IATA alerta sobre la lenta producción de los combustibles sostenibles de aviación (SAF)

IATA estima que en 2024 la producción de SAF apenas alcance al 0,3% del combustible de la aviación. No se ven cambios significativos en 2025.
IATA Willie Walsh
Fotografía: Ricardo Delpiano

Desalentadores son las proyecciones de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) sobre el crecimiento de la producción de los combustibles sostenibles de aviación (SAF). Si bien aumenta respecto a años anteriores, sigue estando muy por debajo de los objetivos de la industria aérea.

Las nuevas estimaciones de IATA consideran que en 2024 la producción de SAF alcanza el millón de toneladas o 1.300 millones de litros. Pese a que es el doble de lo producido en 2023, apenas representa el 0,3% de la producción de combustible global para los aviones y de 11% de la producción de los combustibles renovables.

La aproximación “más realista” de IATA sobre los SAF estima unos 1,5 millones de toneladas o 1.900 millones de litros. Las cifras demuestran que el desafío de la sostenibilidad sigue siendo significativo.

“Los volúmenes de SAF están aumentando, pero de manera decepcionantemente lenta”, señala Willie Walsh, director general de IATA.

Para 2025, IATA espera que la producción de SAF alcance los 2,1 millones de toneladas (2.700 millones de litros). Si se llega a cumplir la cantidad, será apenas el 0,7 % de la producción total de combustibles para la aviación.

Señales contradictorias

Mientras la clase política presiona por operaciones más sostenibles, la realidad muestra que no sólo hay escaso avance, sino que también hay señales contradictorias. El más claro ejemplo es la falta de incentivos para la producción de SAF o los subsidios que siguen recibiendo las petroleras.

“Los Gobiernos pueden acelerar el progreso (de SAF) eliminando los subsidios a la producción de combustibles fósiles”, sentencia el director de IATA.

La eliminación de los subsidios puede ser destinado a la producción de energías renovables, incluyendo el SAF. En paralelo, pueden trabajar en políticas públicas para crear un marco regulatorio para la producción y compra de SAF.

América Latina es parte de esta realidad. Con la llegada de varios Gobiernos autodenominados progresistas, la presión política por sostenibilidad crece. Sin embargo, hay muy pocos avances especialmente en lo que respecta a SAF.

En abril de este año, Roberto Alvo, CEO de LATAM, duda de los objetivos de la “Hoja de Ruta SAF” desarrollada por el Estado de Chile que incluyen la instalación de una planta de SAF antes de 2030. Durante la conferencia Wings of Change Americas de IATA, valora la intención y los esfuerzos desplegados, pero pone paños fríos a las metas poco realistas. La califica como alejadas del contexto de la industria aérea y también de la situación país. Su perspectiva es compartida por ejecutivos de la industria aérea.

“No vamos a tener en la región producción de SAF a escala para 2030. Olvídense, no existe”, puntualiza el CEO de LATAM. “En Chile hoy en día, hacer una planta de mil millones de dólares de cualquier cosa requiere cinco a ocho años de progreso”.

IATA indica que las líneas aéreas demandan SAF. Se trata de una muestra que tiene el sector tiene el compromiso por avanzar en operaciones aéreas más sostenibles. Por lo mismo, están invirtiendo en compras o buscando acuerdos con los proveedores para asegurar -en la medida de lo posible- los volúmenes que se requieren.

“Necesitamos que todo el mundo produzca la mayor cantidad posible de energía renovable para todos”, agrega Marie Owens Thomsen, vicepresidente Sénior de Sostenibilidad y economista jefe de IATA.

Análisis de IATA para la producción óptima de SAF

Para alcanzar emisiones netas de CO2 cero para 2050, el análisis de IATA estima que se necesitarán entre 3.000 y más de 6.500 nuevas plantas de combustible renovable. La Asociación indica que estas fábricas también producirán diésel renovable y otros combustibles para otras industrias más allá de la aviación.

El gasto de capital promedio anual necesario para construir las nuevas instalaciones durante el período de 30 años es de aproximadamente US$128 mil millones por año, bajo un escenario optimista. Es importante destacar que esta cantidad es significativamente menor que la suma total estimada de inversiones en los mercados de energía solar y eólica, de 280.000 millones de dólares por año entre 2004 y 2022.

“Los Gobiernos deben ofrecer rápidamente incentivos políticos concretos para acelerar rápidamente la producción de energía renovable”, puntualiza Walsh.