Perú a la deriva: crisis política agudiza la incertidumbre amenazando el desarrollo de la aviación y el turismo

La sucesión de gobiernos que no terminan impide al Perú panificar y tener políticas públicas de Estado. Hoy, el país necesita un sector político firme para avanzar en temas como infraestructura.
Perú, Palacio de Gobierno
Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Por 122 votos a favor, el Congreso del Perú aprobó la vacancia de la Presidente Dina Boluarte declarándola incapacitada moralmente de por vida. Como resultado, fue destituida de su cargo convirtiéndose en la sexta Presidente de la República del país en nueve años. Bajo otra improvisada transición, Jorge Jerí Oré -ex presidente del Congreso- es el nuevo Mandatario que dirigirá el país hasta abril de 2026.

La destitución de Boluarte continúa agravando la crisis política peruana que en la última década no ha conseguido asegurar que un Presidente culmine su periodo. Como resultado, la incertidumbre y la falta de políticas de Estado a largo plazo continúan limitando el potencial que tiene el Perú.

Jerí llega al poder por casualidad lo que se traduce en un gobierno de transición. En paralelo, también lo será de improvisación ante la grave crisis de seguridad que afecta al país. Es ahora el séptimo Jefe de Estado del Perú, después de Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo y Dina Boluarte.

Mientras la ciudadanía y el mundo empresarial aguanta -una vez más- la forzada alternancia del poder, el Perú parece quedar a la deriva cuando más certezas se necesitan. Como el nuevo Mandatario define, su gobierno se transición por lo tanto no se esperan grandes cambios, incluso abre mas incertidumbre.

El improvisado Presidente ha tenido una carrera de ascenso rápido en la política peruana, pero también cuestionado. Ha sido señalado por corrupción en varios casos y también de un supuesto abuso sexual. Por estos motivos, la Justicia peruana ha llevado investigaciones en su contra.

Bajo el manto de la delincuencia y del crimen organizado -derivado en parte de la migración irregular- que gradualmente toma las calles de Lima, mucho no se puede esperar. El escenario puede impulsar a un agravamiento de la crisis de no tomarse medidas inmediatas, especialmente con una ciudadanía que no ve resultados. En un intento para evitar un colapso mayor, una de las primeras medidas ha sido convocar a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional del Perú (PNP) para intentar frenar la criminalidad.

Más incertidumbre para la aviación y el turismo

A pesar de que en el Perú la política pareciera ir por un carril distinto a la economía, la vacancia y la profundización de la crisis continúa impactando el desarrollo del país. La incapacidad de los Presidentes para terminar sus mandatos y la sucesión de mandatarios en un periodo tal corto de tiempo hacen que las políticas públicas de Estado prácticamente sean ausentes.

Las fallidas inauguraciones del nuevo aeropuerto Jorge Chávez de Lima es un claro ejemplo. También lo son la ausencia de planes de mitigación y de infraestructura para los accesos, más toda una serie de inconvenientes derivados, son también muestras de la falta de planificación. Algo similar se puede encontrar con los retrasos en la necesaria modernización de la infraestructura en los aeropuertos de regiones.

Pasajeros embarcando en el aeropuerto de Lima
Fotografía: Ricardo J. Delpiano

A la falta de certezas, a la industria sólo le queda funcionar a la marcha y enfrentar las improvisaciones. Sin embargo, la pregunta es ¿hasta cuándo? Pese al dinamismo que está registrando el transporte aéreo cada vez más congestiona los cuellos de botella con un Estado que tarda en responder.

Según datos de la Asociación Latinoamérica y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), Perú tuvo un alza importante del 8,6% interanual en julio. El mercado doméstico creciendo a doble dígito (+10%) con un récord de 1,5 millones de pasajeros, mientras que el internacional creció al 6%. Durante 2025, el comportamiento del tráfico es algo que se ha repetido todos los meses de 2025.

Actualmente, el Perú necesita de una organización política estable para funcionar en tres ámbitos claves. El primero es la infraestructura aeroportuaria, marco regulatorio que garantice la competencia y libre mercado y transparencia en los procesos. Las diferencias entre las partes para el caso del cobro de la Tasa Única de Uso Aeroportuario (TUUA) en las conexiones es reflejo de la escasa claridad en ciertos ámbitos donde la certeza debe predominar.

Perú es un país con un gran potencial. Su herencia histórica, sus bellezas naturales de sus tres regiones, su biodiversidad y su inigualable gastronomía y folclor que pueden favorecer a crear un destino ideal. A esto, se agrega la ventaja geográfica con un aeropuerto-hub que conecta al continente. Hoy, todo esto se encuentra amenaza y demanda una acción política de certezas que por el momento son esquivas.

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