En los últimos años, la seguridad de los aeropuertos en Chile se ha visto comprometida. Desde 2014, el robo de un camión de valores en plena plataforma en el aeropuerto de Santiago con ingreso en pista activa no autorizado, una balacera en plena plataforma a un costado de aviones de aerolíneas estacionados en la terminal, más otros incidentes, son parte del debilitamiento de la seguridad aérea. Recientemente, el ingreso de un individuo para graffitear un avión se sumó a la desafortunada lista.
Para las aerolíneas, la situación es preocupante. Hace unos días, la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (ACHILA) manifestó su consternación por lo sucedido, solicitando a las autoridades competentes tomar medidas correctivas. Desde la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) anticiparon una investigación y acciones.
Sin embargo, pese a las intenciones de la autoridad para esclarecer los hechos, tal como ocurre en otras oportunidades, los incidentes siguen ocurriendo. En Chile, parece no existir responsabilidades por las fallas, las que continúan produciéndose.
Desde Río de Janeiro, donde se celebraba la Asamblea General de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), su vicepresidente para las Américas, Peter Cerdá, señaló que la seguridad es la prioridad número uno para la aviación. En ese sentido, advirtió que el aumento de vulneraciones a la seguridad en el aeropuerto de Santiago como en otras terminales aéreas de Chile representa una preocupación creciente.
“La seguridad aérea es la prioridad número uno que tenemos como industria. Tenemos que asegurar una industria segura para los aviones, los pasajeros y frente a cualquier amenaza”, afirmó.
Cerdá señaló que IATA mantiene conversaciones permanentes con las autoridades aeronáutica de Chile para abordar la situación. No obstante, enfatizó que la responsabilidad principal corresponde al Estado, en especial, a la autoridad aeronáutica (DGAC). Además, exigió seguir los estándares establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
“Realmente la responsabilidad cae en la autoridad aeronáutica que tiene que corregir las incidencias que encuentre”, agregó.

Reactivación del mercado aéreo chileno
Desde fines 2019, el mercado aéreo de Chile se vio afectado. El golpe más devastador fueron las adversas medidas de cierres de fronteras y restricciones a la movilidad entre 2020 y 2022. Si bien el mercado aéreo consiguió recuperarse tardíamente, el bajo desempeño económico del país afectó la demanda.
Según datos de la Junta Aeronáutica Civil (JAC), el tráfico aéreo de pasajeros prácticamente no tuvo crecimiento en 2025 con 0,8%. Durante 2026, el panorama sigue en números rojos para los mercados domésticos como internacionales con una caída a abril de 1,6%.
Pese a estos números, IATA observa con optimismo al mercado chileno tras la pandemia. El organismo destacó la llegada de nuevas aerolíneas como Turkish Airlines y el aumento de frecuencias de Air France, Air Canada, Iberia, entre otras. Sin embargo, advirtieron que todavía existen brechas importantes respecto de los niveles de conectividad registrados antes de 2019, tanto en cantidad de rutas como en frecuencias disponibles.
Asimismo, su vicepresidente para las Américas, indicó que Chile tiene la oportunidad de consolidarse como un destino turístico durante todo el año, dejando atrás la estacionalidad que caracteriza a varios países del cono sur. Para ello, considera necesario implementar políticas públicas que mejoren la competitividad del sector y faciliten el crecimiento de la actividad aérea.
Relación con el Gobierno y desafíos pendientes
Respecto del nuevo gobierno encabezado por el Presidente José Antonio Kast, Cerdá manifestó que la industria está dispuesta a colaborar para continuar impulsando el crecimiento del transporte aéreo en Chile. Sin embargo, dado que todavía está en periodo de instalación todavía están a la espera de los lineamientos, pero destacó el ambiente mucho más favorable.
Mientras tanto, sostuvo que resulta indispensable modernizar los procesos aeroportuarios mediante una mayor incorporación de tecnología, especialmente en los controles migratorios. En ese contexto, indicó que la coordinación entre el aeropuerto, las autoridades y organismos como la Policía de Investigaciones (PDI) resulta clave para agilizar los procesos sin comprometer los estándares de seguridad.

“Hemos enfocado mucho en el tema migratorio, es lento, hay que maximizar. Y ahí todos somos responsables, pero sobre todo el aeropuerto, pues tiene que poner más presión a la PDI”, dijo el vicepresidente para las Américas de IATA.
Otro de los temas que preocupa a IATA es el estado de la infraestructura aeroportuaria chilena, especialmente fuera de Santiago. Cerdá señaló que muchos aeropuertos secundarios presentan limitaciones operativas como la falta de Sistema de Aterrizaje por Instrumentos (ILS) CAT III B y límites en el horario de funcionamiento, situación que restringe el crecimiento de la conectividad doméstica e internacional.
La industria celebra que los aeropuertos de La Serena y Temuco tendrán operaciones 24 horas lo que da más flexibilidad a las aerolíneas para programar vuelos según la demanda. El aeródromo de La Florida tendrá sus primeros vuelos nocturnos a partir del 22 de julio.
Consultado por una eventual baja de las tasas de embarque en medio de compleja situación fiscal heredada de la administración anterior de Gabriel Boric y la presión que existe sobre la infraestructura y equipamientos de aeropuertos, Cerdá instó a un diálogo transparente entre autoridades y a industria aérea. Destacó que esto es fundamental para evitar que la falta de mejoras acumuladas durante años termine trasladando toda la presión financiera a las aerolíneas y usuarios.
“Lo importante aquí es el diálogo abierto, transparente, y que conjuntamente podamos ir evaluando realmente dónde tenemos que invertir”, sentenció.
Finalmente, sostuvo que al fortalecer la infraestructura de los aeropuertos permitirá conectar nuevas ciudades chilenas con destinos internacionales. De esta manera, se podrá seguir impulsando el turismo, el desarrollo económico y una aviación más competitiva.