Problemas en la cadena de suministro golpean a las aerolíneas con pérdidas estimadas en US$11 mil millones en 2025

Como resultado de las afecciones a la cadena de suministro, las aerolíneas tienen limitada su capacidad de crecimiento.
Producción del B737 MAX en los Estados Unidos
Fotografía: Boeing

Pese a que hay proyecciones más favorables para 2026, las aerolíneas continuarán impactadas por los problemas en la cadena de suministro. Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la disponibilidad de aviones continuará siendo limitada lo que afectará el crecimiento en los próximos años.

En términos prácticos esto se traducirá en más dificultades para la conectividad. Las aerolíneas priorizarán aquellas rutas que le son más rentables o con mayor retorno de la inversión afectando la posibilidad de sumar nuevos servicios secundarios. Aquellos mercados que están con condiciones más desafiantes en materia económica también podrían tener más dificultades para mejorar sus servicios aéreos.

IATA señala que si bien las entregas de nuevos aviones comenzaron a repuntar a finales de 2025 y se espera que la producción se acelere en 2026, se prevé que la demanda supere la disponibilidad de aviones y motores. Anticipan que es improbable que la normalización del desajuste estructural entre las necesidades de las aerolíneas y la capacidad de producción se normalice antes de 2031-2034.

Una situación crítica

En los últimos ocho años, el déficit de entregas asciende ya a al menos 5.300 aviones. A esto se agrega los más de 5.000 aviones estacionados por distintos motivos. El mantenimiento preventivo de los motores es uno de los impactos más significativos, especialmente, con los aviones nuevos: Pratt & Whitney y General Electric para los Airbus de la familia A320neo o Rolls Royce Trent para los Boeing 787.

Como resultado, la edad promedio de la flota ha ascendido a 15,1 años (12,8 años para los aviones de pasajeros, 19,6 años para las de carga y 14,5 años para las de fuselaje ancho). Este escenario también complica las eficiencias en el consumo de combustible y en oportunidades.

De acuerdo con IATA, la eficiencia del combustible tenía una mejora de un 2,0% anual. Sin embargo, en 2025 se redujo al 0,3%. Para 2026, se proyecta un alza de 1,0%.

“Las aerolíneas están sintiendo el impacto de los desafíos de la cadena de suministro en todo su negocio. El aumento de los costos de arrendamiento, la menor flexibilidad en la programación, el retraso en las mejoras de sostenibilidad y la mayor dependencia de tipos de aeronaves deficientes son los desafíos más evidentes. Las aerolíneas están perdiendo oportunidades para fortalecer sus ingresos, mejorar su desempeño ambiental y atender a los clientes”, declaró Willie Walsh, director de IATA.

Un estudio reciente de IATA y Oliver Wymann estimó que el costo para la industria aérea por los problemas en la cadena de suministro superará los US$11.000 millones en 2025.

Willie Walsh, director de IATA 1
Willie Walsh, director de IATA. Fotografía: IATA

Factores condicionantes

Las aerolíneas enfrentarán en 2026 una presión creciente derivada de profundas ineficiencias en la cadena de suministro. Uno de los principales cuellos de botella es la disparidad entre la producción de fuselajes y la disponibilidad de motores. Mientras las líneas de ensamblaje avanzan en la fabricación de aeronaves, los motores siguen limitados por problemas técnicos y de mantenimiento.

A este escenario se suma la ampliación de los plazos de certificación. Los procesos que antes tomaban entre 12 y 24 meses ahora pueden extenderse hasta cuatro o cinco años, retrasando la entrada en servicio de nuevos modelos y afectando especialmente la renovación de flotas de largo radio.

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China también complican la situación. Los aranceles sobre metales y componentes electrónicos han agravado los “cuellos de botella” y aumentado ciertos costos de mantenimiento. Paralelamente, la escasez de mano de obra especializada frena los planes de incremento de producción previstos por la industria.

La fragilidad estructural de la red de proveedores se ha vuelto aún más evidente. Muchas piezas clave dependen de un número reducido de fabricantes, lo que hace que cualquier interrupción, incluso menor, pueda escalar rápidamente en retrasos significativos. Este entorno volátil, condicionado por mercados laborales ajustados, incertidumbre macroeconómica y cambios arancelarios, aumenta el riesgo de disrupciones prolongadas.

“Hay una mayor conciencia de que abordar esto llevará mucho más tiempo de lo que habíamos previsto. Creo que casi todos los ejecutivos (de las aerolíneas) habían esperado que se resolviera a estas alturas”, señaló Walsh, al realizar un balance de la industria.