Con 600 aviones entregados en 2025, Boeing marcó una evidente recuperación en medio de desafíos que persisten en la cadena de suministros a nivel global. Si bien el número de unidades se mantuvo bajos por los de su rival europeo, el fabricante logró estabilizar la producción.
Según las cifras dadas a conocer por Boeing, las entregas de aviones representaron un alza de 72,5% en comparación con 2024. Ese año se entregaron 348 unidades. A diferencia de los reportes de Airbus, el informe incluye también aviones al Gobierno de los Estados Unidos.
En cuanto a pedidos, Boeing reportó encargos por 1.173 unidades durante 2025, pero quedaron sólo 1.075 después de las cancelaciones. Fue el quinto año mejor año del fabricante en este ámbito a lo largo de su historia, impulsado en parte por la acción política de la administración del Presidente Donald Trump. Un ejemplo de ello, fueron los encargos realizados desde el Reino de Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
La necesidad de aviones para renovar las flotas por parte de las aerolíneas también marcó el impulso de los pedidos. En este ámbito destaca el pedido de Alaska Airlines por 105 B737-10 y cinco B787-9, IAG por 32 B787-10 para British Airways y Turkish Airlines por 100 B737 MAX, 35 B787-9 y 15 B787-10.
Entregas por tipo de avión
En 2025, Boeing entregó 600 aviones siendo la familia B737 MAX la predominante. Sólo en el cuarto trimestre, entregó 117 unidades reflejando el compromiso del fabricante por recuperar el ritmo de producción.
Otro aspecto destacado en las entregas está en el B787. A lo largo de 2025, se entregaron 90 aviones de esta familia a clientes de todo el mundo. En el último trimestre, se reportaron 27 B787 entregados.
Finalmente, los B767 y B777F reportaron un menor ritmo de entregas, pero constante. La familia B767 está representada por los B767-300F (carga) y por los KC-46 (aviones cisterna) para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF). Cabe recordar que el B767 de pasajeros ya no está en producción.

Voto de confianza
La recuperación de los ritmos de producción y entregas reflejan el cumplimiento de los compromisos por parte de Boeing. La industria está dando un voto de confianza al fabricante estadounidense, impulsado por la acción política de la administración Trump entrega y la búsqueda de una flexibilidad de flota.
El tema del mejoramiento de la calidad de la producción sigue siendo algo central tras los cuestionamientos que podrían comprometer la seguridad en el transporte. En ese contexto, los procesos de certificación del B737-10 como del B777X son claves para despejar dudas.