Chile dio un nuevo paso en su estrategia de sostenibilidad aérea con la actualización de su Plan de Acción para la reducción de emisiones de CO2 en la aviación. La iniciativa está alineada con los objetivos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y los compromisos a largo plazo (LTAG) al 2050.
Con un documento base, Chile consolida una visión colaborativa entre organismos públicos, aerolíneas y actores del sector energético. La intención de las autoridades es acelerar la transformación de las operaciones aéreas en las próximas décadas, aunque en el corto plazo hay desafíos importantes y oportunidades desaprovechadas.
El Plan de Acción de Chile fue elaborado con la participación de la Junta de Aeronáutica Civil (JAC), la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), el Ministerio de Energía, el Ministerio de Obras Públicas (MOP), el Ministerio del Medio Ambiente, la Agencia de Sostenibilidad Energética. Desde el ámbito privado también participaron aerolíneas LATAM, SKY y JetSMART, así como el Aeropuerto de Santiago (Nuevo Pudahuel).
Entre los objetivos fijados por Chile para la descarbonización de la aviación destacan optimización del uso del espacio aéreo y diseños sustentables de los aeropuertos. Además, también destacan la modernización de las flotas, punto altamente avanzado por las aerolíneas.
El punto más importante son los combustibles sostenibles de aviación (SAF) donde Chile tiene un alto potencial de desarrollo. Sin embargo, todavía el país tiene múltiples desafíos en el corto plazo por la falta de políticas públicas y la alta burocracia instalada en los últimos años para desarrollar proyectos industriales.
Optimización del espacio aéreo
Chile buscará optimizar el uso del espacio aéreo para reducir el consumo de combustible. La DGAC busca avanzar en la introducción de procedimientos de navegación por performance (RNP) para reducir el consumo de combustible en los vuelos.
Según el documento, se menciona la introducción de aproximaciones RNP AR en el aeropuerto de Santiago, usos más eficientes de las pistas y la incorporación de RNP 2 en aerovías principales. También se considera la implementación progresiva de A-RNP en diversos aeropuertos del país.
También se rescatan iniciativas impulsadas como el rodaje como un solo motor, la optimización del uso de los flaps en las aproximaciones y lavados de de motores. Las aerolíneas chilenas llevan realizando estas prácticas desde hace años por lo que no representan novedad alguna en la estrategia de descarbonización. LATAM, SKY y JetSMART están implementando otras iniciativas para optimizar los vuelos, especialmente, los descensos y las aproximaciones a través de la tecnología.
Las aerolíneas han sido críticas a la acción de la DGAC en la optimización del espacio aéreo. En una opinión generalizada, señalan que hay “mucho anuncio, pero poco avance efectivo” en múltiples iniciativas para hacer más eficientes los vuelos. Las críticas apuntan al manejo poco eficiente de las pistas en el aeropuerto de Santiago y la falta de inversiones en equipamientos de ayuda a la aproximación en varios aeropuertos de regiones.
Infraestructura aeroportuaria sostenible
El Plan de Acción de Chile identifica a la infraestructura como un pilar central de la descarbonización. Para las futuras terminales aéreas se incorporan criterios de diseño sostenibles en obras aeroportuarias, gestión de residuos, uso de materiales reciclados y nuevas consideraciones en drenaje de aguas.
Sin embargo, se trata de otro punto donde la realidad choca con la idea del papel. En lo inmediato, hay desafíos en aspectos como reciclajes, especialmente, en regiones donde muchas ciudades no cuentan con iniciativas al respecto lo que dificulta a los aeropuertos contar con un plan efectivo en la materia.
Como aspectos positivos, se destaca que el Aeropuerto de Santiago impulsa un portafolio de iniciativas que incluyen varias iniciativas. Por ejemplo, certificaciones de carbono, uso de paneles solares, incorporación de la electromovilidad y mejoras prácticas de gestión energética.

SAF: el eje de la descarbonización profunda
El componente más relevante es la posibilidad de desarrollar una producción nacional de SAF a partir de aceites usados, biomasa, residuos y combustibles sintéticos derivados del hidrógeno verde. La intención de Chile es que el SAF pueda cubrir al menos el 50% de la demanda total de combustible de aviación al 2050. En paralelo, se modernizan las regulaciones para certificar combustibles sostenibles, hidrógeno y derivados como el amoníaco o los e-fuels.
Chile también avanza en instrumentos de mercado y la participación en mecanismos del Artículo 6 del Acuerdo de París. La industria aérea enfatiza a los Estados cumplir con sus obligaciones dentro del Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA).
Las medidas proyectadas permitirán mejorar la eficiencia del uso de combustible entre 1,1% y 1,2% anual, superando las 120 mil toneladas de ahorro en 2050. El despliegue de SAF aportará reducciones crecientes: desde 308 mil toneladas de CO2 evitadas en 2025, hasta más de 3,6 millones de toneladas en 2050, estabilizando las emisiones del sector entre 4 y 5 millones de toneladas anuales.