IATA critica la reforma del Reglamento EU261 y advierte que no mejorará la experiencia de los pasajeros

Para IATA, las reformas al reglamento EU261 continúa aumentando los costos para la industria. El sector pide trabajar en problemas de fondo como la gestión de tráfico aéreo.
Embarque en un vuelo de Iberia
Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Como una oportunidad perdida calificó la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) el resultado de la reforma al Reglamento EU261 que regula los derechos de los pasajeros en Europa. De acuerdo con las aerolíneas, las modificaciones aprobadas no soluciones las falencias del sistema, además de continuar sumando costos que impactan directamente en los pasajeros.

Para IATA, la alta regulación que está colocando Europa continúa siendo una limitante para su competitividad. El bajo crecimiento que vienen registrando los países de la Unión Europea son reflejo de una normativa que poco acompaña el desarrollo de la aviación. Con la nueva reforma, los cambios introducidos son limitados y no aportaran mejoras significativas para los viajeros afectados por retrasos o cancelaciones de vuelos.

Uno de los cambios en la normativa EU261 es la inclusión de una lista de circunstancias extraordinarias que eximen las compensaciones a las aerolíneas. Otro es la obligación que se impone a los aeropuertos para contar con planes de contingencia en caso de interrupciones masivas de operaciones.

Para IATA, ambas medidas son insuficientes para resolver los problemas estructurales que afectan al transporte aéreo europeo. En particular, cuestiona que la definición de circunstancias extraordinarias no fortalezca adecuadamente el principio de que la seguridad operacional. Respecto a los planes de contingencia, es sólo un paso en el reconocimiento de responsabilidad compartida entre todos los actores del sistema aeronáutico.

Un reglamento que cuesta €8.000 millones al año

IATA sostiene que el Reglamento EU261 genera una carga regulatoria cercana a €8.000 millones anuales para las aerolíneas. Por consiguiente, son costos que se traspasan a los pasajeros con tarifas más caras. Por otro lado, las normas no contribuyen a reducir efectivamente los retrasos o cancelaciones de vuelos.

La entidad que agrupa a las aerolíneas sostiene que gran parte de las demoras registradas en Europa tienen su origen en las deficiencias del sistema de gestión del tráfico aéreo. Se trata de un problema estructural que escapa al control directo de las compañías aéreas.

Por ello, la industria aérea había respaldado la propuesta inicial de la Comisión Europea para ampliar los umbrales de demora antes de activar las compensaciones económicas. Esta medida habría permitido a las aerolíneas concentrar mayores esfuerzos en ofrecer alternativas de transporte, una prioridad que los propios pasajeros valoran por encima de las indemnizaciones monetarias. Sin embargo, dicha propuesta fue descartada durante las negociaciones con el Parlamento Europeo.

“Tras 13 años de debate, se perdió la oportunidad de mejorar la competitividad de Europa y la experiencia del pasajero corrigiendo las deficiencias del Reglamento EU261. El resultado no reducirá las demoras y generará dificultades operativas y costos adicionales que, en última instancia, recaerán sobre los pasajeros”, sostuvo Willie Walsh, director general de IATA.

La estrategia futura de la aviación europea

De cara a los próximos años, IATA considera que aún existen oportunidades para mejorar el marco regulatorio. Para ello, proponen trabajar junto al Consejo y al Parlamento Europeo para garantizar que la implementación de las nuevas disposiciones no genere cargas regulatorias adicionales que afecten la competitividad del sector. Asimismo, insta a que la futura Estrategia de Aviación de Europa priorice una reforma profunda del sistema de gestión del tráfico aéreo europeo.

Para las aerolíneas, resolver las limitaciones estructurales del control del tráfico aéreo será clave para mejorar la puntualidad de las operaciones y cumplir con las expectativas de los pasajeros. Enfatizan que las actuales obligaciones regulatorias no atacan el origen del problema.