Durante 2024, Aerolíneas Argentinas logra sus primeros resultados operacionales positivo con US$20,2 millones. La cifra es resultante de la combinación de una operación más eficiencias, más un entorno favorable en cuanto a una sólida demanda de viajes. Parte del logro responde a la continuación de las medidas impulsadas por la administración anterior en cuanto a comercialización y operación.
La cifra se presenta tras la asamblea de la gestión 2023, en la que se detalla que la compañía continúa con un patrimonio neto negativo en torno a US$220 millones. Pese a ello, el escenario es positivo. Para 2025, la compañía dejará de pedirle dinero al Estado para sostener su operación.
“Le informamos al Ministerio de Economía que durante 2025 no le pediremos plata al Tesoro”, dice Fabián Lombardo, CEO de Aerolíneas Argentinas. “Toda la operación se sustentará con ingresos genuinos de la propia empresa. Esto colocará a Aerolíneas Argentinas como un activo de valor que permitirá a sus accionistas evaluar sin limitaciones todas las alternativas de futuro para la compañía”.
Durante la gestión 2024, Aerolíneas Argentinas sigue con una política de alta eficiencia que en gran parte continúa con el camino emprendido por la gestión de Pablo Ceriani. A diferencia con la administración anterior, si se aplican medidas más drásticas como el cierre de rutas deficitarias, oficinas comerciales y reducción del número de trabajadores. De acuerdo con las cifras de la aerolínea, la disminución de la planta está en torno al 13% por primera vez en línea para la gestión 2024.

Reducción del déficit
La reducción del déficit es consecuencia de la buena decisión de la actual administración de seguir el enfoque adoptado por la gestión de Ceriani. En 2023, la administración del ex CEO de Aerolíneas Argentinas, anticipa que la empresa podría tener resultados positivos con ganancias por US$32 millones. Según la Auditoría General de la Nación (AGN), obtiene una pérdida neta de AR$176.614.978.822 (US$220 millones).
Cabe recordar que la gestión kirchnerista anticipa un resultado favorable en 2023 por el fideicomiso por US$100 millones conseguidos ese año. Dicho monto se consigue mediante el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) -controlado ese año por La Cámpora- que suscribe la mitad y el resto repartido en Fondos Comunes de Inversión (18,2%) y Cajas, Asociaciones y otras organizaciones (14,6%).
Independiente de lo anterior, la reducción del déficit y aportes desde el Estado es una tendencia desde 2019. De una pérdida de US$667 millones ese año baja a US$654 millones en 2020 y US$439 millones en 2021. En 2022, se reduce a US$246 millones como consecuencia de la reactivación de la actividad y una demanda alta de viajes. Las cifras y los ejercicios contables están auditados por la Auditoria General de la Nación como por la consultora internacional KPMG.
Durante 2023, Aerolíneas Argentinas comunica que transfiere al Estado AR$176.000 millones contra los AR$6.000 millones (US$7,4 millones) que recibe correspondientes al presupuesto 2022. La mayor eficiencia en la gestión hace que sólo ejecute un 67% del dinero público. En 2024, el Estado aporte AR$58.732 millones (US$64 millones), justificado para financiar los programas de retiros voluntarios.
Posterior a esa fecha, Aerolíneas Argentinas no requiere nuevos fondos. Para terminar el balance en rojo faltarían US$150 millones.
Claves de los resultados de Aerolíneas Argentinas
Los resultados operacionales sumado al menor déficit y la devolución de dineros al Estado por parte de Aerolíneas Argentinas responden a una combinación de factores. Además de la gestión operacional y financiera, destaca el reposicionamiento comercial de la empresa. A esto, se agrega una paz social indispensable para asegurar la confiabilidad de los clientes. Pese a las tensiones de 2024 desde los gremios aeronáuticos, no se reporta un impacto en este aspecto.
A nivel comercial y operacional, destaca la creación del hub de Aeroparque lo que inyecta más eficiencia en la gestión de flota para vuelos domésticos e internacionales, sumado a un producto altamente atractivo para los viajeros en Sudamérica. Otro logro positivo son las políticas de alianzas en mercados claves, por ejemplo, con GOL en Brasil.
La confiabilidad operacional también es un aspecto clave. En 2024, Aerolíneas Argentinas consigue figurar dentro del top 10 de compañías aéreas latinoamericanas más puntuales con un 83,06% de vuelos a tiempo. La puntualidad está en línea a la obtenida por GOL (84,02%) e incluso por sobre compañías como Azul (82,42%), Avianca (81,80%), LATAM (82,99%) o SKY (76,67%).
Otro punto favorable es la reducción de la nómina de empleados y terminar con la sobredimensión de la empresa. En 2024, se reduce la planta de personal en 1.600 personas y se eliminaron un total de 85 cargos jerárquicos, incluyendo ocho direcciones, 20 gerencias y otras 57 posiciones de diversas categorías. Las negociaciones con los gremios aeronáuticos se condujeron con la premisa de aumentar la productividad de la flota y del personal de vuelo y tierra.
Foco en la privatización
La gestión de Aerolíneas Argentinas sigue focalizada en hacer de la empresa rentable a fin de avanzar en su privatización, según los objetivos del Presidente Javier Milei. El proceso tiene un escaso avance por la alta complejidad burocrática y también política.
La Ley N°23.696 establece en su Capítulo II que para privatizar total o parcialmente las empresas de propiedad total o parcial del Estado debe requerir de la aprobación del Congreso Nacional. Sin embargo, ello no ocurre, ya que la empresa queda excluida de la Ley Bases.
A esto se suma que el DNU 70/2023 que considera que Aerolíneas Argentinas puede ser cedida a sus trabajadores está judicializado. La razón responde a que un decreto, que es un elemento de menor rango que una Ley no puede modificar a uno mayor.