Como resultado de la guerra comercial de aranceles impulsada por los Estados Unidos, las entregas de aviones están en el limbo. A la decisión de Delta de revisar su cronograma de entregas de Airbus, se suma la medida de China. El Gobierno central chino ha ordenado a todas las aerolíneas detener todas las entregas desde Boeing.
La decisión de China busca presionar al gobierno del Presidente Donald Trump al afectar a uno de los principales exportadores de los Estados Unidos como es Boeing. Las aerolíneas chinas tienen casi un centenar de aviones construidos en Boeing cuyas entregas quedan en el limbo por la guerra comercial.
Las aerolíneas chinas tienen pendientes de entrega alrededor de 130 aviones. Si bien el porcentaje no es menor, tanto en número como en términos financieros, Boeing señala que es un porcentaje reducido considerando el total de pedidos. China es uno de los principales clientes del fabricante estadounidense, por lo que se infiere que de continuar la guerra comercial se podría comprometer futuras entregas y pedidos.
Los aviones más demandados por China son los B737 MAX, B787 y B777F. Bajo un escenario adverso en las relaciones económicas con los Estados Unidos, las aerolíneas chinas podrían incrementar su relación con Europa a través de Airbus o compensar la falta de aviones con la producción local de COMAC con el C919.
Guerra comercial y el impacto en los pedidos o entregas de aviones
Desde enero, los Estados Unidos y China están en una guerra comercial a través de aranceles que ahora se manifiesta en los aviones. El gobierno del Presidente Trump impone de aranceles de hasta 145% a las importaciones de China.
La administración de Xi Jinping considera que estas tarifas son una intimidación. Como resulta, impone aranceles de hasta 125% a las importaciones estadounidenses.
La política arancelaria y la guerra comercial está generando incertidumbre en las aerolíneas. Más aranceles representa un aumento de los costos los que se traspasarán a los clientes si se mantiene el escenario actual. Por la fuerte injerencia del gobierno central en las aerolíneas, China ayudará a sus empresas a compensar el alza de los costos de las importaciones estadounidenses.
La guerra comercial va más allá de los aviones. También está afectando a los componentes que se afectan a ambos lados del Pacífico y también del Atlántico. El aumento del precio al momento de las entregas se elevaría significativamente.

Las aerolíneas y arrendadores (lessors, como se los conoce en la industria), suelen realizar los pedidos de aviones con varios años plazos. Si bien al momento de cerrar los acuerdos están definidos los montos, los pagos generalmente se realizan al momento de las entregas. Por este motivo, las aerolíneas y lessors están en alerta por el incremento de costos que impone esta guerra comercial.
El CEO de Delta, Ed Bastian, señala que no aceptarán más aviones de Airbus que estén sujeto a aranceles. La compañía con sede en Atlanta ya anticipa un recorte de capacidad por la incertidumbre que se está produciendo en rutas internacionales.
Escenario incierto
Todavía no está claro el impacto de esta guerra comercial. En la industria todavía confían que se trata de un escenario temporal, pero que levanta dudas significativas en el corto plazo. Se espera que un pronto inicio de negociaciones terminen en un acuerdo que entregue mayor claridad para los próximos años.
Con la guerra en comercial en curso, las aerolíneas o lessors podrían iniciar negociaciones para determinar los pagos adicionales que se imponen sobre aviones y componentes. A los fabricantes, no les conviene acumular aviones sin entregar, mientras que las aerolíneas precisan de nuevos equipos para renovar sus flotas y reducir costos, además de atender a la presión política medioambiental.
Si se extiende la incertidumbre y las entregas de los aviones se detienen, es posible que estos equipos puedan quedar disponibles para otras aerolíneas de otras regiones del mundo. Ante, los problemas en la cadena de suministro, podría representar oportunidades para otros operadores.