Delta y LATAM celebran tres años de su JV con un crecimiento del 88% en capacidad y 14,5 millones de pasajeros

En su tercer año, Delta y LATAM han continuado abriendo nuevas rutas entre Norte y Sudamérica. A la fecha, operan 30 rutas directas.
Delta LATAM joint venture
Fotografía: LATAM

Con un incremento en la conectividad entre Norte y Sudamérica, Delta y LATAM realizaron una positiva evaluación de su acuerdo de negocio conjunto (JV, por sus siglas en inglés). Las dos aerolíneas resaltaron que su capacidad combinada ha permitido incrementar la oferta de vuelos en ocho países de la región.

Desde 2022, Delta y LATAM han aumentado en 88% su capacidad, medida en asiento-kilómetros disponible (ASK). El aumento se ha traducido en nueve rutas y más de 62.000 vuelos operados en conjunto. Como resultado, las dos compañías han movilizado 14,5 millones de pasajeros entre Norteamérica y Sudamérica.

“A través de esta alianza estratégica, no solo acercamos regiones, sino que también ofrecemos servicios innovadores y opciones de viaje mejoradas que marcan un nuevo estándar para nuestros clientes", afirma Alex Antilla, vicepresidente para América Latina y el Caribe de Delta.

El crecimiento de capacidad no sólo se ha manifestado en nuevas rutas y frecuencias. Una muestra tangible es la operación con aviones de mayor capacidad como los Airbus A350-900 en rutas estratégicas como Atlanta – Lima o Atlanta – Santiago.

Actualmente, el JV de Delta y LATAM está presente en los mercados de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. Argentina fue el último mercado aéreo en sumarse a la alianza aprovechando las políticas de liberalización aérea impulsado por el gobierno del Presidente Javier Milei.

Hitos del tercer año de la alianza Delta–LATAM

Durante su tercer año de funcionamiento, el JV entre Delta y LATAM ha consolidado su posición en la región. Prácticamente, la alianza no tiene una competencia directa, especialmente, después que Avianca y United decidieron no prosperar en su asociación. American Airlines, por su lado, trabaja a través de relaciones bilaterales con GOL en Brasil y JetSMART para los mercados en países de habla hispana.

Uno de los avances más destacados fue la incorporación de Argentina a la cobertura sudamericana. Según las dos aerolíneas, el JV amplía significativamente las opciones de conectividad para los viajeros del hemisferio sur.

Asimismo, las aerolíneas anunciaron nuevas rutas que refuerzan el tráfico entre Norte y Sudamérica. Destacan Santiago – Buenos Aires – Miami que se abrirá en diciembre 2025, Guayaquil – Nueva York (JFK) y Salt Lake City – Lima.

Actualmente, la alianza opera 30 rutas sin escalas y directas entre Norte y Sudamérica. En Norteamérica, los principales puntos de acceso en Atlanta, Boston, Los Ángeles, Miami, Nueva York (JFK) y Orlando. Temporalmente, se agregará Salt Lake City con el vuelo a Lima de Delta. Para Sudamérica, destacan Bogotá, Cartagena, Fortaleza, Lima, Quito, Río de Janeiro (GIG), Santiago, Sao Paulo (GRU) y Buenos Aires EZE).

“El crecimiento de la capacidad, sumado a los más de 200 destinos de Delta en Estados Unidos y Canadá y los más de 130 de LATAM en Sudamérica, demuestra que el Joint Venture juega un papel fundamental en la conexión de la región”, destacó Soledad Berrios, directora de Alianzas Estratégicas de LATAM Airlines Group.

Además de la expansión de rutas, los beneficios para los pasajeros continúan creciendo. Los viajeros pueden acumular millas o puntos en ambos programas de fidelización —Delta SkyMiles y LATAM Pass—. También acceden a más de 53 Delta Sky Clubs en Estados Unidos y a seis salones VIP LATAM en Sudamérica, y disponen de servicios prioritarios en embarque, facturación y manejo de equipaje para los socios élite.

Foco en el transporte de carga

Otro de los pilares de la alianza es el fortalecimiento del segmento de carga. Desde la creación de la empresa conjunta, el tonelaje combinado transportado con Delta ha aumentado un 356%, alcanzando 2.093 toneladas en lo que va de 2025.

Entre los avances más relevantes se encuentra la implementación de sistemas digitales de seguimiento (e-tracking) y la estandarización de productos y procesos entre ambas compañías. Las aerolíneas señalan que este trabajo permite ofrecer un servicio más confiable, eficiente y homogéneo a lo largo de toda la red.

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