El 11 de marzo de este año, el colombiano Yeferson Cossio, un creador de contenido o denominados “influencer” señaló que estaba dispuesto a activó una bomba fétida en pleno vuelo de Avianca entre Bogotá y Madrid. Si bien el incidente no pasó a mayores si costó caro: obligó al Boeing 787-8 que cubría el vuelo AV46 afectando no sólo el vuelo de cientos de pasajeros, sino a sus conexiones, además de comprometer la seguridad.
La situación fue otro resultado de un pasajero disruptivo. Una tendencia que preocupa a la industria aérea y que en la región continúa en ascenso, poniendo en riesgo no sólo la regularidad de las operaciones sino la tranquilidad del vuelo.
De origen humilde, Cossio ganó fama a costa de sus retos extremos, bromas y contenido extravagante. El caso del vuelo AV46 fue uno más, pero que tendrá una sanción.
Durante el viernes 21 de agosto, Avianca comunicó que la acción contra el denominado “influencer” quedó concluyó mediante un procedimiento de justicia restaurativa. En desarrollo de dicho procedimiento, Yeferson Cossio aceptó abstenerse de utilizar los servicios de Avianca hasta el 21 de agosto de 2027.
Además, presentó disculpas a Avianca S.A. y a la tripulación del vuelo AV46 por su comportamiento. Según comunicó la aerolínea, estas fueron recibidas en el marco del proceso restaurativo adelantado entre las partes.
¿Un acuerdo beneficioso?
En algunos medios ha trascendido que Avianca es la compañía banea al “influencer” al prohibirle utilizar sus servicios. Una salida acordada que evitó un largo proceso judicial, pero que deja interrogantes para una industria que busca alcanzar la cero tolerancia en este tipo de comportamientos.
De acuerdo con Avianca, el creador de contenido activó un artefacto generador de olor químico dentro del Boeing 787-8. Al ser un espacio cerrado con sistema de presurización agravó la seguridad en vuelo que en pleno océano no podía realizar un aterrizaje de emergencia.
Cossio sostuvo que “no fue una broma, ni hizo parte de ninguna producción, grabación, sketch o estrategia de contenido". Atribuyó el hecho a la activación accidental de un elemento guardado en su equipaje de mano mientras buscaba un objeto personal.
La salida alternativa favoreció por el momento al influencer. Pese a la gravedad del hecho podrá seguir viajando en otras aerolíneas sin problemas, aunque su nombre probablemente las lleve a tomar precauciones.
En aviación, cualquier riesgo a la seguridad de decir sólo la palabra “bomba” o similar hasta portar un elemento prohibido se toma como una amenaza real. Ante esta situación se activan todos los protocolos correspondientes en función de resguardar la seguridad de todos, procedimientos que implican un amplio despliegue de recursos públicos como privados.
Ante esta situación, Avianca reiteró su compromiso con la seguridad, el respeto y la sana convivencia como pilares esenciales de la prestación del servicio de transporte aéreo. Señaló que continuará promoviendo una cultura de respeto y mantendrá una política de cero tolerancia frente a cualquier hecho que comprometa la seguridad, las personas y las normas de la operación aérea.

Industria pide normas más duras contra los pasajeros disruptivos
En Sudamérica, los pasajeros disruptivos se han convertido en una amenaza al alza para las aerolíneas y los viajeros. Ante esta situación, la industria aérea buscará impulsar una estrategia para fortalecer la regulación y conseguir sanciones más específicas. La intención es crear un efecto disuasivo importante a fin de disminuir las afectaciones a la seguridad que implican conductas inapropiadas durante el vuelo.
Durante la Asamblea General en Río de Janeiro, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) y las principales aerolíneas, aseguraron que están ya trabajando en una estrategia conjunta para fortalecer los marcos regulatorios. Busca aplicar sanciones más efectivas y desarrollar campañas de educación dirigidas a los pasajeros. El sector puso como ejemplo la nueva regulación de Brasil en la materia.