Por Ricardo J. Delpiano
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| Foto: Ricardo J. Delpiano |
La llegada de Sky a Uruguay ha supuesto el incremento en un 30% de la oferta de asientos entre Chile y Uruguay, ha asegurado el viceministro de Turismo de Uruguay, Benjamín Liberoff, quien hace una valoración extremadamente positiva del aterrizaje a la compañía chilena a su país.
El pasado lunes 12 de septiembre, Sky dio inicio a sus vuelos entre Santiago – Montevideo con una frecuencia diaria los que opera con aviones Airbus A319 con capacidad para 150 asientos. Por consiguiente, su aporte es de 2.100 asientos semanales entre las dos capitales que se suman a la oferta histórica que LATAM realiza.
De acuerdo con declaraciones del ministro, la llegada de Sky permitirá que más chilenos puedan visitar Uruguay principalmente por las ofertas que la aerolínea realiza como parte de su modelo de negocios. “Si el promedio anual histórico es de 50.000 a 55.000, este año podríamos superar los 60.000 residentes chilenos”, expresa la autoridad ministerial según consta en el medio “LaRed21”, quien indica además que es “probable que lleguemos a un sector más amplio de chilenos”. Lo anterior se traduce en oportunidades para el turismo, el comercio y para el ámbito corporativo.
Al año alrededor de 215.000 pasajeros vuelan entre Chile y Uruguay. Según cifras de la Junta Aeronáutica Civil de Chile (JAC), entre los meses de enero a julio 2017 han viajado 125.124 pasajeros lo que representa un descenso leve de -1,1 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior. Según el ente gubernamental todos estos pasajeros fueron transportados por LATAM, que hasta el domingo 11 de septiembre era el único operador de la ruta.
LATAM opera con dos vuelos diarios en la ruta Santiago – Montevideo utilizando indistintamente aviones A319 y A320 con un máximo de 174 asientos por vuelo (considerando la capacidad del A320). Esto se traduce en al menos 4.872 plazas por semana, cifra que en ocasiones o temporadas de alta demanda aumento con la operación de equipos Boeing 767-300ER en la ruta.
LATAM y Sky serán por ahora las únicas aerolíneas de atender la ruta entre Chile y Uruguay por medio de vuelos sin escalas. Si bien existe una alternativa vía Buenos Aires, a través de Aerolíneas Argentinas y Austral, esta no consigue ser significativa. Ambas compañías ofrecerán una capacidad semanal de casi 7.000 asientos, cifra que permite acercarse a los niveles ofrecidos años atrás, cuando PLUNA operaba a Chile. En su periodo de mayor esplendor, PLUNA llegó a ofrecer 33 vuelos semanales entre Montevideo y Santiago, con un aporte de 5.940 asientos. Esta cifra sumada a la oferta realizada por LAN, al menos con un vuelo en A320 en configuración antigua (168 asientos), disponía a los usuarios una capacidad semanal de alrededor 8.292 plazas.
Desde Uruguay, existe la intención de continuar ampliando la conectividad con Chile, a través de firmas de ese país que tienen interés en volar a Santiago, como parte de su mercado natural de expansión.
Una de las compañías interesadas es Alas Uruguay, pero su delicada situación financiera y la reducción de su flota a un solo un avión, reducen las posibilidades reales de expansión más allá de los destinos donde opera (Buenos Aires – AEP y Asunción), al menos en lo que respecta a vuelos regulares. La flota original de Alas Uruguay era de tres aviones Boeing 737-300, de los cuales uno fue devuelto al propietario (CX-OAB) y actualmente se encuentra en Santiago en preparación para su incorporación a la operación de Latin American Wings (LAW). De acuerdo con información de la industria, el primer avión de esta compañía (CX-OAA) no estaría operativo siendo preservado en un hangar.
La filial uruguaya del grupo boliviano Amaszonas es otra de las posibles compañías con las que el país oriental busca ampliar la conectividad con Chile. Amaszonas Uruguay –como se denomina comercialmente- posee cuenta un Bombardier CRJ200 en su flota (CX-SDU) y está en espera de obtener su Certificado de Operador Aéreo (AOC). Entre sus planes están iniciar en un futuro próximo vuelo a Asunción, Buenos Aires (AEP) y Santiago. En el caso de posibles vuelos a Chile, la aerolínea tendría desafíos en su competencia por los altos costos que posee su avión en comparación con los modelos utilizados por las otras compañías que atienden la ruta, reduciendo sus posibilidades de competir especialmente con precios más económicos, siendo Santiago uno de los destinos más desafiantes de los tres presentados para esta compañía.
Dependiendo de sus decisiones, del mecanismo de operaciones y número de frecuencias a atender, la participación de estas aerolíneas permitirían continuar ampliando la oferta de asientos acompañado de una mayor competencia. Esto se traducirá en mayores beneficios para los usuarios quienes además de ver multiplicada las opciones de viaje, tendrán a su disposición distintos modelos de negocios y tipos de servicios para elegir, según sea su conveniencia.
