Atendiendo la creciente presión política, el sector aéreo trabajará en una hoja de ruta regional para apoyar la transición energética de la aviación. Probablemente, sea una de las conclusiones más destacables del último Foro de Líderes de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) que recoge una mirada regional de los desafíos que enfrenta el sector.
La hoja de ruta regional que desarrollará ALTA toma en cuenta las oportunidades de América Latina y el Caribe. El foco rescata el potencial que tiene la región para la generación de combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés).
Otra característica que se rescata es adopción de un enfoque realista. Recogiendo las opiniones de distintos sectores, ALTA considera que no todos los países y empresas tienen las mismas realidades. Por lo tanto, la imposición de una visión única puede no ser viable para avanzar hacia una aviación sostenible hacia 2050.
“América Latina necesita aprovechar las oportunidades disponibles para avanzar hacia una transición sostenible sin comprometer el acceso a los viajes aéreos y la conectividad”, comenta José Ricardo Botelho, director ejecutivo y CEO de ALTA. “La mejor manera de hacerlo es desarrollar el propio camino de la región”.
Puntos clave en la hoja de ruta de ALTA
La hoja de ruta regional que desarrollará el sector aéreo de ALTA contará con dos elementos centrales. Además, tendrá un enfoque colaborativo con otras organizaciones de aviación como la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) y la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil (CLAC).
La participación de estas dos entidades asegura que dos sectores claves de la aviación estén representados. Por un lado, IATA representa a las líneas aéreas que con una perspectiva global puede aportar las mejores prácticas para avanzar en una transición sostenible. La CLAC, por su parte, asegura que los Estados estén involucrados por lo que puede actuar como bisagra y ente coordinador. A estas dos organizaciones, se sumará el mundo de la academia.
Los Estados tienen un rol fundamental. A través de la política global, son los que imponen las directrices a la industria aérea. Además, son los responsables de generar las políticas públicas para transitar a la aviación.
Lamentablemente, en la región se da una paradoja: mucha imposición de obligaciones, pero poca acción en los mecanismos para poder cumplirlas. Incluso, son los que colocan trabas como un alza de impuestos que perjudican al sector y a los ciudadanos.
La hoja de ruta de ALTA considera una perspectiva regional. Buscará allanar los principales caminos, condiciones favorables, opciones de políticas y marcos necesarios para alcanzar la ansiada sostenibilidad de la aviación.
Además, explorará opciones para ampliar la cooperación regional e integrar los SAF y mercados de carbono. La combinación de ambas estrategias podría reducir el impacto de las medidas de descarbonización en el crecimiento de la aviación.
“Con el apoyo de los gobiernos, esta iniciativa tiene el potencial de respaldar el crecimiento sostenible de un sector que desempeña un servicio público esencial en la conexión de la región”, expresa Roberto Alvo, CEO de LATAM y recién electo presidente del comité ejecutivo de ALTA.
La aviación mantiene un bajo aporte en emisiones
A pesar de que la política carga sobre la aviación una gran responsabilidad en lo que respecta emisiones contaminantes, la realidad muestra que la contribución es baja comparada a otras industrias. Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), el sector aéreo apenas contribuye con entre 2% a 3% de la huella de carbono entre 2013 y 2023.
Dentro de esa huella, los vuelos domésticos en América Latina y el Caribe, junto con las salidas internacionales de la región, representaron apenas el 4,8% de las emisiones de la aviación. La mayoría de las emisiones de la aviación global -considerando un máximo de 3% global- se originan en vuelos dentro de Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico.
Un punto importante que destaca a la región es la rápida renovación de flotas con aviones de última generación. Actualmente, la mayoría de las líneas aéreas tienen ya comprometidos sus planes de renovación de flota o están en proceso de hacerlo. Esta realidad está presente en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Perú, República Dominicana, entre otros países. El principal desafío en renovación de flota es Venezuela por la situación económica que enfrentan sus líneas aéreas.