Frustración es lo que expresó Willie Walsh, director general de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) ante un alza de impuestos y la colocación de nuevas regulaciones en varios países de América Latina. Desde su perspectiva, una asfixia al transporte aéreo y al desarrollo de cada país que la clase política parece disfrutar comprometiendo el desarrollo socio económico de la población.
Desde Ginebra, Walsh señaló a “El Aéreo” sobre la “amenaza impositiva y regulatoria” que cierne sobre la región. En Brasil, está la colocación de un Impuesto de Valor Agregado (IVA) del 26% a los boletos aéreos, más otros proyectos que buscan dar gratuidad a servicios adicionales como equipaje para todas las tarifas. Hacia el Pacífico, el transporte aéreo en Chile está amenazado con ocho proyectos redundantes en el Congreso que supuestamente buscan dar “más derechos al consumidor”, pero sólo aumentarán los costos y restringirán el derecho a volar. Más al Norte, recientemente se ha aprobado un polémico cobro a las conexiones en el aeropuerto de Lima, Perú, que amenaza con quitar potencial a su crecimiento.
“Creo que tenemos una gran oportunidad en Latinoamérica. Debería ser uno de los mercados de más rápido crecimiento en el mundo, porque la conectividad aérea es crucial, pero estamos que está afectado por regulaciones que limitan la disponibilidad de crecimiento”, comentó Walsh.
En simples palabras, la aviación latinoamericana está asfixiada porque tiene todo para crecer. Las aerolíneas son sanas, rentables, operan flotas modernas, son eficientes, tienen buenos liderazgos. Además, hay una necesidad de volar por distintos motivos debido a las barreras geográficas y las distancias. Sin embargo, todo está opacado por la nueva ola regulatoria que no aporta valor más que aumentar los impuestos y los costos.
Walsh: Se ve a las aerolíneas como algo muy rentable, cuando en realidad no lo son
Para el director de IATA, la necesidad de gravar con más impuestos y la imposición constante de nuevas regulaciones se entiende por una concepción errónea de los números que acompañan a las aerolíneas. Muchos se fijan en los grandes números que se manejan y siguen pensando que la aviación puede soportar más regulaciones y los pasajeros más impuestos.
Para 2026, las aerolíneas proyectan ganancias en conjunto por US$41 mil millones. Si bien es mucho dinero, la ganancia por pasajero es de US$7,90 casi lo mismo que cuesta un café en un Starbucks. En la región, las perspectivas de ganancias son inferiores a eso. Para 2025, las ganancias de las aerolíneas por pasajero en Latinoamérica serán de US$7,3, número que disminuirá el próximo año.
“Creo que es muy frustrante tener aerolíneas muy bien gestionadas que se han visto obligadas a reestructurarse por una volatilidad cambiaria completamente ajena a su control. Gran parte de ellas también están frustradas por la regulación fiscal”, indicó.
El director de IATA señala que la Asamblea General de IATA será clave. La califica como oportunidad para mostrar a Latinoamérica al mundo tal cual es y todo lo que podría ser si se abordan todos problemas regulatorios y tributarios.
“El entorno operativo en Latinoamérica es particularmente desafiante”, sentenció.
Impuestos: un problema creciente en la región
La colocación de impuestos es una de las mayores amenazas que existen para la aviación en Latinoamérica. Si bien el transporte aéreo dejó de ser un lujo hace décadas, nuevas tasas e impuestos de distinta índole están haciendo que vuelva ser exclusivo para los ricos y poniendo término a la democratización del transporte aéreo.

Marie Owens Tolsen, vicepresidenta Senior de Sostenibilidad y Asuntos Económicos de IATA, advirtió que los impuestos específicos aplicados a la aviación —como los gravámenes a los boletos aéreos— son una de las herramientas fiscales menos eficientes y más perjudiciales. Según explicó, este tipo de tributos termina siendo pagado directamente por los pasajeros y afectan la competitividad, encarecen los viajes y aportan escasos ingresos a las arcas públicas.
“Los impuestos específicos sobre los boletos son los más distorsionantes y los que menos dinero generan”, afirmó.
Desde IATA reconocen la necesidad de que los Estados recauden impuestos para sostener servicios públicos esenciales. Sin embargo, insistió en que “la clave es hacerlo de forma más eficiente”, sin penalizar a un sector que contribuye significativamente al desarrollo económico y social de los países como a la movilidad global.