Aviación en Bolivia proyecta contracción para 2024, según ALTA

La aviación en Bolivia enfrenta una contracción para 2024. Desde ALTA piden abrir el diálogo con el Gobierno para revertir el escenario.
BoA B737-300 VVI
Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Para 2024, la aviación en Bolivia espera una contracción de hasta 4,9% por la cantidad de pasajeros transportados en comparación con 2023. A pesar de que los mercados internacionales con ese país están reportando cifras positivas, el sector enfrenta una caída significativa en rutas domésticas además de otras variables adversas.

De acuerdo con la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) el mercado doméstico muestra una contracción de 7,9% a la fecha. Para el cierre del año, la aviación dentro de Bolivia movilizará 5,1 millones de pasajeros en comparación con los 5,5 millones de 2023.

Además del descenso en la cantidad de pasajeros, también existe una reducción de capacidad y de oferta aérea. Según ALTA, la capacidad se contrae en un 13,5%, mientras que el número de vuelos cae un 13,9%. El escenario se aprecia en todas las rutas, incluyendo los tramos principales como La Paz – Santa Cruz de la Sierra.

Las cifras reflejan la salida del mercado de Amaszonas, pero que a la fecha no consigue ser compensado por otro operador. Boliviana de Aviación (BoA) queda como líder indiscutido del mercado, mientras Ecojet tiene una participación muy específica.

Factores que explican la contracción de la aviación en Bolivia

La situación de la aviación en Bolivia es consecuencia de múltiples factores a nivel histórico como coyunturales. En los últimos años, el mercado pierde operadores que no logran ser reemplazados lo que genera problemas para el usuario: menor oferta y pasajes más caros.

A esto, se suma la crisis económica que afecta al país. Los bloqueos en carreteras prevén una reducción de las exportaciones y las pérdidas complican al sector privado. Para la aviación, las noticias no son alentadoras considerando que la demanda depende de la situación económica de los países.

Pese al contexto complejo, la industria aérea destaca que la aviación es crucial en la economía de Bolivia. Pese a se espera una leve disminución en 2024 en su aporte al Producto Interno Bruto (PIB), el sector aportará con un 5,5% a la economía del país.

Para la gerente de la Asociación de Líneas Aéreas de Bolivia (ALA Bolivia), Yanela Zárate Morón, la aviación en Bolivia pasa por otras situaciones. En su opinión, la carencia de dólares es un tema que complica a las compañías aéreas a lo que se suma las constantes amenazas de modificar las condiciones de operación de forma unilateral.

En octubre, Bolivia queda a punto de estar aislada por la negativa del Gobierno de facilitar el acceso a los dólares en el sistema bancario local para el pago del suministro de combustible a la aviación. Las autoridades buscan imponer como única forma de pago la divisa estadounidense y no con moneda local, generando problemas de costos bajo un escenario de limitado acceso a la moneda.

Ausencia de catalizadores

Otro problema que enfrenta la aviación en Bolivia es la ausencia de catalizadores para compensar el escenario económico del país. Si bien BoA está desarrollando una especie de centro de conexiones en Santa Cruz de la Sierra, su impacto es limitado a Bolivia y Argentina con los Estados Unidos (Miami) y España (Madrid) por las pocas rutas que opera.

A pesar de que otras líneas aéreas atienden el mercado aéreo boliviano como Aerolíneas Argentinas, Air Europa, Avianca, Copa Airlines o LATAM, todavía falta un impulso para mejorar la conectividad. La salida de Amaszonas hace que se pierdan enlaces regionales, por ejemplo, con Chile.

El país altiplánico está bajo en conectividad aérea. Con una puntuación de 0,03 califica como el país más aislado del continente según ALTA, incluso bajo Venezuela o Haití. La falta de conectividad e iniciativas para mejorarla limita las posibilidades de desarrollar la aviación en Bolivia, tanto en vuelos internacionales como en rutas domésticas (por los circuitos que hacen los turistas).

Otro punto que reviste preocupación es el alto precio del combustible de aviación. En Bolivia, el costo del galón de combustible está en US$3,75 siendo el segundo país más caro después de Cuba.

A lo anterior, se agregan la falta de acuerdos bilaterales. La falta de cooperación, la reducida oferta aérea, más los factores económicos y la situación coyuntural del país alejan a los viajeros, demorando la recuperación.

Con una serie de desafíos inmediatos, desde ALTA señalan que el diálogo con el Gobierno es fundamental. Para el sector, es fundamental que las autoridades reconozcan el valor de la aviación y la contribución que este sector hace a Bolivia.

“Es urgente la necesidad de fortalecer el diálogo entre el Gobierno y la industria aérea para abordar desafíos estructurales como los altos costos operativos, la conectividad limitada y la falta de incentivos para atraer nuevas aerolíneas", dice José Ricardo Botelho, director ejecutivo y CEO de ALTA.

Durante 2023, ingresan por vía aérea 2,2 millones de visitantes. La cifra que representa un aumento del 31% con relación a 2022, pero tiene una incidencia baja. El mercado internacional apenas captura el 25% del mercado aéreo de Bolivia en comparación con el 75% que representa el mercado doméstico.

Uno de los desafíos a mediano plazo sería impulsar el mercado internacional para generar un crecimiento en la aviación de Bolivia. Para ello, más que acciones de la industria, se requieren de medidas concretas del Gobierno no sólo para el sector, sino para garantizar crecimiento económico y estabilidad social en el país.

"La situación actual requiere acción inmediata a los problemas que están frenando el potencial de la industria”, puntualiza Botelho. “Instamos al Gobierno de Bolivia a abrir un canal de comunicación con los actores de la aviación para implementar políticas que favorezcan un entorno de crecimiento y sostenibilidad y, principalmente, seguridad jurídica para un ambiente de negocios adecuado”.