La reciente e indefinida postergación del nuevo aeropuerto Jorge Chávez de Lima era un hecho esperable. Si bien contar con una la infraestructura hubiese sido ideal, los distintos pendientes en la terminal -especialmente, lo que concierne a pruebas requeridas- más la falta de accesos e improvisadas soluciones, impedían poner esta obra pública.
Para el Perú, sin duda la postergación de la apertura del nuevo aeropuerto Jorge Chávez representa una frustración. El sentimiento no es sólo para la industria de la aviación -incluyendo a la concesionaria Lima Airport Partners (LAP) que no puede poner en marcha su obra- sino que para los miles de usuarios que utilizan sus instalaciones y al creciente número de turistas que seleccionan a Lima y las ciudades peruanas como destino.
Sin embargo, bajo este panorama no es del todo negativo. La postergación sin fecha exacta abre una ventana de oportunidades para corregir varios aspectos e impulsar una apertura segura y coordinada.
Ordenar el proceso y alinear actores
Actualmente, el aeropuerto Jorge Chávez está al 99,5% de ser terminado. De acuerdo con el Organismo de Supervisión de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (OSITRAN), el 0,5% restante corresponden a asuntos técnicos y administrativos. Si bien se trata de punto no tan complejos, son fundamentales para garantizar la seguridad de las operaciones y de los usuarios.
Desde las aerolíneas, la Asociación de Empresas de Transporte Aéreo Internacional (AETAI), la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) y la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) piden que esta oportunidad sea el espacio para una transición transparente y coordinada. Ambas acciones han estado ausentes en este proceso y desencadenan en el escenario actual.
“Si bien observamos avances en el desarrollo de esta importante infraestructura y el proceso de preparación a cargo de Lima Airport Partners (LAP), el no haber logrado su -esperada- apertura en la fecha comprometida, demuestra la necesidad de una planificación más adecuada y coordinada con todos los actores del sector aéreo que están participando activamente de las pruebas, usuarios y autoridades, así como una mayor transparencia con éstos y con la opinión pública”, expresan.
Otros sectores en el Perú, simplemente hablan de la ineficiencia del Estado. Dicha opinión, deriva de la falta de control oportunidad en fiscalizar la obra y garantizar que los ensayos disponibilidad operativa y transferencia aeroportuaria (ORATS, por sus siglas en inglés) se hagan de manera correcta y oportuna. La percepción es que sólo en el último tiempo -por la presión de la inauguración- se intenta hacer todo lo que no se hizo oportunamente.

Rol del MTC será clave en el nuevo aeropuerto Jorge Chávez
En conversación con distintos medios, Raúl Pérez-Reyes, ministro de Transportes y de Comunicaciones (MTC) del Perú señala que la decisión de postergar la apertura del nuevo aeropuerto Jorge Chávez es para garantizar que todo esté en condiciones de operar. Para el gobierno, otro retraso o cualquier inconveniente es sumamente perjudicial considerando el ambiente que existe no sólo en torno a la infraestructura aeroportuaria, sino que también a otras públicas en el país.
Como mandante de la obra, el MTC debe alinear a todos los actores y coordinar con los organismos del Estado para completar lo que falta. En paralelo, debe atender los inconvenientes en el exterior comenzando por los accesos. Prácticamente, lo que se busca es que sus autoridades asuman la posición de liderazgo y colocar orden.
En ese sentido, más que retrasar la obra lo que se requiere es la planificación integral. El sistema aeroportuario es sumamente complejo y funciona como una verdadera ciudad. De no existir la planificación adecuada, la postergación del nuevo aeropuerto Jorge Chávez será otra pausa de equivocaciones.

Lo que urge
Para las aerolíneas, es fundamental que LAP culmine todas las obras en el nuevo aeropuerto Jorge Chávez de Lima. De esta manera, se podrán realizar todas las pruebas necesarias, verificar el estado de las obras y garantizar que todo esté en las condiciones óptimas de operaciones y de calidad de servicio a los usuarios.
Entre las pruebas que faltan están las que se deben realizar con más volumen/estrés de pasajeros, equipajes y aviones. Urge un periodo de familiarización para el personal que desempeña funciones en la terminal tanto en el lado aire como en el lado tierra.
Además, se deben corregir fallas en el sistema de manejo de equipajes como el BHS y HBS, entre otros claves para la operación. También se deben obtener todas las licencias y autorizaciones correspondientes, incluyendo para el sistema de suministro de combustible.
Desde el MTC, se han cuadrado con el sector aéreo. En ese sentido, el ministro Pérez-Reyes resalta el compromiso con garantizar la seguridad en la nueva infraestructura.
Posible batalla mediática y judicial
Un punto que preocupa es la posible batalla mediática y judicial que se puede abrir. Según LAP, el MTC toma la decisión unilateral de postergar la apertura del aeropuerto desconociendo la adenda del contrato que fija el 30 de marzo como la fecha de la puesta en marcha.
A través de una declaración, dice que el MTC quiebra el principio de buena fe contractual. Si bien todavía no anticipa acciones legales no se descarta que este escenario esté presente.
La presidente de OSITRAN dice que la concesionaria podría incurrir en multas en Unidades Impositivas Tributarias (UIT) por cada día que el aeropuerto esté inoperativo. Las sanciones podrían llegar hasta las 12 UIT (S/64.200 o US$17.600).
“Somos un organismo técnico y, en la parte de sanciones, tenemos que esperar el 30 de marzo y levantar información, pedirles descargos a LAP. En base a eso, se va a establecer penalidades y sanciones. Las penalidades las trabaja el ministerio (MTC) y las sanciones las trabaja OSITRAN en base a las tablas que están establecidas”, dijo Verónica Zambrano, presidenta del organismo.
Incurrir en una batalla judicial puede amenazar con detener el proceso de manera indefinida. Sería un escenario sumamente negativo, no sólo para el nuevo aeropuerto Jorge Chávez, sino para todo el Perú.
Mientras tanto, LAP parece librar esta batalla en los medios. Desde que se anuncia la postergación indefinida de la puesta en marcha, señala que lo indicado por el MTC no es correcto. Además, en redes sociales, muestra avances en la obtención de certificados con el fin de dar una sensación de que todo está en regla.