Pese a estar presente en el mercado desde 2011, Transportes Aéreos Regionales (TAR) toma protagonismo en el último año como sostenedor de parte importante de las operaciones de Mexicana. La alianza impulsada desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador parece ir más allá de un contrato de arriendo de aviones.
La relación entre TAR y Mexicana aparece principios de 2024 en medio del polémico lanzamiento de la línea aérea estatal. Esto, como la búsqueda de una solución inmediata a la falta de aviones de la recién creada empresa estatal que le impide concretar todas las operaciones anunciadas con una oferta de bajos precios.
En su lanzamiento en agosto 2023, López Obrador anuncia que Mexicana partirá en diciembre de ese año con 10 Boeing 737-800. Sin embargo, no llega a conseguir ningún equipo. Para cumplir con la promesa de empezar operaciones ese año, el gobierno recurre a la Fuerza Aérea Méxicana (FAM) para facilitar dos B737-800 de transporte y conseguir el Certificado de Operador Aéreo (AOC).
No obstante, dicha capacidad es insuficiente para la red de 20 destinos. Para ello, la autoridad recurre a TAR una compañía regional con la que acuerda el arriendo en wet lease o ACMI (arriendo de aviones, tripulaciones y mantenimiento) de dos Embraer ERj145. Así, Mexicana crea una filial denominada Mexicana Link que atiende rutas desde Ciudad de México (NLU) a Acapulco, Ixtapa, Campeche, Guadalajara, Nuevo Laredo, Puerto Vallarta, Uruapan y Villahermosa. Desde el 06 de enero 2025, estas rutas están suspendidas.
Un contrato polémico con TAR
TAR es una aerolínea regional con sede en Querétaro. Fundada en 2011, tiene un desarrollo muy gradual en medio de una aviación regional mexicana en plena transformación. A pesar de la salida del mercado de operadores como Aeromar, la compañía no llena el vacío del mercado.
Según datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), la cantidad de pasajeros de TAR viene disminuyendo en 2023 respecto a años anteriores. Si bien hay algunas mejoras en 2024, las cifras se mantienen por debajo del año anterior. En noviembre 2024, moviliza 14,4 mil pasajeros en comparación con igual mes del año anterior cuando transporta 18 mil pasajeros. La ocupación está en un 44,9% cifra reducida para cualquier compañía, pero aún más para una línea aérea que opera con un avión de alto costo por asiento (CASK).
Antes del acuerdo con gobierno, TAR acumula desfases de pagos por combustible en más de 20 mil facturas entre 2022 y septiembre de 2023, según indica El Financiero. El medio señala que las autoridades podían haber cortado el suministro, tal como lo hacen antes con Interjet y Aeromar, pero se les permite seguir operando. En ese sentido, el acuerdo con Mexicana aparece como un posible salvataje a cambio de apoyar a la empresa estatal con un contrato por MXP333.067.238 (US$16,3 millones).
Por consiguiente, TAR logra ser rescatada a cambio de salvar la aerolínea de López Obrador. Se trata de una alianza de mutuo beneficio que incluso da una cierta estabilidad a un mercado de aviación regional en reestructuración.

Continuidad
Todavía no está claro si es TAR la que decide terminar su relación con Mexicana o es esta la que finaliza el acuerdo. A fin de proteger el proyecto político de su antecesor, el gobierno de la nueva Presidente Claudia Scheinbaum asegura que la suspensión responde a una revisión del plan de la aerolínea estatal.
Tampoco hay certezas si con los pagos del contrato, TAR logra compensar parte de los pagos adeudados. Por el momento, la línea aérea regional continua con sus planes. Opera una flota conformada por cinco ERj145 de un total de 14 equipos que posee. Datos de la industria muestran que hay nueve aviones fuera de servicio.