El Aéreo en CIudad de México, méxicoCon viento a favor, Venezuela avanza en la restauración de su conectividad aérea. Después de la pausa e incertidumbre vivida tras los terremotos de junio y la reapertura del aeropuerto Simón Bolívar en Maiquetía, las aerolíneas internacionales han vuelto a anunciar frecuencias y nuevas rutas.
American Airlines desde Miami, Turkish Airlines desde Estambul (IST), retomaron operaciones. Para noviembre Qatar Airways abrirá vuelos desde Doha y ya se adelantan para 2027, la llegada de Aeroméxico, Arajet e ITA Airways.
No hay dudas. Después de años de contar con un mercado cerrado, la restauración de la conectividad aérea de Venezuela despierta un creciente interés por parte de las aerolíneas, el sector aeroportuario y proveedores. Sin embargo, el proceso todavía enfrenta desafíos regulatorios, financieros y de infraestructura.
Así lo planteó Rodolfo Ruiz, abogado venezolano y socio de Ruiz & Partners, firma que se convirtió en el primer despacho de abogados de Venezuela en incorporarse como socio estratégico de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA). Durante el Foro de Líderes en Ciudad de México señaló que el interés que despierta el mercado venezolano es una señal relevante para el sector.
Desde su perspectiva, los acontecimientos políticos que se vienen generando desde enero 2026, sumado a las decisiones que están tomando las autoridades, y la confianza de las aerolíneas, muestran que Venezuela podría estar en un positivo “punto de no retorno” con la conectividad aérea como protagonista. Sin embargo, enfatizó que no se trata de promover una visión ingenuamente optimista del mercado, sino transparentar el escenario con sus riesgos.
“Venezuela todavía es una jurisdicción con sus riesgos”, señaló Ruiz.
El abogado invitó a la industria a seguir de cerca el proceso. No obstante, destacó la necesidad de comprender el marco regulatorio, la competencia de cada autoridad, los mecanismos de inversión y las condiciones para establecer operaciones. La incorporación de Ruiz & Partners a ALTA se enmarca como una forma de ayudar a la industria aérea a entender el nuevo escenario de Venezuela.

Asegurar la conectividad
La certeza jurídica es el gran desafío que enfrenta la restauración de la conectividad aérea de Venezuela. Durante el Foro, fueron una de las inquietudes de la industria considerando los difíciles momentos de la década anterior cuando las restricciones cambiarias y las retenciones de los ingresos derivados de las ventas en el país por parte del gobierno desembocaron en la salida de las aerolíneas.
Según Ruiz, existe una creciente cantidad de empresas interesadas en explorar el mercado venezolano. De acuerdo con la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), el proceso está acompañado por la llegada de nuevos actores. Los casos de JetBlue y Wingo, entre otros son un ejemplo de ello.
El abogado explicó que las autoridades están procurando ordenar este proceso mediante requisitos como cartas de intención e informes de factibilidad comercial para las aerolíneas que buscan ingresar al mercado. Agregó que la intención es evitar que una compañía abra una ruta únicamente para aprovechar una oportunidad coyuntural y posteriormente abandone el mercado.
Los aeropuertos y flotas anticuadas: los cuellos de botella
Con años de casi un aislamiento, los aeropuertos de Venezuela están desactualizados en cuanto a capacidad e infraestructura. Actualmente, ninguna terminal aérea cuenta con características moderas y capacidades para atender un alto volumen de tráfico que se avecina.
La rápida saturación del aeropuerto de Valencia al utilizar como alternativa a Maiquetía tras los terremotos fue un ejemplo de ello. La situación se repite en otras ciudades del país y en Caracas, donde se opera con restricciones mientras se recupera la infraestructura.
“Si no crece la infraestructura, no puede crecer la aviación”, advirtió Ruiz.
La modernización de la infraestructura aeroportuaria es crucial para acompañar este proceso. Como parte del trabajo, también será clave medir la calidad de los servicios en los aeropuertos para identificar prioridades y optimizar la infraestructura actual mientras se desarrollan los planes maestros.

En paralelo, destacó la importancia de avanzar hacia mecanismos que permitan a las aerolíneas locales acceder nuevamente a financiamiento en condiciones competitivas. Para ello, es fundamental una eventual incorporación plena al marco del Convenio de Ciudad del Cabo.
Actualmente, las aerolíneas venezolanas cuentan con flotas obsoletas que les impiden competir en igualdad de condiciones con el resto de las aerolíneas internacionales. Con difíciles condiciones financieras para acceder a aviones modernos, enfrentan el temor de que operadores extranjeros puedan ingresar a Venezuela.
Regulación y estabilidad: claves para atraer inversión
Otro desafío corresponde a la incertidumbre regulatoria. Ruiz describió a Venezuela como un “campo minado”, aunque aseguró que la experiencia acumulada permite anticipar algunos riesgos y acompañar a las empresas durante su ingreso al mercado.
Entre los cambios que podrían producirse mencionó una modernización de la legislación aeronáutica. Además, la actualización de antiguos acuerdos de servicios aéreos abre la opción hacia una política de mayor apertura de cielos.
También señaló que el riesgo de suspensiones de vuelos por motivos políticos se ha reducido durante 2026, aunque todavía no puede considerarse completamente eliminado. Para Ruiz, el proceso de restauración de la aviación en Venezuela está alcanzando un “punto de no retorno”, gracias a las señales que están dando las autoridades y su compromiso con la conectividad.