Con progresos significativos, Flybondi señala que a la fecha logra que el 93,5% de regularidad de sus vuelos, es decir, operar conforme a los itinerarios publicados. Si bien en la empresa todavía no están conformes con los resultados, destacan los avances que permitirán retomar la confiabilidad entre los usuarios.
Según Flybondi, un total de 363.573 pasajeros viajan en sus vuelos al tercer mes de haber implementado el plan correctivo. Las estadísticas de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) muestran que en febrero 297.043 pasajeros lo hacen dentro de Argentina con un alza de 22% y 44.471 pasajeros en rutas internacionales con un aumento de 3,93%.
“Nos propusimos mejorar y estabilizar la regularidad de vuelos con un enfoque de corto, mediano y largo plazo. Las cancelaciones disminuyeron y estamos trabajando en recuperar la puntualidad. Es un desafío, falta, pero vamos a lograrlo”, escribe Mauricio Sana, CEO de Flybondi, en su cuenta de X.
El plan correctivo de Flybondi surge tras la enorme cantidad de retrasos y cancelaciones de vuelos durante noviembre 2024. Aproximadamente, el 20% del total de las operaciones tienen inconvenientes con la regularidad y puntualidad afectando la calidad del servicio. La situación obliga a actuar a la Secretaría de Transporte que le impone a la empresa la necesidad de un plan correctivo.
Los inconvenientes y plan correctivo
Los problemas operativos que Flybondi reporta están en directa relación con la disponibilidad de flota y contingencias propias de la operación. Si bien se incorporan aviones en arriendo wet lease o ACMI (arriendo de aviones más tripulaciones y mantenimiento), la operación sigue afecta por la falta de equipos por mantenimiento programado y contingencias.
En la industria aérea argentina concuerdan que Flybondi incurre en el inconveniente es programar más vuelos que los que permite su capacidad operativa. Se trata de un factor que se repite en algunas compañías ante la presión económica y los altos costos que gravan a la industria aérea.
A lo anterior, se suman los problemas en la cadena de suministro que afectan la disponibilidad de repuestos. Por consiguiente, todos los trabajos toman más tiempo del requerido.
Finalmente, está la disponibilidad de dólares. Se trata de un problema que la empresa reconoce en los meses previos y espera que el gobierno entregue soluciones en el corto plazo.
El plan correctivo de Flybondi busca ajustar su oferta de vuelos a su capacidad operativa real. Actualmente, cuenta con cuatro Airbus A320 alquilados en wet lease a Avion Express (uno fuera de vuelo) y 15 Boeing 737-800 (cuatro fuera de vuelo).

Demanda de Kicillof y cuestión política
Pese a que el ambiente político en la aviación transandina es tranquilo, el conflicto político que busca el kirchnerismo en Argentina golpea a Flybondi. La Provincia de Buenos Aires, a cargo del ex ministro de Economía de Cristina Fernánez, Axel Kicillof, multa en enero a la empresa con AR$300 millones por cancelaciones de operaciones.
Según Flybondi, la sanción es ilegítima y busca su nulidad. La empresa está considerando demandar por este motivo a la Provincia de Buenos Aires, aunque según El Cronista, ya fue obligada a pagar.
“Resulta incompatible con el principio de inocencia, en tanto obliga al supuesto infractor a cumplir con la sanción antes de que esta hubiera sido confirmada por sentencia firme”, dice la LCC. “La Dirección Provincial no es competente para entender cuestiones vinculadas a la actividad aeronáutica”.
Si bien la demanda del gobierno provincial de Kicillof apela a la calidad del servicio, su objetivo final es político. Las cancelaciones de vuelos de Flybondi son motivos que toman bastiones cercanos al kirchnerismo y los gremios aeronáuticos para oponerse al gobierno de Milei y su política de cielos abiertos.
Los sectores de la izquierda argentina saben que al afectar a Flybondi se complica la competencia en el mercado aéreo argentino que promueve y defiende el gobierno. Además, para los sectores pro Aerolíneas Argentinas estatal, la salida o castigo de un operador da argumentos para evitar un avance en la privatización bajo el supuesto de que está en riesgo la conectividad del país. La lógica es que, ante la inestabilidad de una operación de un privado, la opción estatal es la única que da garantías para mantener los servicios aéreos.