En medio de su crisis financiera, Spirit se juega una última carta con el Presidente Trump para evitar su salida del mercado. Reconociendo que el alza del precio del combustible tras la guerra con Irán la coloca en un punto crítico, solicitó un apoyo directo al gobierno estadounidense.
La medida es inédita en los Estados Unidos, cuyos instrumentos legales permiten a las empresas reestructurarse para superar crisis. Desde la administración del Presidente Donald Trump, no han cerrado la puerta a esta idea que, de concretarse, abriría un debate en el sector aéreo de ese país.
Actualmente, la aerolínea de ultra bajo costo (ULCC, por sus siglas en inglés) enfrenta su segundo proceso de reorganización bajo el Capítulo 11 en menos de un año. Sin embargo, el deterioro de sus finanzas ha sido tan acelerado que ahora incluso se contempla un escenario de liquidación bajo el Capítulo 7.
En este contexto, Spirit propuso al gobierno estadounidense un mecanismo poco convencional: entregar una participación accionaria a cambio de una inyección de capital de emergencia que le permita continuar operando. La justificación responde al aumento del precio del combustible de aviación que representa para las aerolíneas entre el 30% al 50% de la estructura de costos.
Escenario altamente complejo
La compañía continúa operando mientras reorganiza sus finanzas y busca nuevos inversionistas. Hasta antes de la solicitud formal al gobierno del Presidente Trump, Spirit viene reduciendo capacidad devolviendo varios aviones de la familia A320/A320neo y salida de algunos aeropuertos, además de ajustes en su planta.
Sin embargo, la guerra con Irán y sus consecuencias han complicado la reestructuración. Las proyecciones de la compañía contemplaban un precio del combustible de US$2,24 por galón, cifra muy inferior a los US$4,88 actuales en varios aeropuertos estadounidenses. El escenario incierto de los acontecimientos en el golfo Pérsico dificulta la entrega de certezas, especialmente, con las proyecciones de la industria que contemplan valores altos del combustible.
La ULCC estima un sobre costo por combustible por US$360 millones lo que hace inviable cumplir los compromisos financieros adquiridos con los acreedores. Previo a la oferta accionaria, Aviation Week con datos de JP Morgan, señaló que Spirit venía pidiendo cientos de millones de dólares en ayudas.
La preocupación
El Presidente Trump no ha descartado la ayuda o una intervención directa a Spirit. Durante una entrevista en CNBC, afirmó que “quizás el gobierno federal debería ayudar” a la aerolínea instruyendo al secretario de Transportes Sean Duffy para revisar el caso.
Duffy confirmó que sostendrá reuniones con ejecutivos de aerolíneas de bajo costo para evaluar el impacto sistémico de la crisis. Sin embargo, declaraciones posteriores mostró preocupación por el uso de los recursos públicos en una empresa privada, considerando que su situación financiera responde a motivos internos.
“Lo que no queremos es seguir invirtiendo dinero en algo que ya no funciona. Se ha invertido mucho dinero en Spirit, y aún no han logrado ser rentables. ¿Acaso deberíamos simplemente posponer lo inevitable y asumir la responsabilidad?”, declaró Duffy según consigna Reuters.
En los Estados Unidos, la salida de Spirit del mercado supondría un alza en las tarifas en varias rutas estratégicas, especialmente, en la Florida y la costa Este donde la aerolínea tiene mayor presencia. El impacto se sentiría con más fuerza en grupos más sensibles al precio, turismo y viajes V.F.R. (Visit Friends & Relatives). También afectaría a algunas rutas internacionales hacia América Latina y el Caribe.
Una medida polémica
Si el Presidente Trump se decide por ayudar a Spirit podría abrir controversias con otras aerolíneas estadounidenses que están siendo afectadas por un alza en los costos. Una alternativa para sortear este posible escenario podría ser un paquete de ayudas a todas las aerolíneas lo que hasta el momento no se ha considerado.
La ULCC sigue en la incertidumbre. Hasta la semana pasada, los rumores de una posible liquidación sonaban fuerte en el sector aéreo anticipando el fin de una compañía que se volvió emblemática en los Estados Unidos por sus bajos precios y también calidad de servicio.