En medio de la presión política global y desafíos, la aviación latinoamericana mantiene su compromiso con avanzar hacia una transición energética. Mientras el sector avanza con medidas orientadas a generar más eficiencias en el consumo de combustible y modernizar las flotas, piden a las autoridades trabajar con efectiva cooperación en políticas claras.
En el marco de la tercera edición de la Conferencia Combustible y Sostenibilidad de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), la industria aérea insiste en la importancia de contar con políticas públicas. Pese a los múltiplos llamados, los Gobiernos tienen escasos avances en la materia, punto que sin duda contrasta con los discursos que hablan de sostenibilidad y preocupación por el medioambiente.
Los combustibles sostenibles de aviación (SAF) siguen dominando la escena. Para la industria, es la herramienta fundamental para reducir las emisiones contaminantes hasta en un 80% si se utiliza en su totalidad sin alterar motores ni fuselaje de aviones. Sin embargo, su producción es muy reducida para este y los próximos años, además de contar con un alto valor.
Ausencia de políticas para la transición energética de la aviación
El tema de sostenibilidad está incorporado en los discursos de cada una de las autoridades. Sin embargo, las aspiraciones chocan con la realidad. En América Latina y el Caribe, los avances son muy tímidos para una fecha en que las producciones de SAF deberían ya estar en marcha.
En su debut como director y CEO de ALTA, Peter Cerdá, pone en relevancia atender los desafíos que tienen los altos costos de adquisición de los SAF como una limitante si se quiere lograr la transición energética y futuro sostenible de la aviación. Ante la realidad, enfatiza que no existe un futuro sostenible que no sea también sustentable en términos económicos y operacionales.
“Si las estrategias que adoptamos para reducir emisiones encarecen el transporte aéreo y limitan el acceso a la aviación, simplemente no serán sustentables en el tiempo", dice.
Como director de ALTA destaca la importancia de promover el desarrollo de combustibles sostenibles con regulaciones eficientes. Además, es fundamental mejorar la infraestructura y optimizar las operaciones con un enfoque competitivo. Se trata de puntos que vuelven a discusión ante distintos problemas que se están presentando en los países.
Otra alerta es la falta de regulaciones claras en América Latina. La ausencia de políticas dificulta la planificación de iniciativas sostenibles a largo plazo, incluyendo la transición energética.
“Aunque SKY opere una flota moderna y eficiente, evitando más de un millón de toneladas de CO2, la ausencia de reglas claras genera incertidumbre para las inversiones en soluciones de reducción de carbono", afirma Marco Larson, encargado de Sostenibilidad de SKY.
Pedro De La Fuente, de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) destaca la necesidad de colaboración para aumentar la producción de SAF. En paralelo, Judit De León, del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) subraya el potencial de la región en la fabricación de biocombustibles a partir de residuos locales. Sin embargo, advierte que los procesos de certificación pueden tardar hasta cinco años, retrasando su adopción. Se trata de un punto que también otros líderes de la industria mencionan como Roberto Alvo, CEO de LATAM.
Innovación y cooperación para un futuro sostenible
La conferencia de ALTA sobre Combustibles y Sostenibilidad se da en paralelo al Airbus Summit. Dicho encuentro refleja muy bien el contexto de la industria aérea actual con desafíos importantes a superar, pero con los compromisos claros.
Desde Boeing, resaltan que la innovación es clave para conseguir la ansiada transición energética que se busca para la aviación. Como sus pares en Europa, mencionan la propulsión eléctrica e hidrógeno.
“La expansión del SAF y otras tecnologías requiere políticas públicas que incentiven la producción y reduzcan costos”, indica Landon Loomis, presidente de Boeing en América Latina y el Caribe.
Otro punto de mencionado es la necesidad de flexibilizar las políticas de calidad del combustible. Alexandra Calvo, de IATA, destaca la importancia de permitir el uso tanto de Jet A como de Jet A-1 en la región para ampliar la disponibilidad y reducir vulnerabilidades ante crisis de suministro.
Algunos líderes del sector, creen que la dependencia de un solo tipo de combustible aumenta el riesgo para las aerolíneas. Frente a este desafío, enfatizan que la rigidez regulatoria en algunos mercados incrementa los costos y reduce la competitividad.