Nuevo Pudahuel condena el ataque en el aeropuerto y comienza a reponer máquinas destruidas

Tras el ataque, Nuevo Pudahuel inicia la reposición del mobiliario y equipamiento destruido. La concesionaria condena la acción.
Nuevo Pudahuel Terminal 2 aeropuerto de Santiago máquinas auto check-in
Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Tras el nuevo ataque perpetrado por ciudadano haitiano con martillo, la concesionaria Nuevo Pudahuel que administra el aeropuerto de Santiago, emite una condena a la agresión. Junto con ello, realiza un balance preliminar de los daños y las reparaciones inmediatas encaminadas para volver a la normalidad del servicio.

El viernes a eso de las 12:10 horas, un ciudadano haitiano provisto con un martillo comienza a destruir parte del equipamiento y mobiliario del aeropuerto de Santiago. El ataque es una reacción a una supuesta negación por verse impedido de comprar un pasaje.

El aeropuerto de Santiago condena enérgicamente la destrucción de diversos equipos tecnológicos, puertas y otras partes de la infraestructura”, señala la concesionaria en una declaración.

En su comunicado, Nuevo Pudahuel reafirma que el causante del ataque es la misma persona que en agosto 2024 realiza un ataque similar. En esa oportunidad, destruye las pantallas de los mostradores de check-in, dispuestos para los pasajeros de American Airlines. Según el agresor, su reacción responde a que no lo dejan embarcar a los Estados Unidos, pese a no contar con reserva alguna ni visa.

Balance de Nuevo Pudahuel y reposición de equipos tras el ataque

Según Nuevo Pudahuel, el ataque en el aeropuerto de Santiago deja 12 quioscos de auto check-in con pantallas destruidas, además de una pantalla de información de vuelos. También quedan dañadas ocho pantallas de información de los mostradores (counters), cinco computadores de auto registro de equipajes, tres monitores de información, dos puertas de acceso, pantallas publicitarias y cristales del cierre perimetral de un local comercial.

Un balance de preliminar sugiere que el daño es mayor al causado en agosto pasado. En el ataque anterior, la destrucción de equipamiento afecta principalmente a los counters asignados a American Airlines.

Durante la tarde del viernes, la concesionaria vuelve a reponer seis pantallas del counter de la zona E lo que permite restaurar la normalidad del servicio. Asimismo, Nuevo Pudahuel está trabajando para reponer en el menor plazo posible todos los artefactos dañados y mitigar el impacto operacional que se podría generar ante el alto flujo de viajeros.

Declaración Nuevo Pudahuel colocada en la cuenta de instagram del aeropuerto. Fotografía: Nuevo Pudahuel

Críticas a los tiempos de respuesta

El ataque con el martillo no reporta víctimas. Sin embargo, los usuarios critican la lenta respuesta de parte de los servicios de seguridad privados como de organismos públicos.

“El hecho generó pánico en los pasajeros que estaban presentes en el recinto, ya que, de acuerdo a testigos, personal de seguridad habría reaccionado tarde”, constata Meganoticias al dar a conocer el ataque.

En la agresión de agosto, los tiempos de respuesta también son objeto de cuestionamientos. En esa ocasión son sólo los dos minutos en que el agresor destruye el mobiliario. El tiempo es considerado más que suficiente para provocar un incidente mayor. Ahora, la mayor destrucción sugiere que el atacante dispone de mucho más tiempo -sin una respuesta efectiva- para realizar su cometido.

Los dos últimos ataques ponen en duda si la dotación de seguridad en aeropuertos chilenos es la adecuada ante el incremento de los hechos de violencia y amenazas. En Chile, la seguridad de los recintos aeronáuticos es compartida. Para el lado aire, está el personal AVSEC de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). En el sector público depende Carabineros de Chile y la vigilancia privada en los aeropuertos concesionarios.

En Santiago, la demora en los tiempos de respuesta sugiere que la dotación no es la adecuada considerando la extensión de las terminales. La situación queda más en evidencia en regiones donde muchos aeropuertos sólo disponen de un carabinero para toda la terminal, personal que incluso a veces no está presente o cuesta ubicarlo, según reclamos u opiniones de los usuarios.

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