En medio de desafíos que continúan pendientes y la presión política en temas medioambientales, LATAM Cargo junto a sus socios en el transporte de carga implementaron por tercer año una operación conjunta con combustibles sostenibles de aviación (SAF). A través de la filial colombiana y sus socios, Kuehne+Nagel y The Elite Flower, avanzaron en la reducción de misiones en 300 toneladas de CO2.
Con la asignación de 130.800 de SAF en los vuelos de LATAM Cargo, la aerolínea redujo las emisiones comparables a ocho vuelos de carga en aviones Boeing 767-300F para la ruta Bogotá – Miami. De acuerdo con datos compartidos por la aerolínea, la reducción equivale a 469,8 toneladas de flores transportadas o 10 millones de tallos.
La iniciativa da continuidad a un trabajo conjunto iniciado en años anteriores para el sector. La intención es reforzar un modelo de colaboración orientado a la aplicación de soluciones concretas y medibles para la gestión de emisiones asociadas al transporte aéreo de carga.
“Junto a nuestros clientes, dimos otro paso más hacia una aviación más sostenible aplicando los beneficios ambientales de una operación con Combustible de Aviación Sostenible (SAF) en la cadena de transporte de flores”, comentó Cristina Oñate, vicepresidente de Sostenibilidad y Producto de LATAM Cargo Group.
El trabajo conjunto permite no sólo aportar al desarrollo sostenible de la aviación. Paralelamente, favorece a otras industrias asociadas impulsando cambios positivos en la materia hacia el futuro.
“La incorporación de SAF en nuestra cadena logística nos permite avanzar en la reducción de la huella de carbono del transporte aéreo, sin comprometer la calidad ni la oportunidad en la entrega de nuestras flores”, señala Álvaro Camacho, gerente de Logística de The Elite Flower.
La compañía transporta alrededor de 40 millones de tallos a través de LATAM Cargo. La operación sostenible es un reto considerando los desafíos actuales, pero que, a través de la innovación tecnológica y la eficiencia operativa, así como mecanismos alternativos es posibles superar. En ese contexto, LATAM ha decidido mantener sin cambios sus compromisos medioambientales.
Una alternativa conjunta ante una disponibilidad limitada
Pese a todos los esfuerzos, los SAF siguen siendo un lujo para la aviación. Todavía se producen en pequeñas cantidades con altos valores, mientras las políticas públicas para apoyar la producción y comercialización continúan escaseando.
En diciembre 2025, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) informó que la producción de SAF cerraría en 2025 con 1,9 millones de toneladas (Mt) (2.400 millones de litros), el doble de la Mt producido en 2024. Sin embargo, para 2026 se proyecta que el crecimiento de la producción de SAF se desacelere y alcance los 2,4 Mt.
En 2025, la producción de SAF en 2025 representó sólo el 0,6% del consumo total de combustible para aviones y para este año, aumentará al 0,8%. A los precios actuales, la prima de SAF se traduce en US$3.600 millones de dólares adicionales en costos de combustible para la industria en 2025. Para IATA, la reducción de la producción tiene como culpable a la clase política de cada uno de los países. Ante la ausencia de apoyo, hay una capacidad subutilizada.
“Los precios del SAF duplican los del combustible fósil para aviones, y hasta quintuplican los de los mercados regulados. El crecimiento de la producción de SAF no cumplió con las expectativas, ya que los mandatos mal diseñados frenaron el impulso de la incipiente industria del SAF”, declaró Willie Walsh, director general de IATA.

Alianza estrátegica
Bajo este escenario que parece estar dominado por declaraciones más que hechos concretos, la operación conjunta entre LATAM Cargo, Kuehne+Nagel y The Elite Flower es un paso no menor. Un trabajo colaborativo que impulsa cambios en distintos sectores.
“Trabajar de forma colaborativa con nuestros socios genera e impulsa cambios positivos e innovadores en industrias tan importantes como la de productos perecederos y la logística aérea, donde reducir las emisiones de carbono es fundamental”, agregó Ana San Carlos, gerente de Sostenibilidad para Latinoamérica de Kuehne+Nagel.
El SAF utilizado en este acuerdo presenta un factor de reducción atribuido de alrededor de un 75% de las emisiones de CO2e en su ciclo de vida, en comparación con el combustible fósil convencional. El atributo ambiental de SAF asociado a esta operación, bajo la metodología “Book and Claim”, corresponde al producto Neste MY SAF, producido a partir de residuos de grasa animal, que luego de ser tratada es mezclada con combustible jet fuel tradicional.