Con el objetivo de preparar la capacidad futura del aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) recibió cinco ofertas para transformar la principal terminal aérea de Chile. A pesar de que no presenta cambios significativos tanto en su diseño de terminales como áreas de movimiento, el anteproyecto considera triplicar la capacidad en comparación con la actual.
Las cinco ofertas recibidas pertenecen a las Arcadis Chile, FAIC, IDOM-Vidal, Ingeniería Cuatro-AYESA y Wood Ingeniería y Consultoría Chile. Todas competirán para adjudicarse la licitación del anteproyecto del futuro aeropuerto de Santiago. Este proceso se inició en abril de 2025 y tendrá su apertura económica el próximo 18 de febrero, contando con un marco presupuestario de CLP13.500 millones (US$15.660)
“Es una gran señal para la industria el interés de cinco consultoras de ingeniería y arquitectura para diseñar los nuevos espacios que tendrá AMB hacia el año 2050”, señaló la ministra de Obras Públicas Jessica López.
Expansión del aeropuerto
A pesar de que puede resultar novedoso, el diseño del anteproyecto del futuro aeropuerto de Santiago mantiene una perspectiva conversadora que refleja la planificación de hace más de 70 años cuando se seleccionaron los terrenos para el desarrollo del aeropuerto de Santiago. Incluso tanto el diseño actual de las terminales con las disposiciones de pistas mantiene conceptos aplicados en la idea original.
El anteproyecto del futuro aeropuerto de Santiago contará con una terminal 3 de pasajeros más una tercera pista. También contará con un sistema de transporte interno masivo (como tren ligero o metro) similar al que se utiliza en los aeropuertos de los Estados Unidos, Europa, Medio Oriente, Asia, para conectar las terminales.
La futura terminal 3 de pasajeros como la nueva área de carga estarán al oeste de la actual pista 17R/35L lo que obliga a tener un sistema de transporte interno para conectar las terminales. En caso contrario, un circuito vial demandaría tiempos importantes de traslado y restaría eficiencia tanto a la gestión de pasajeros como de operaciones del aeropuerto.

Ambos proyectos ya estaban contemplados en proyectos anteriores de consultoría del MOP por lo que no presentan novedad alguna. No obstante, representan la continuidad de un proyecto a largo plazo.
La licitación del anteproyecto del aeropuerto de Santiago del futuro no implica obras inmediatas. Se trata de la planificación para desarrollar la terminal aérea del país considerando la evolución del tráfico aéreo. Paralelamente, se presenta también como una oportunidad para corregir errores en el proyecto actual en lo que respecta a movilidad interna, la división del terminal de carga, uso de espacios, entre otros.
“Aunque son obras que se concretarán en unos 15 años más, es trascendental actuar con la mirada de largo plazo que caracteriza al MOP en la planificación de la infraestructura estratégica del país”, agregó la ministra López.
Recientemente, el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) señaló la capacidad de infraestructura será uno de los “cuellos de botella” que tendrán los aeropuertos. Para ello, instó a los Gobiernos como a todos los actores del sistema aeronáutico a ejecutar una “acción coordinada” para superar este desafío.

Alcances
Según el MOP, la expansión de la infraestructura del aeropuerto de Santiago fue sugerida en la reciente actualización de su plan maestro. Este concluyó que la proyección del crecimiento de la demanda y de las operaciones aeronáuticas harán necesario triplicar su capacidad actual.
Esto implica que la superficie aeroportuaria deberá duplicarse a más de 2.300 hectáreas. La infraestructura deberá ser capaz de contar con más de un millón de metros cuadrados de terminales. El objetivo es que Santiago pueda mover 84 millones de pasajeros al año y gestionar 125 operaciones aeronáuticas por hora. El actual recinto está proyectado para 40 millones de pasajeros anuales.
La consultora que se adjudique la licitación deberá proporcionar el diseño base de todas las nuevas instalaciones del aeropuerto. Las principales estructuras consideradas son la construcción de una tercera pista y de un tercer terminal de pasajeros, el traslado del terminal de carga a un nuevo sector, el desarrollo de un sistema de transporte interno entre los terminales.
Además, deberá considerar la ampliación de las áreas de mantenimiento y de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). Junto con ello debe contemplar la habilitación de tres vías de acceso adicionales a la actual y el desarrollo de un circuito de áreas verdes que permita una mejor integración del aeropuerto con su entorno urbano.
La infraestructura que se diseñe y construya deberá contar con criterios sostenibles. Para ello, deberá considerar energía de cero emisiones contaminantes de carbono, agua y residuos, así como estrategias de eficiencia energética. La terminal del futuro usará de energías renovables, gestión hídrica, electromovilidad, economía circular y preparación para el uso de combustibles sostenibles e hidrógeno verde en la aviación.
Plazos del anteproyecto
La consultoría se desarrollará durante los próximos cinco años y comprenderá el diseño básico de las instalaciones contempladas en la reciente actualización del plan maestro del aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago. Se sumará la realización de un estudio de impacto ambiental y diversas etapas de participación ciudadana.
En forma posterior a la materialización de este anteproyecto referencial será necesario efectuar procesos de ingeniería de detalles y expropiaciones. Algunas de las primeras obras podrían ocurrir a mediados de la próxima década.