Pese a los múltiples desafíos que enfrenta la descarbonización de la aviación, en LATAM Airlines se muestra confiados en que la industria podrá alcanzar las metas de cero emisiones al 2050. Sin embargo, alerta que en la región hay más esfuerzos individuales que colectivos.
Con una nutrida agenda en sostenibilidad, la principal aerolínea latinoamericana trabaja en todos los ámbitos que se puede para cumplir con los objetivos autoimpuestos como industria. En un actuar responsable frente a la sociedad, argumenta que el escenario actual no da excusas para no hacer nada. Sin embargo, para dar "el gran salto" urge la participación del sector público.
“Se requiere la colaboración público privada, la unión de actores y es ahí donde nosotros vemos que en la región faltan condiciones habilitantes, pero no por eso podemos cambiar las metas”, sentencia Johanna Cabrera, gerente de Sostenibilidad Corporativa de LATAM Airlines Group.
Las condiciones habilitantes están referidas a los combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) y transición energética. Básicamente, guardan relación con las líneas de financiamiento, incentivos en los sistemas tributarios y la seguridad jurídica -por la cantidad importante de inversión que se requiere, más la inversión jurídica.
Pese a las muestras de buena voluntad de los Gobiernos, las metas todavía se ven lejanas. En ese sentido, se insiste con el llamado a actuar desde el mundo público, pero con una visión integral.
Para la industria aérea es la gran herramienta que se tiene a la mano para reducir significativamente las emisiones. Las estimaciones señalan que si se utiliza en su totalidad (a diferencia de que hoy sólo se puede ocupar al 50% mezclados con combustibles tradicionales) se pueden reducir las emisiones de CO2 hasta en un 80%.

No a los Mandatos en SAF
En línea con el resto de la industria aérea, LATAM se opone al establecimiento de mandatos o imposición de normas que determinan la compra y uso de SAF en condiciones actuales. Anticipa, que su colocación sólo contribuiría a elevar los costos del transporte que serían pasados a los pasajeros.
En su Asamblea General, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), criticó fuertemente a la Unión Europea por la imposición de mandatos de SAF. Según la visión del gremio, ese enfoque sólo coloca en riesgo la sostenibilidad de la aviación porque las compañías aéreas no pueden pagar sumas altas de dinero para pequeñas cantidades de combustible sostenible.
"Aumentar el costo de la transición energética no debería ser el objetivo ni el resultado de las políticas de descarbonización”, dice Willie Walsh, director general de IATA.
Cabrera señala que el SAF ya es dos a tres veces más caro que el combustible tradicional, pero en Europa es el doble del costo de lo que se paga en otra región. Se trata de una práctica inviable.
Eficiencias operacionales: la gran herramienta inmediata
Mientras se habilitan las condiciones para el uso del SAF, las eficiencias operaciones son para LATAM Airlines las herramientas inmediatas para avanzar en la descarbonización de la aviación. En este punto, es donde la compañía defiende su acción medioambiental.
El uso más eficiente del combustible es lo que se puede hacer en el día a día. Por ejemplo, recientemente LATAM ha incorporado un software para ajustar la planificación y desempeño del avión de la flota Airbus según sus condiciones reales. Sólo con este mecanismo puede ahorrar cerca de 8 mil toneladas de CO2 al año. Paralelamente, prueba nueva tecnología como AeroShark un revestimiento para que reduzca la fricción del aire en el fuselaje lo que genera otro aporte.
A lo anterior, está la operación de vuelos más, rodajes con un solo motor entre otras acciones. En este punto, señala que las autoridades pueden realizar una mayor colaboración con inversión en infraestructura y equipamiento.
“Si podemos ver una cooperación en este ámbito, pese a que todavía falta”, señala Cabrera.
Respecto a flota, la ejecutiva señala que pese los problemas en la cadena de suministro, la aerolínea continuará recibiendo nuevos aviones menos contaminantes en los próximos años. En 2024, LATAM cerró con 86 aviones de última generación y para 2030 el objetivo es contar con 200. El trabajo es arduo en materia de flota, pero en los años más inmediatos la combinación de gradualidad y eficiencias operacionales serán claves para avanzar en la reducción de emisiones.

Urge una visión integral
Uno de los cuestionamientos que más surgen sobre transición energética en la aviación es quien asume los costos. El desarrollo del SAF anticipa el desarrollo de una nueva industria, pero para hacerlo se requiere millonarias inversiones que no todos están dispuestos a apoyar.
Ante esta realidad, urge trabajar en un balance entre los costos de todo lo que implica la descarbonización con una visión integral. Esto se traduce en tomar conciencia de la realidad de las personas en Latinoamérica y también de la conectividad de los países. Sobre este punto, urge el llamado a los Gobiernos a acelerar la colaboración para poder continuar trabajando en las metas de sostenibilidad.
A diferencia en Europa, donde existen alternativas de transporte, en la región un encarecimiento del ticket aéreo por impuestos o nuevas inversiones podría significar que la gente no viaje. Por consiguiente, habría pérdidas para la economía y para la calidad de vida de las personas.
“Si encarecemos el costo de los tickets, no vamos a avanzar en la descarbonización de la aviación”, enfatiza la gerente de Sostenibilidad de LATAM Airlines.