Sindicatos aeronáuticos en los Estados Unidos apoyan un rescate federal de Spirit

Los sindicatos enfatizan que el rescate federal a Spirit permitirá mantener el empleo en los Estados Unidos. Añaden que la aerolínea tiene amenazada su supervivencia.
A319 de Spirit en Charlotte
Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Mientras a nivel de industria hay cuestionamientos por un rescate directo a un privado, tres sindicatos que representan a los trabajadores han unido posturas a favor de una ayuda directa a Spirit Airlines. La aerolínea de ultra bajo costo (ULCC, por sus siglas en inglés) continúa negociando con la administración del Presidente Trump para recibir una eventual ayuda por US$500 millones a través de la fórmula Deudor en Posesión (DIP).

El escenario ha llevado a que los gremios establezcan un “frente unido sin precedentes”, para una medida que también podría calificar como sin precedentes en la industria aérea por la intervención directa del Estado a favor de una compañía aérea privada. Cabe recordar que la delicada situación financiera de Spirit responde a factores propios y no de industria o como consecuencia de una decisión del Estado -tal como ocurrió en el caso de las restricciones de viaje durante el COVID-19.

Los sindicatos enfatizan que la situación de la empresa amenaza su supervivencia. Además, pone en riesgo la estabilidad laboral de miles de familias estadounidenses.

Asequibilidad en riesgo

La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (ALPA) fue de las primeras en alzar la voz. Según su presidente, el capitán Ryan P. Muller, la desaparición de la ULCC no solo afectaría a los empleados, sino a todo el mercado de viajes en Estados Unidos.

"Cuando Spirit entra en un mercado, las tarifas bajan. Perder esta aerolínea no solo costaría 14,000 empleos, costaría competencia, asequibilidad y acceso para pasajeros que no tienen a dónde más acudir", señaló.

Los pilotos subrayan que el alivio solicitado no es una “limosna”. Se trata de un préstamo estratégico para finalizar una reestructuración que ya ha contado con concesiones salariales significativas por parte de los empleados.

Es una medida a favor del trabajador

Por su parte, la Asociación de Tripulantes de Cabina (CWA AFA) centró su postura en el factor humano. Su presidenta, Sara Nelson, denunció que otros ejecutivos de la industria están promoviendo la liquidación de Spirit para beneficiarse, sin asumir responsabilidades con la fuerza laboral.

“Hoy, miles de asistentes de vuelo y otros trabajadores de primera línea tienen sus vidas, pagos, atención médica y jubilación pendiendo de un hilo”, declaró Nelson.

Mientras en el Congreso estadounidense hay posiciones distintas, al igual que al interior del Departamento de Transportess (DOT), la líder sindical pidió consideración a las autoridades. Enfatizó que los trabajadores han invertido en sus carreras en la aerolínea y merecen una ayuda para seguir volando.

Replicar ayudas al estilo 2020

Por su parte, la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM), también se sumó a la petición del rescate federal. Richie Johnsen, vicepresidente General de Transporte de IAM, señaló que cualquier ayuda debe replicar el modelo del Programa de Apoyo a la Nómina de la Ley CARES promulgada en 2020 para la crisis del COVID-19.

"El apoyo federal debe venir con protecciones claras y exigibles para los trabajadores… Eso significa nada de suspensiones (furloughs), nada de despidos y no trasladar la carga a las personas que mantienen esta aerolínea funcionando", sentenció Johnsen.

El IAM insiste en que el rescate debe priorizar los pagos a los trabajadores y la asequibilidad para el cliente por encima de las compensaciones para ejecutivos.

Llamado al gobierno a actuar

Los tres sindicatos piden a la administración Trump tomar una postura a favor de la protección del empleo con ayudas directas a Spirit. En ese sentido, atribuyen una cierta responsabilidad indirecta al gobierno estadounidenses por las consecuencias de la guerra que derivaron en la escalada del precio del combustible.

Ante la coyuntura, instan al Congreso y al gobierno a actuar como puentes para ayudar a la aerolínea a continuar con su reestructuración. Enfatizan que la pérdida de Spirit sería un golpe devastador para el empleo estadounidense con 14.000 personas que verían privadas de su trabajo en un sector específico que están fuertemente presionado por la situación geopolítica.

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