La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) hace un llamado a los Gobiernos a proteger la aviación, la infraestructura aeroportuaria y los servicios de navegación aéreas. Los bombardeos de Israel en las cercanías del aeropuerto de Beirut y la vista desde un vuelo de los misiles viajando de Irán a territorio israelí generan preocupación tanto para pasajeros como para la propia industria.
“La aviación civil cumple un propósito que trasciende la política: ‘crear y preservar la amistad y el entendimiento entre las naciones y los pueblos del mundo”, es la cita del Convenio de Chicago que utiliza Willie Walsh, director general de IATA, para referirse a este punto.
La seguridad es la prioridad número uno de la aviación. Esto, implica la seguridad física (security) como la seguridad operacional (safety). Los constantes bombardeos israelíes a Beirut están generando la suspensión de vuelos y la salida de personas de la capital libanesa. Nuevamente, la conectividad está afectada.
IATA: la aviación no forma parte de los conflictos
Producto de distintos escenarios geopolíticos y los últimos conflictos, Walsh califica a 2024 como un año turbulento. La realidad forma parte de las nuevas amenazas a la seguridad del mundo moderno generando incertidumbre y aumento de costos.
Si bien los conflictos siempre estarán presentes, Walsh recuerda que la aviación civil no toma partido de los conflictos políticos. La finalidad de la aviación civil es atender a la población civil, por lo tanto, insta a los Gobiernos a proteger la infraestructura crítica para que los servicios aéreos continúen.
“Como industria que requiere la implementación efectiva de estándares globales para operar, la aviación defiende los estándares globales y el orden internacional basado en reglas en el que se basan”, sentencia el director de IATA. “Es necesario recordar a todos los involucrados en conflictos la necesidad de garantizar que los vuelos sean seguros y que la infraestructura crítica de los aeropuertos y la navegación aérea no sea el objetivo de ninguna hostilidad”.
El gremio de las líneas aéreas pide que todos los actores en un conflicto dejen a la aviación fuera del peligro. Enfatiza que esa responsabilidad recae incuestionablemente en los Gobiernos, citando el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que protege la libertad de movimiento y el artículo 48 del Cuarto Convenio de Ginebra que señala que los combatientes no deben atacar objetivos civiles.
IATA agrega que el Convenio de Chicago obliga explícitamente a los Estados a proteger las aeronaves civiles y a los pasajeros en vuelo. Por lo tanto, las partes en conflicto deben abstenerse a usar la fuerza contra las aeronaves civiles y coordinar acciones para evitar cualquier actividad contra la aviación civil.
Facilitar la ayuda humanitaria
Resaltando el rol esencial de la aviación, IATA pide también facilitar los servicios aéreos para trasladar la ayuda humanitaria. Ese transporte debe ser de manera rápida y sin obstáculos para atender a los civiles necesitados.
La aviación es fundamental para trasladar la ayuda al conectar personas y bienes. Por lo tanto, insta a los países a conocer y respetar las reglas de conflicto y asistencia humanitaria establecidas en el derecho internacional.
“Para simplificar: no causar daño a aeronaves civiles, aeropuertos o servicios de navegación aérea. Esto no es negociable y debe respetarse, incluso en el punto álgido de la hostilidad”, puntualiza Walsh.