SITA propone transformar el control fronterizo: pasajeros podrían avanzar sin detenerse

La propuesta de SITA ayudaría reducir los cuellos de botella en los controles fronterizos. El 75% podría ser admitido en otro país antes de llegar al aeropuerto.
Ideal de control fronterizo de SITA
Fotografía: SITA

El futuro del control fronterizo podría dejar de estar asociado a largas filas, kioscos y puertas de control. SITA presentó Border Flow Lane, una nueva solución que busca transformar la experiencia migratoria desde un modelo basado en detenerse y presentar documentos hacia otro país en el que los pasajeros puedan continuar su recorrido mientras las verificaciones se realizan de manera anticipada.

La propuesta parte de una premisa cada vez más relevante para los aeropuertos. La capacidad no necesariamente debe conseguirse construyendo nueva infraestructura, sino optimizando los procesos y eliminando los cuellos de botellas. Si las decisiones migratorias pueden tomarse antes de que el pasajero llegue al puesto de control fronterizo, el espacio existente puede utilizarse de manera más eficiente.

Según SITA, Border Flow Lane puede alcanzar un procesamiento hasta ocho veces más rápido que los eGates tradicionales. La compañía sostiene además que más del 75% de los viajeros podría ser autorizado antes de la partida, permitiendo que quienes cumplen con los requisitos continúen su viaje con mínimas interrupciones.

Actualmente, cada vez má son los aeropuertos en el mundo que ya tienen un control fronterizo más eficiente. En la región, destacan los aeropuertos de Bogotá o de Sao Paulo (GRU) que tienen el control a través de las eGates para atender el alto flujo de pasajeros.

nuevas e-gates de SITA en la terminal 3 de Guarulhos de Sao Paulo
Fotografía: SITA

Menos detenciones y más capacidad aeroportuaria

El sistema utiliza información disponible antes del viaje y datos biométricos autorizados para apoyar la identificación y evaluación de los pasajeros. De esta manera, los agentes en el control fronterizo pueden concentrar sus recursos en aquellos casos que requieren una revisión más exhaustiva.

Para los aeropuertos, el beneficio potencial va más allá de reducir los tiempos de espera. Cada pasajero que atraviesa el área migratoria sin detenerse libera espacio para el siguiente, aumentando la capacidad efectiva de las instalaciones existentes.

“Detenerse se convierte en la excepción, no en la regla”, señaló Pedro Alves, vicepresidente sénior de Borders de SITA.

Dar más eficiencia a los controles fronterizos es una de las formas de optimizar la capacidad de los aeropuertos. De acuerdo con el ejecutivo, los Gobiernos deben entender que este tipo de soluciones son necesarias para atender el crecimiento de la demanda ya que los aeropuertos no pueden crecerá la misma velocidad en infraestructura.

Anticipar los controles

SITA plantea que el futuro del control fronterizo podría estar antes del viaje. Un modelo que algunos países han explorado en el último tiempo a través de pre-registros como Aruba cuando regían las restricciones de viaje durante el COVID-19. De esta manera, el pasajero sabía desde el primer momento si es aceptado o no en los otros países antes de viajar. El sistema podría ayudar a las aerolíneas y evitar contingencias.

Sin embargo, llegar a ese ideal no sencillo. Depende que las instituciones de cada país cooperen de manera efectiva y que los Gobiernos intercambien información. Se trata de un ideal que la industria ha perseguido por décadas, pero que se topa con la excesiva burocracia y a veces escasa disposición práctica de las autoridades y organismos estatales.

SITA asegura que Border Flow Lane está diseñada para mantener la seguridad, la privacidad, la supervisión gubernamental y la capacidad de elección del viajero. La inscripción y utilización de biometría autorizada son voluntarias, mientras las autoridades conservan el control sobre las decisiones migratorias.

La apuesta refleja un ideal que puede marcar el futuro de los aeropuertos: hacer que la tecnología permita mover a más pasajeros con la misma infraestructura. En paralelo, convierte al control fronterizo en un proceso más fluido y menos visible para el viajero.