Aerolíneas elevan proyecciones para 2026: más ingresos y pasajeros, aunque amenazada por la capacidad y nuevas regulaciones

Pese a las proyecciones favorables de las aerolíneas para 2026, las ganancias por pasajero serán de US$7,90. Ingresos de pasajeros, PIB global y menos inflación favorece el escenario.
Willie Walsh, director IATA y Marie Owens Tolsen vicepresidente Senior de Asuntos Económicos de IATA
Willie Walsh, director IATA y Marie Owens Tolsen vicepresidente Senior de Asuntos Económicos de IATA. Fotografía: Ricardo J. Delpiano

La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) adelantó las proyecciones para las aerolíneas en 2026. Impulsadas por alzas en el tráfico de pasajeros, factores de ocupación récord, aumento de los ingresos y reducción de los precios del combustible, el sector espera un buen año.

Las proyecciones para 2026 de IATA señalan que las aerolíneas tendrán una rentabilidad neta de US$41 mil millones en 2026 en comparación con los US$39,5 mil millones que se esperan para 2025. El número podría establecer un nuevo récord con un margen de rentabilidad estable en torno al 3,9%.

Si bien las cifras a nivel de industria son significativas, en términos de pasajeros no lo son tanto. Las ganancias por pasajero transportado serán en promedio de US$7,90 bajo las cifras de 2023 cuando las ganancias fueron apenas de US$8,50 consideradas como “altas” en la industria.

“Son extremadamente buenas noticias considerando los vientos en contra que enfrenta la industria aérea con aumento en los costos y cuellos de botella en la cadena de suministro, conflictos geopolíticos, problemas en el comercio global y la amenaza creciente en nuevas regulaciones”, dijo Willie Walsh, director de IATA.

Como reflejo de lo anterior, el retorno del capital invertido será de 6,8% sin cambios significativos, a pesar de la mejora en la rentabilidad. Esto será el resultado de un aumento en los costos de capital que estarán en 8,2% para 2026.

Números récord

De acuerdo con las proyecciones de IATA, las aerolíneas esperan ingresos por US$1.053 mil millones. La cifra será un 4,5% más respecto a los US$1.008 mil millones previstos para 2025.

Respecto a los factores de ocupación, continuarán mostrando porcentajes históricos. La tasa de ocupación de los aviones de pasajeros estará en un promedio de 83,8% en 2026 con compañías aéreas reportando porcentajes más altos. El número muestra la necesidad que tienen las personas por viajar por distintos motivos, pero también refleja los problemas en la entrega de nuevos aviones.

En ese sentido, el número de pasajeros se situará en 5.200 millones para 2026. Se trata de un aumento de 4,4% respecto a 2025.

Respecto al transporte de carga, el movimiento de mercancías alcanzará los 71,6 millones en 2026. El número será un aumento de 2,4% respecto a 2025.

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Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Los catalizadores

Las sólidas proyecciones de las aerolíneas para 2026, impulsado por un incremento de los ingresos y una contención relativa de los costos. Las aerolíneas continúan buscando las eficiencias operacionales mientras todavía deben enfrentar problemas con las entregas de nuevos aviones, aunque se espera que los escenarios sean más optimistas en comparación a los dos últimos años.

Se estima que los ingresos totales aumenten un 4,5%, alcanzando los US$1.053 mil millones, mientras que los gastos operativos crecerían un 4,2% hasta US$981.000 millones. Esta dinámica permitiría elevar el beneficio neto en unos US$1.500 millones respecto al año anterior.

El contexto macroeconómico muestra señales mixtas. Por un lado, el crecimiento global del Producto Interno Bruto (PIB) se mantendría en un 3,1% y la inflación retrocedería ligeramente hasta el 3,7%. Ambos factores favorecen a impulsar la demanda de pasajeros. Por otro, el comercio mundial continuaría débil, con un alza prevista de apenas 0,5%, lo que limita la expansión del negocio de carga.

Ante este escenario, los ingresos por transporte de pasajeros seguirán siendo el principal motor del sector, con un aumento estimado del 4,8% hasta US$751.000 millones. Este avance se apoya en una expansión del 4,9% en la cantidad de pasajeros rentados por kilómetro (RPK) y en un factor de ocupación que alcanzaría un récord de 83,8%.

Los ingresos complementarios (ancillary revenues) también prevén un crecimiento del 5,5% respecto a 2025. Hoy, este segmento representa el 14% de las aerolíneas. Las proyecciones para 2026 señalan que los ingresos complementarios llegarán hasta los US$145.000 millones.

En cuanto al negocio de carga, los ingresos llegarían a US$158.000 millones de dólares, un 2,1% más que en 2025. El crecimiento se explica por mayores volúmenes transportados, especialmente en envíos urgentes y comercio electrónico, con un avance del 2,6% en las toneladas de carga por kilómetro (CTK). Aun con una ligera caída en los rendimientos (-0,5%), estos se mantendrán cerca de un 30% por encima de los niveles previos a la crisis de 2020.

Costos

Las proyecciones de IATA 2026, anticipan que las aerolíneas enfrentarán un escenario de costos más equilibrado. La leve disminución del precio del combustible y una estabilización general de los gastos operativos ayudarán a mejorar el escenario.

Según las últimas previsiones dadas a conocer hoy en Ginebra, el sector destinará US$252.000 millones al combustible, una caída marginal del 0,3% respecto de 2025. La baja se explica por la reducción del precio del crudo Brent, que pasaría de US$70 a US$62 por barril, aunque el combustible de aviación solo descendería un 2,4% —de US$90 a US$88 dólares por barril— debido al aumento de los márgenes de refinación.

Las aerolíneas anticipan cierto alivio, ya que el vencimiento de coberturas más costosas permitirá acceder a precios más alineados con el mercado. Con ello, el combustible representaría el 25,7% de los gastos operativos en 2026, ligeramente por debajo del 26,8% del año previo.

Otro factor que podría impulsar la rentabilidad del sector es la prevista debilidad del dólar estadounidense. De acuerdo con IATA, entre el 55% y el 60% de los costos de las aerolíneas están denominados en dólares, frente al 50% - 55% de los ingresos.

En este contexto, una depreciación del 1% del dólar frente a otras divisas podría aumentar las ganancias globales del sector en torno a un 1% y mejorar los márgenes operativos en aproximadamente 0,05 puntos porcentuales, beneficiando especialmente a las compañías que operan con monedas más fuertes.

Desafios y riesgos

Pese a las proyecciones favorables, las aerolíneas afrontarán en 2026 un escenario complejo marcado por la persistencia de riesgos y desafíos que seguirán presionando su rentabilidad. El principal obstáculo continúa siendo la disrupción en la cadena de suministro, que limita la capacidad de las aerolíneas para atender la demanda y mantiene elevadas las tasas de ocupación. Aunque se esperan mejoras graduales, el ritmo de nuevos pedidos supera con creces la producción, lo que eleva las carteras de pedidos a niveles históricos y prolonga los impactos financieros más allá del corto plazo.

A ello se suma una creciente presión regulatoria. Mientras Estados Unidos avanza hacia una mayor desregulación, en Europa no se han concretado reformas que aumenten la competitividad del sector, pese a las recomendaciones del informe Draghi. La tentativa de modificar la normativa EU261 —incluyendo propuestas para convertir el equipaje de mano en un derecho garantizado— ha perdido impulso y amenaza con añadir costes adicionales a las aerolíneas.

Las limitaciones de infraestructura también continuarán afectando la eficiencia operativa en 2026. Aunque Estados Unidos planea modernizar su sistema de gestión del tráfico aéreo, en la mayoría de los mercados no se aplican plenamente los principios de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para garantizar tarifas más eficientes. Casos como el de Heathrow, donde los proyectos de expansión podrían incrementar notablemente los costos, evidencian la fragilidad del equilibrio actual.

A nivel global, los conflictos geopolíticos seguirán generando impactos directos en las operaciones. Cierres de espacio aéreo, interferencias en sistemas GNSS y desvíos obligados por razones de seguridad continúan elevando costes y reduciendo la eficiencia de las rutas. Un ejemplo de esto es Venezuela.

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