardías
Por ahora, el aeropuerto de Santiago tendrá medidas parciales con el reforzamiento de personal de la Policía de Investigaciones (PDI) para intentar dar solución a las largas esperas. Sin embargo, el aumento de dotación llegará tarde cuando la temporada de vacaciones de verano ya esté iniciada.
Según los trascendidos, la PDI tendrá 40 funcionarios más en su dotación para migraciones en el aeropuerto de Santiago. A esto, se suman un mismo número a contar del 15 de diciembre, más otros 140 efectivos adicionales en enero y febrero. A partir de marzo, se espera una reducción del personal lo que levanta nuevas preocupaciones.
Pese a que el reforzamiento del personal es bien valorado, para la industria aérea chilena y los pasajeros urgen soluciones definitivas. Las largas filas en el aeropuerto es un problema histórico y algunas organizaciones de turismo alertas el daño que esto hace a la imagen de Chile.

IATA llama al trabajo colaborativo en el aeropuerto de Santiago y en toda la región
Ante el aumento de viajes por las Fiestas de Fin de Año, IATA pide un trabajo conjunto efectivo entre todos los sectores involucrados. El objetivo es brindar tránsitos rápidos por los aeropuertos para los pasajeros asegurando que lleguen a tiempo a sus vuelos y a sus destinos.
En esa línea, IATA recuerda a todas las partes interesadas de la industria y a los Gobiernos, su responsabilidad compartida en el mantenimiento de un sistema de transporte seguro y eficiente, que permita garantizar una experiencia de viaje sin contratiempos. Instan a las autoridades a garantizar que los niveles de personal en los aeropuertos, seguridad, inmigración e instalaciones de control del tráfico aéreo sean adecuados.
“Las operaciones aéreas dependen de la cooperación fluida de todas las partes interesadas: aerolíneas, aeropuertos, autoridades y proveedores. Una falla en cualquier eslabón puede interrumpir toda la experiencia del pasajero”, complementa Peter Cerdá, vicepresidente de IATA para las Américas.