Aeropuerto de Bole: la estrella naciente africana de la conectividad global

El aeropuerto de Bole de Addis Abeba, Etiopía, moviliza más de 12 millones de pasajeros. Ofrece una creciente red a más de 160 destinos.
Aeropuerto Bole Addis Abeba conexiones
Fotografía: Ricardo J. Delpiano

El aeropuerto de Bole atiende a Addis Abeba, capital de Etiopía. Es uno de los principales aeropuertos de África junto a El Cairo y Johannesburgo en términos de pasajeros de pasajeros transportados y conectividad. Su influencia crece año a año acompañado de la expansión de su principal operador. Ethiopian Airlines.

En 2024, el aeropuerto de Bole cierra con 12,1 millones de pasajeros transportados. Según datos de OAG, lo ubican apenas 200.000 pasajeros por debajo del O.R. Tambo de Johannesburgo. Las cifras revelan la intensa competencia entre los aeropuertos de la mano de las líneas aéreas. De hecho, con la crisis de South African Airways y el crecimiento de Ethiopian Airlines con tasas de 20% se espera que supere a la terminal sudafricana.

Como muchos países del Medio Oriente y África, Etiopía reconoce el valor de la aviación para potenciar el desarrollo de los países. Por lo mismo, invierte en el desarrollo de su principal aerolínea y, gradualmente, en sus aeropuertos. En el caso de Bole, las limitadas infraestructuras se han ido ampliando para acompañar el funcionamiento del hub de Ethiopian.

De esta manera, en 2003 se inaugura la primera parte de una moderna terminal que se amplía en 2019. Con una capacidad proyectada para manejar hasta 22 millones de pasajeros, hoy se trabaja en el área de movimiento para acomodar la flota de Ethiopian. Como aerolínea con modelo hub, tiene dos bancos horarios durante el día en el que convergen una gran cantidad de aviones.

Bole: un aeropuerto pensado para conectar globalmente

El desarrollo del aeropuerto Bole responde a una estrategia bien planificada. Siguiendo los lineamientos del modelo hub definido para Ethiopian, las instalaciones, equipamiento y servicios están pensado para pasajeros en tránsito. Por lo mismo, todo lo que funciona en la terminal está dedicado a atender al cómodamente al pasajero en un corto periodo de tiempo.

Actualmente, el aeropuerto de la capital etíope cuenta con dos terminales. La terminal 1 está dedicado a los vuelos domésticos, mientras que la 2 a los servicios internacionales. En esta última es donde se concentra la principal oferta para los pasajeros.

Tras aterrizar (sea en Ethiopian u otra línea aérea), los viajeros llegan al pasillo de arribos. Tras una rápida verificación de pasaportes por parte de los agentes de seguridad, uno se dirige a la sala de conexiones o a migraciones.

La sala de conexiones es amplia. Cuenta con un filtro de seguridad amplio con varios puestos de revisión con escáneres corporales y máquinas de rayos X. La apertura de los puestos se realiza en función de la cantidad de pasajeros asegurando que el proceso fluya rápidamente.

El personal muestra colaboración y con su simpatía brinda una cordial bienvenida a los pasajeros que por un corto periodo de tiempo pisan suelo etíope. No es necesario hacer migración ni mostrar más documentos, salvo si se ingresa a Etiopía. El control de seguridad no obliga a sacar zapatos ni equipos electrónicos, salvo los computadores.

Tras el paso por el filtro de seguridad, una escalera desde un atrio principal lleva directamente a la sala de embarque. Con una accesibilidad universal, cuenta con escaleras mecánicas y ascensores, todos en pleno funcionamiento.

Una oferta bien pensada para el pasajero

A diferencia de otros grandes aeropuertos, en Etiopía es difícil encontrar grandes marcas de lujo. En su lugar, los pasajeros en conexión tienen múltiples cafeterías, bares, restaurantes internacionales y locales de comida grab & go (tomar pagar y llevar).

Si se quiere comprar, los locales comerciales ofrecen productos para el viajero en tránsito, incluyendo maletas, artículos de aseo y cualquier utensilio práctico para seguir el viaje. La parada también permite llevar souvenirs de Etiopía. También hay farmacias y clínica de urgencia.

Algunos locales comerciales en el aeropuerto de Bole. Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Para la conectividad, el aeropuerto de Bole ofrece un buen sistema de internet Wifi. Su funcionamiento es perfecto, incluso en las horas de mayor tránsito de pasajeros. En caso de información y asistencia los mostradores de Ethiopian Airlines están abiertos, así como los counters de información turística y del aeropuerto.

Los pasajeros preferentes de Ethiopian Airlines o de cualquier aerolínea de Star Alliance tienen una ventaja adicional. En el aeropuerto de Bole cuentan con el salón VIP Sheba Cloud Nine Lounge. Se trata de un amplio y sencillo salón VIP, pero totalmente completo. Sin una gran decoración ofrece múltiples salas para la espera incluyendo bares, salas comedor, zonas para trabajar y descansar, y una zona de fumadores. Para los aseos, limpios baños permiten hasta tomar una ducha sin ningún problema.

Acceso al salón VIP Sheba Cloud Nine Lounge de Ethiopian. Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Los desafíos

Por el rápido crecimiento del tráfico de pasajeros y la confluencia simultánea de vuelos en determinados bloques horarios, la infraestructura se puede verse saturada. Más allá del procesamiento de pasajeros en la terminal, el desafío se presenta en el área de movimiento con falta de posiciones de estacionamiento de aeronaves y uso de pistas.

Ethiopian Airports, entidad que se encarga de la administración del Bole, está habilitando en distintos puntos del aeropuerto posiciones de estacionamiento remotas. Como resultado, es muy común arribar a ese aeropuerto y terminar estacionado cerca de la base de mantenimiento o en zonas que no están originalmente previstas para estacionar aeronaves y recibir pasajeros.

El aeropuerto de Bole cuenta con dos pistas. Una de 3.700 metros de largo y otra de 3.800 metros. La de menor extensión funciona como calle de rodaje paralela para aumentar la eficiencia del uso de la infraestructura. Sin embargo, por la cantidad de aviones confluyendo es común que se registren demoras o los tiempos de espera sean extensos. Reportes de pilotos sugieren que el control de tránsito aéreo tiene sus complejidades.

Conveniencia para pasajeros latinoamericanos

Pese a todo, el aeropuerto funciona. Con la red de 160 destinos de Ethiopian más las distintas aerolíneas que operan en sus terminales, Bole ofrece conectividad a toda África, los principales destinos de Asia, Medio Oriente, India, así como también Europa, Norteamérica y Sudamérica -Sao Paulo (GRU) y Buenos Aires (EZE)-.

Con la red de Ethiopian llegando a Sao Paulo (GRU) y Buenos Aires (EZE), el hub en el aeropuerto de Bole se convierte en una opción interesante y exótica para viajar a Asia. A 12 horas de vuelo, ofrece conexiones rápidas para continuar el viaje hasta India, Sudeste Asiático y el Lejano Oriente, como China y Seúl (ICN). También es una alternativa para llegar al Medio Oriente, los tránsitos rápidos y vuelos coordinados brinda alternativas para llegar a varios puntos en el Medio Oriente como Beirut, El Cairo, Jeddah, Riyadh, Dubái,

Boeing 777-200LR de Ethiopian. Fotografía: Ricardo J. Delpiano

El futuro de Bole

Por el desarrollo del tráfico aéreo, el aeropuerto de Bole tiene sus días contados. Un proyecto presentado por Ethiopian Airlines Group en marzo 2025 pretende construir un nuevo aeropuerto al sur de Addis Abeba.

La iniciativa de US$7,8 mil millones pretende solucionar los problemas de congestión. La nueva infraestructura podrá gestionar hasta 60 millones de pasajeros hacia 2040 mejorando la oferta de servicios al usuario y la recepción de más vuelos de todas las aerolíneas.

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