La Comisión Europea presentó una revisión del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS, por sus siglas en inglés). A partir de 2027, el sistema dejará de limitarse exclusivamente a los vuelos dentro del Espacio Económico Europeo (EEE) y se extenderá a determinadas rutas internacionales, aunque de forma mucho más acotada de lo que inicialmente se evaluaba.
Pese al menor impacto, la medida mantuvo las críticas de la industria aérea por su carácter sectorial. El sector aéreo manifestó sus críticas a la Comisión Europea, especialmente, por abordar completamente el Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA).
En cambio, el nuevo esquema solo alcanzará a los vuelos hacia destinos ubicados dentro de un radio de 5.000 kilómetros desde el denominado “centro geográfico de la Unión Europea”. El cálculo sitúa como referencia el aeropuerto de Frankfurt.
Con este cálculo el ETS impactará a los vuelos entre Europa y destinos como Asia Central, Medio Oriente, Norte África y Turquía. En cambio, los vuelos hacia Norteamérica, América Latina, el Caribe y Asia Pacífico continuarán regidas principalmente por CORSIA de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), evitando una doble carga regulatoria para esos mercados.
Advertencias de posibles medidas contra Europa y efecto para los pasajeros
La decisión de extender el ETS para vuelos internacionales impactará en aerolíneas que tienen importantes operaciones en Europa. Por lo mismo, en la industria advierten de posibles efectos contra la Unión Europea.
Entre las aerolíneas afectadas están Turkish Airlines, Egyptair, Emirates, Qatar Airways, Etihad Airways. También aumentará la exposición al ETS a varias empresas europeas que operan hacia mercados de Turquía, Norte de África y Medio Oriente, pudiendo comprometer el tráfico turístico que es más sensible al precio.
El ETS grava las emisiones de carbono de las aerolíneas. Sin embargo, se espera que el impacto se traslade a los pasajeros que podrían ver nuevas alzas en el precio final de sus pasajes. No se descarta que a partir 2027, los clientes puedan tener más alzas de tarifas en medio de un escenario de alzas generalizadas de costos.

Competencia
Uno de los principales objetivos de la Comisión Europea es evitar la denominada “fuga de carbono”. El término se refiere a las operaciones que hacen varias aerolíneas para potenciar sus hub fuera de la Unión Europea para gestionar a los pasajeros. No se trata de una medida para eludir una normativa, simplemente es una estrategia para potenciar su esquema de operación en sus respectivos territorios.
La estrategia de la Unión Europea sugiere que al aplicar el ETS únicamente a vuelos dentro del radio de 5.000 kilómetros, se busca reducir la ventaja competitiva de aeropuertos como Estambul (IST), Abu Dhabi, Dubái o Doha. En paralelo, evita entrar conflictos con otros bloques político-económicos como los Estados Unidos o China.
La Comisión también confirmó que continuará implementando CORSIA. Además, de desarrollar un mecanismo que permita descontar los costos asumidos bajo ese esquema internacional del ETS europeo. De esta manera, busca evitar una doble fijación del precio del carbono.
Asimismo, anunció que realizará una nueva evaluación en 2032 para determinar si CORSIA ha fortalecido suficientemente sus estándares ambientales. Dependiendo de ese análisis, la Unión Europea podría volver a restringir el ETS únicamente a vuelos dentro del EEE o, por el contrario, ampliarlo a todos los vuelos internacionales que despeguen desde Europa.

IATA critica la decisión
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) manifestó su profunda preocupación por la decisión de extender el ETS más allá de las fronteras europeas, aunque sea de forma parcial. El organismo insistió que el esquema de compensación de misiones debería estar centrado en fortalecer CORSIA y no medidas sectoriales.
“La Unión Europea está repitiendo un error histórico. Las consecuencias serán perjudiciales: sembrarán resentimiento por la extraterritorialidad, ralentizarán la descarbonización global y mermarán la competitividad europea, y los viajeros y las empresas europeas serán quienes paguen las consecuencias”, señaló Willie Walsh, director de IATA.
El gremio que representa a las aerolíneas instó a acelerar incentivos para el uso de combustibles sostenibles de aviación (SAF), incluyendo mecanismos de “book and claim” que faciliten su adopción. Si bien valor que estos pasos son prometedores, advirtió que los detalles son claves para avanzar y obtener éxito.