Cumpliendo anuncios, el Presidente Javier Milei declara a Aerolíneas Argentinas como empresa sujeta a privatización. Se trata del paso previo para proceder con la salida del Estado de la administración de la empresa. El proceso, sin embargo, advierte trámite en el Congreso e intensa judicialización.
La decisión del gobierno se enmarca en medio del conflicto con los gremios aeronáuticos. Desde hace más de un mes, los sindicatos vienen protestando por una mejora de sus condiciones salariales afectadas por la inflación y el alza de precios. Sin embargo, el factor político toma protagonismo por la postura ideológica de las agrupaciones que históricamente se oponen a una administración distinta a la del Estado.
El decreto 873/2024 firmado por Milei que coloca a Aerolíneas Argentinas como sujeta a privatización se ampara en el artículo 9 de la Ley N°23.696. Ahora, será el Congreso el organismo que debe aprobar o rechazar el proceso.
Actualmente, hay dos proyectos en Argentina que colocan a Aerolíneas Argentinas como sujeta a privatización. Uno lo presenta el diputado Hernán Lombardi del PRO (partido de Mauricio Macri) y otro de Juan Manuel López, de la Coalición Cívica. Los dos se amparan en la Ley N°23.696.
Los motivos para avanzar en la privatización de Aerolíneas Argentinas
La privatización de Aerolíneas Argentinas se comienza a mencionar después de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) de diciembre. El argumento para proceder está dentro de los cambios que el gobierno está aplicando transformar el sistema de transporte y que las empresas administradas por el Estado deben ser gestionadas por criterios de buen gobierno y eficiencia, tal como el sector privado.
De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Ministerio de Economía, de las 60 empresas estatales sólo siete obtienen ganancias y cuatro no requieren aportes del Estado. A pesar de que Aerolíneas Argentinas viene reduciendo su déficit desde 2019, la empresa es considerada como deficitaria.
La administración de Milei considera que los objetivos de la reestatización de Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas a través de la Ley N°26.412 no se cumplen. En los 16 años de administración pública, la empresa da pérdidas mitigadas por el aporte del Tesoro Nacional. Desde 2008, se menciona que los aportes superan los US$8.000 millones.
Por la situación de la economía argentina, el Estado no está en condiciones de mantener una empresa altamente deficitaria a costa de los impuestos. Dado que los recursos fiscales son limitados deben atender las necesidades que menos tienen en un escenario en el que la pobreza alcanza al 52,9% de la población con altos niveles de indigencia.
Sin embargo, el decreto que establece a Aerolíneas Argentinas como sujeta a privatización aparece como una medida que busca disuadir la acción gremial. Para ello, se menciona las condiciones “beneficiosas” de los pilotos y una comparación de cantidad pilotos por avión con otras líneas aéreas de la región.
El gobierno de Milei reconoce la importancia del transporte aéreo para garantizar la conectividad de Argentina. En ese sentido, está encaminando una serie de reformas a fin de desregular el mercado, atraer inversiones y desarrollo de rutas.
“La privatización de Aerolíneas Argentinas es un paso fundamental en el camino para liberar al país de un gasto insostenible, y es además la única forma de evitar su quiebra y cierre de la compañía”, dice el comunicado de la Oficina del Presidente.
Pilotos advierten severas impresiciones
La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) califica el decreto como “falaz”. Expone que el documento contiene argumentos sesgados que deben ser aclarados.
Los pilotos de APLA critican la mención de cantidad de pilotos por avión y la comparación de Aerolíneas Argentinas con otras empresas aéreas de la región como Copa Airlines o GOL. Desde su perspectiva, asumen que la autoridad lo hace por desconocimiento de la actividad aérea y no con fines políticos.
El gremio de pilotos menciona que, a diferencia de otras compañías aéreas, Aerolíneas Argentinas dispone variedad de familia de aviones. La flota de fuselaje angosto hay dos familias de aviones Embraer E190 y Boeing 737 Next Generation (-700/-800) y -8. Tras la modernización de la flota, los aviones de fuselaje ancho es la única que cuenta con un solo tipo de habilitación dado que está conformada por A330-200.
APLA añade que la comparación no es posible por las rutas y material de vuelo que opera Aerolíneas Argentinas. Las rutas de larga distancia requieren tres a cuatro pilotos en función de la duración del vuelo y la cantidad de personas transportadas por avión. La dotación por vuelo no difiere de otras empresas aérea del mundo de acuerdo con las normas de seguridad de la industria aérea.
El sindicato también critica el sobredimensionamiento de la estructura de Aerolíneas Argentinas. Señala que omite que la empresa cuenta con servicios propios en carga, handling, mantenimiento, capacitación y entrenamiento de personal, incluyendo las tripulaciones.
La judicialización que se advierte
A pesar de que Aerolíneas Argentinas está sujeta a privatización, el proceso advierte una importante complejidad. El más inmediato es la judicialización del caso.
La Ley N°23.696 establece en su Capítulo II que para privatizar total o parcialmente las empresas de propiedad total o parcial del Estado debe requerir de la aprobación del Congreso Nacional. Por lo tanto, se espera un intenso debate entre las distintas posturas parlamentarias.
A esto se suma que el DNU 70/2023 que considera que Aerolíneas Argentinas puede ser cedida a sus trabajadores está judicializado. La razón responde a que un decreto, que es un elemento de menor rango que una Ley no puede modificar a uno mayor.