Con dos años de contingencias, Flybondi navega ahora sin rumbo. A pesar de tener un nuevo propietario y haber realizado un anuncio importante de flota a fines de 2025, la primera aerolínea de bajo costo (LCC, por sus siglas en inglés) parece estar en fase crítica.
La incertidumbre se apoderó de Flybondi con varios aviones sin volar, cancelaciones, pasajeros afectados y las multas. Además, la aerolínea está sin dirección y con fuga de sus principales ejecutivos. Todo parece entrar en un espiral del cual la aerolínea ve complejo su panorama
La continuidad de Flybondi en el mercado está en duda. En las condiciones actuales, la compañía no se está transformando en una certeza de viajes por Argentina a bajos precios. Por el contrario, la única realidad que tienen sus aventurados clientes es tener demoras, reprogramaciones o un vuelo cancelado.
Nueva salida en la cúpula de Flybondi
En un nuevo episodio de la crisis, Paz Lovisolo dejó el cargo de CEO de Flybondi menos de cuatro meses después de haber asumido la dirección ejecutiva de la compañía. Fue el reemplazo de Mauricio Sana que pasó a la dirección de OCA, compañía a cargo del holding COC Global Enterprise. Sana también dejó la empresa en mayo.
La salida de Lovisolo se suma a otras bajas relevantes registradas durante las últimas semanas. Entre ellas destacan Lucía Ginzo, gerente de Asuntos Corporativos, y Federico Pastori, Chief Commercial Officer (CCO), quienes también dejaron sus funciones recientemente, además de gran parte del equipo original que posicionó a Flybondi en el mercado.

Una flota reducida al mínimo
La situación operativa de Flybondi refleja con claridad la gravedad del momento que atraviesa la empresa. La compañía llegó a operar con sólo un Boeing 737-800 realizando cuatro vuelos en toda su red. Recientemente, ha recuperado otro avión, pero la capacidad realidad de la compañía está lejos de la normalidad.
La falta de aviones complica la programación de los itinerarios que parece no tener modificaciones acordes las capacidades de la red. En ese sentido, los pasajeros tienen la alta probabilidad de sufrir retrasos, reprogramaciones y cancelaciones.
De acuerdo con datos de la industria, 10 aviones estarían paralizados. Además, algunos estarían inmovilizados por problemas con proveedores y talleres de mantenimiento por una deuda estimada en US$5,5 millones.
La limitada disponibilidad de aviones obliga a Flybondi a reducir significativamente su operación. Sin embargo, provocará un efecto dominó de cancelaciones que impacta directamente en los pasajeros y en las complicadas finanzas de la compañía.
Más de 350.000 pasajeros afectados
Según publicó La Nación, entre el 01 de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026 Flybondi canceló más de 2.500 vuelos, afectando a más de 350.000 pasajeros. La puntualidad de la empresa alcanzó apenas el 26,64%, mientras que las cancelaciones representaron el 46,93% de los vuelos programados.
Durante el mismo período, Aerolíneas Argentinas registró una puntualidad de 89,77% y cancelaciones de apenas 0,56%. JetSMART alcanzó una puntualidad de 90,13% y cancelaciones de 0,32%.
Además, Flybondi inició durante marzo un programa de retiros voluntarios y avanzó con algunas desvinculaciones laborales. Parte de esos procesos derivaron en reclamos por falta de pago que incluso terminaron generando embargos sobre cuentas bancarias de la empresa.
Promesas de un despegue que no llegó
Tras la llegada de COC Global Enterprise como principal accionista, Flybondi presentó en diciembre de 2025 un plan de crecimiento que contemplaba la incorporación de 35 aviones Airbus y Boeing. Con una inversión estimada en US$1.700 millones, se anunciaron acuerdos para comprar 15 Airbus A220-300 a incorporar entre 2027 y 2029, 15 Boeing 737-10 más cinco opciones.
Ninguno de los fabricantes celebró ni hizo comentarios oficiales de las incorporaciones de Flybondi. En su momento, el plan fue poco creíble lo que se confirmaría con la delicada situación que vive la compañía, todo en medio de una segunda temporada con crisis operacional.

¿Qué paso para llegar al abrupto final?
Flybondi creció rápidamente en los últimos años. Sin embargo, enfrentó inconvenientes en el giro de divisas durante la administración de Alberto Fernández, afectando los pagos y las finanzas de la compañía. Por ello, confiaban en los cambios que el Presidente Javier Milei iba a implementar.
El cambio de gobierno y las políticas ayudaron un poco. En 2024, Lucía Ginzo conversó con “El Aéreo” donde valoró las transformaciones que se estaban llevando en la aviación argentina. Sin embargo, precisó que era esencial contar con rápida disponibilidad de divisas. En esa época, el 70% de los costos estaban en dólares, mientras que los ingresos estaban en pesos lo que se traduce en una diferencia significativa entre lo que ingresa y lo que realmente gana la empresa.
Posteriormente, apareció el problema de la falta de aviones. En su intento por maximizar las ventas, mantuvieron los itinerarios y, probablemente, con una programación por sobre las capacidades reales. Ante la falta de aviones, celebraron contratos de arriendo de wet lease o ACMI (arriendo de aviones, tripulaciones, manteninimiento y seguros) con varias empresas cuyos montos son altos y obligan a duplicar los esfuerzos para pagar a estos nuevos proveedores, cubrir los costos e intentar obtener ganancias. La situación se repitió en 2025 y 2026.
El desembarco de COC Global Enterprise y las controversias
Flybondi pasó de estar controlada principalmente por el fondo Cartesian Capital Group a quedar bajo la órbita de COC Global Enterprise, encabezada por Leonardo Scatturice. El nuevo socio puso como prioridad estabilizar financieramente a la aerolínea en un plazo que define como “razonable”. Una vez superados los principales desafíos económicos, se iba a ampliar la flota para aumentar las operaciones nacionales e internacionales, generar economías de escala y reducir costos. Ninguna de las dos cosas ocurrió.
Scatturice ha sido mencionado públicamente por sus presuntos vínculos con figuras cercanas al gobierno del Presidente Javier Milei, particularmente con Santiago Caputo. Una de las polémicas más complejas fue una vinculación a “cargas misteriosas” en un avión ejecutivo en el Aeroparque de Buenos Aires que no son revisadas “por orden de arriba”.
La Nación dice que Scatturice sería un ex agente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y tendría vínculos con Luis Caputo, ministro de Economía de Argentina. CoC Global Enterprise desmiente vínculos con entidades públicas argentinas.