Con la presencia de la Presidente del Perú, Dina Boluarte, finalmente se inaugura el nuevo aeropuerto Jorge Chávez de Lima. Después de más de una década de demoras, tres retrasos en su inauguración y una puesta en marcha no exenta de polémicas, queda habilitada esta infraestructura clave para el progreso del Perú.
El nuevo aeropuerto Jorge Chávez de Lima es fundamental para el desarrollo de la aviación del Perú. Su puesta en servicio permitirá acompañar en parte el crecimiento del transporte aéreo, mejorar el rol hub de Lima. En paralelo, también ayudará a impulsar una nueva serie de beneficios para la economía y la sociedad del Perú.
“Aquí despega una nueva etapa de desarrollo para el Perú. Este aeropuerto generará más de 121.000 empleo y su estima el aporte de más de US$1.500 millones al crecimiento de nuestra economía sólo durante su primer año de operación”, destaca el ministro de Transportes y Comunicaciones, César Sandoval.
El nuevo aeropuerto Jorge Chávez de Lima es el más moderno de Latinoamérica. Con una inversión de más de US$2.000 millones, tendrá una capacidad para procesar hasta 30 millones de pasajeros por año. Según las proyecciones de Lima Airport Partners (LAP), se estima llegar a los 38 millones de pasajeros en 2030.
A pesar de que su construcción y puesta en servicio están determinados por los desafíos políticos que tiene el Perú, las autoridades celebran que es el nuevo aeropuerto es un hito para fortalecer la competencia en la región. Para el gobierno de la Presidente Boluarte es un compromiso con la modernización de la infraestructura aeroportuaria nacional.
“Nuestro país, avanza hacia el futuro. No es sólo una obra monumental, es una prueba viva de nuestra capacidad de convertir nuestros sueños en acciones concretas, con esfuerzo, coraje, resistencia y visión de grandeza. Iniciamos una nueva etapa de progreso e integración y modernidad”, expresa la Presidente Boluarte.
Nuevo aeropuerto: entre la modernidad prometida y los viejos problemas sin resolver del Perú
Después de más de seis décadas en operación, el aeropuerto Jorge Chávez da paso a una nueva terminal, moderna y de mayor capacidad para atender el crecimiento de la aviación del Perú. Sin embargo, el inicio de operaciones no está exento de cuestionamientos y preocupaciones por parte de usuarios, aerolíneas y expertos del sector aéreo.
Desde hace años, el crecimiento sostenido del tráfico aéreo de pasajeros en el Perú hace que la construcción de un nueva terminal en una necesidad impostergable. En 2014, LAP advierte que el ahora antiguo Jorge Chávez ya recibía más de 17 millones de pasajeros al año. La cifra ya en ese entonces es muy por encima de su capacidad. Tres años después, la concesionaria acuerda con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) extender la concesión hasta 2041, con el compromiso de levantar una nueva infraestructura que sustituyera al aeropuerto original inaugurado en la década de 1960.
Pese a la urgencia, el proceso ha sido complejo. El presupuesto inicial de US$2.000 se eleva a US$2.400 millones, y las sucesivas postergaciones pusieron en entredicho la planificación del megaproyecto. La fecha inaugural prevista para diciembre de 2024 se mueve para enero 2025 y después para fines de marzo 2025, la que tampoco no logra concretarse por las demoras y la falta de pruebas operativas (ORATS, por sus siglas en inglés).

Aunque LAP asegura que “cada aspecto ha sido minuciosamente planificado para ofrecer una experiencia óptima”, persisten serias dudas sobre la operación inicial del aeropuerto. Uno de los puntos más críticos es el acceso vial. Actualmente, la única ruta habilitada es la avenida Morales Duárez, que conecta con el nuevo terminal mediante unos improvisados puentes modulares sobre el río Rímac. Esta vía, estrecha y con deficiente iluminación, presenta cuellos de botella incluso con las estrategias semafóricas aplicadas.
La Defensoría del Pueblo alerta que el flujo vehicular podría colapsar con facilidad. En un pronunciamiento indica que sola avería provocaría la paralización total del tránsito hacia el aeropuerto. Para cubrir el entorno urbano deteriorado del Callao, la municipalidad instala un muro de 900 metros decorado con paneles impresos con imágenes de vegetación. La propuesta de solución cosmética no ha estado ajena a las críticas.
Otro símbolo de la falta de coordinación es la estación “Aeropuerto” del Metro de Lima, cuya inauguración está prevista recién para 2027. Lo insólito es que la parada estará ubicada frente al antiguo terminal, lo que ha generado incredulidad. Como solución se propone un monorriel que conecte el metro con el nuevo aeropuerto.
“Tener una estación llamada “Aeropuerto” donde ya no va a estar el aeropuerto es el ejemplo más gráfico de nuestra falta de planificación como país”, afirma Carlos Gutiérrez, gerente general de la Asociación de Empresas de Transporte Aéreo Internacional (AETAI) a El País.

Migraciones y TUUA
Un punto que está en cuestionamiento en el nuevo aeropuerto Jorge Chávez es migraciones. Los menores espacios podrían afectar el procesamiento de pasajeros. Según Migraciones Perú, los puntos de control de pasaportes en salidas tienen un 40% menos de área, mientras que en llegadas la reducción es del 20%.
Aunque LAP promete una experiencia más ágil gracias a la incorporación de tecnología y sistemas biométricos, los gremios aeronáuticos advierten que falta ver el funcionamiento real con volúmenes habituales de pasajeros. Uno de los temores es que se repita lo ocurrido en el aeropuerto de Santiago. En la capital chilena, las deficiencias en la implementación tecnológica y la dotación de personal han causado caos y largas esperas. Desde la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) instan a los Gobiernos de la región a trabajar estrechamente con la industria para evitar este tipo de escenarios.
Según el Consejo Internacional de Aeropuertos de América Latina y el Caribe (ACI-LAC), la tecnología puede compensar las limitaciones físicas. Por lo tanto, los espacios pueden asegurar que los procesos sean rápidos y eficientes.
“Ya no es necesario tener los grandes espacios que se necesitaban antes. Con la ayuda de la biometría se maximiza el uso de la infraestructura actual y futura”, afirma Rafael Echevarne, director de ACI-LAC.
Otro tema polémico es la implementación de una nueva Tarifa Unificada de Uso de Aeropuertos (TUUA) que cobra a los pasajeros en tránsito por Lima, lo cual antes no ocurría. El monto asciende a US$11,32 por pasajero en vuelos internacionales y US$7,07 dólares en nacionales. Para la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (ASPEC), se trata de “una carga económica adicional e injustificada”.
