A poco más de un mes de acogerse en el Capítulo 11, Azul Linhas Aereas consigue la aprobación del Tribunal para su reestructuración. Se trata de un avance importante en el marco del proceso de reorganización del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos.
El proceso de reestructuración que Azul realiza tiene como objetivo eliminar más de US$2.000 millones en deuda con un plan de financiamiento de Deudor en Posesión (DIP, por sus siglas en inglés) por US$1.600 millones. También busca capturar hasta US$950 millones en nuevo capital.
Azul busca reforzar su posición financiera y retomar su crecimiento. Para ello, cuenta con el respaldo de sus socios como United y American Airlines. Además, en Abra Group también continúan apostando por el futuro de la empresa como parte de una eventual fusión con GOL (por ahora, sólo hay un Memorándum de Entendimiento). Sin embargo, han sido enfáticos que es un proceso propio de Azul.
La aprobación de la Corte es un paso importante para su reestructuración y continuidad de Azul. La compañía brasilera espera conseguir más aprobaciones durante el mes. Mientras tanto, sigue focalizada en asegurar una reducción del gasto para mejorar la salud de sus finanzas.
Cambios en contratos y desafíos
Como parte del proceso de reestructuración bajo el Capítulo 11, Azul ha tomado distintas medidas para reducir los costos. La compañía devuelve 20 aviones de menor capacidad y menos eficientes como los Cessna Grand Caravan EX y Embraer E190. De esta manera, espera optimizar operaciones para reducir los costos focalizando en equipos con un menor costo por asiento (CASK) y menos consumo de combustible.
Además, suspendió su cotización en la Bolsa de Nueva York mientras se resuelve su situación. La aerolínea también enfrenta un litigio con el gobierno portugués por un bono emitido en 2016, que sigue pendiente de pago.
Como toda aerolínea sujeta al Capítulo 11, Azul señala que sus vuelos continúan con normalidad tanto dentro como fuera de Brasil. La aprobación de giros permite sostener la operación y el cumplimiento de sus obligaciones mientras transforma su negocio.
A diferencia de los procesos de Avianca, Aeroméxico y LATAM, uno de los desafíos que tiene Azul es asegurar condiciones favorables para su flota. Bajo los tiempos de las restricciones político-sanitarias de 2020 que llevaron a la drástica caída del tráfico aéreo de pasajeros, las aerolíneas consiguieron condiciones muy favorables para asegurar y operar su flota. Por ejemplo, LATAM Airlines sólo pagaba los arriendos de los aviones cuando los operaba.
La reestructuración del Capítulo 11 de Azul se da en un escenario completamente distinto. Los aviones tienen un alto valor y son ampliamente solicitados por distintos operadores para atender la alta demanda de viajes y las entregas de nuevos equipos. Azul asegura que tiene el apoyo de sus socios, incluyendo el arrendador AerCap
Azul es la última aerolínea latinoamericana que ingresa al Capítulo 11 por su alto endeudamiento y la volatilidad cambiaria. La empresa confía en su reestructuración para ser más eficiente y financieramente sostenible. También espera emerger prontamente del Capítulo 11 y capturar el interés de sus socios, especialmente de Abra Group que le daría una importante oportunidad para enfrentar la creciente competencia en Brasil.