Tras adquirir Hawaiian Airlines y un gran pedido a Boeing, Alaska Airlines ha saltado de ser un actor local a uno regional. La integración de la aerolínea hawaiana le ha dado capacidad para alcanzar nuevos horizontes más allá de las capacidades tradicionales de su flota.
Este año, Alaska Airlines comenzará sus vuelos de Seattle a Europa. La capacidad se agregará a la oferta intercontinental a Asia y Australia, dando un alcance importante a la aerolínea desde sus hubs en Seattle como Honolulu.
Recientemente, realizó el mayor pedido de su historia. Encargó al fabricante estadounidenses 105 B737-10 para crecer en rutas medias más otros cinco B787-10 que se sumarán a los 17 B787-9 que estarán basados en Seattle.
Alaska Airlines pretende operar al menos 12 destinos intercontinentales desde Seattle. No todos se operarán con B787, ya que por la ubicación geográfica de Seattle y las prestaciones de los B737 MAX se pueden abrir nuevos pares de ciudades a través del extremo Norte del planeta.
Hacia 2030, los B787-9 como los B787-10 estarán destinos a atender las rutas de más larga distancia. Asia y Europa son los mercados específicos, pero también podría haber espacio para Latinoamérica, considerando las relaciones comerciales que muchos países de la región con Asia más el tráfico turístico entre ambos continentes.
Alaska Airlines puede aprovechar el hub de Seattle más la capacidad intercontinental de su nueva flota abrir nuevos enlaces. Prácticamente, sería replicar modelos exitosos como los de Icelandair en Europa al otro lado del Pacífico o la operación hub en Ciudad de Panamá de Copa Airlines.
La expansión de la aerolínea está apoyada también por American Airlines con la que posee un acuerdo de negocio conjunto (JV). Además, desde abril sumara a Hawaiian Airlines a oneworld integrando a todo el grupo en la alianza global.
Un símbolo de la nueva era
El reciente pedido a Boeing por 110 aviones es reflejo de la nueva era. La nueva imagen corporativa para la flota intercontinental también lo es. Con una propuesta que mantiene los colores característicos de la empresa -y de la región que representa- pone énfasis en una identidad más neutra, pero manteniendo el nombre de la compañía.
Los 105 B737-10 permitirán reemplazar a aviones más antiguos y menos eficientes con costos por asiento-kilómetro (CASK) más bajos. La compañía tendrá opciones por otros 35 aparatos ampliando esta capacidad permitiendo asegurar el reemplazo.
Actualmente, Alaska Airlines cuenta con 14 B737-700, 61 B737-800, 70 B737-900ER, 14 B737-8 y 80 B737-9. Los B737-700/-800 debieran ser los primeros en abandonar la flota.
La nueva flota B787 sumará capacidad intercontinental. Mientras los B787-9 estarán destinados a nuevos mercados, los B787-10 quedarán reservados para atender los tramos intercontinentales de mayor demanda.

“Esta inversión en la flota se basa en la sólida base que Alaska ha creado para impulsar un crecimiento estable, escalable y sostenido, y es un pilar fundamental para la ejecución de nuestro plan estratégico Alaska Accelerate. Estos aviones impulsarán nuestra expansión a más destinos en todo el mundo”, declaró Ben Minicucci, CEO de Alaska Airlines.
Alaska Airlines Group prevé aumentar su flota a más de 475 aviones para 2030 y a más de 550 para 2035. Se trata de un crecimiento importante considerando los 338 aviones de Alaska Airlines, más los 75 de Hawaiian Airlines.
Actor global
El concepto de “aerolínea global” se ha popularizado entre las compañías aéreas más allá de sus reales capacidades. Sin embargo, sólo un número reducido de empresas pueden tener esta condición.
Entre elementos que podemos considerar para a una aerolínea como global están sus reales capacidades operativas propias; la cobertura de la red en varios continentes de manera simultánea; la distribución de pasajeros; y los acuerdos comerciales. Bajo este escenario, Alaska Airlines pasa a de una dimensión local o al menos regional a una global más allá de que concentre su acción en el hemisferio Norte y el Pacífico.