Por segundo año consecutivo, los vuelos de Flybondi están en el centro de la noticia aeronáutica en Argentina. Su presencia en los medios es por un gran anuncio, sino por la crisis que enfrenta la aerolínea de bajo costo (LCC, por sus siglas en inglés) al programar más operaciones de las que puede realizar. Un problema similar a lo ocurrido en India a principios de diciembre 2025 con IndiGo, pero que tristemente se repite en Sudamérica con una compañía que parece no aprender de sus lecciones del pasado.
A fines de 2024, la falta de aviones y una programación al límite, llevó a Flybondi a tener una cancelación del 20% de todos sus vuelos programados, sumado a una acumulación de retrasos. La situación de la aerolínea llevó a las autoridades a solicitar un plan correctivo para cumplir con los itinerarios y tener un plan de protección al usuario. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) cursó al menos tres actas de infracción a la empresa por los atrasos.
Para este año, la compañía anunció un plan de inversiones y una apuesta fuerte para atender la temporada de verano. Según los anuncios, entre diciembre 2025 y marzo 2026, se sumarían 10 Airbus A320 y Boeing 737-800 basados en Buenos Aires (EZE) y Córdoba para realizar vuelos regulares, estacionales y chárter. Pese al reforzamiento, la falta de puntualidad y cancelaciones de vuelos continúan. De la flota prometida, no toda está incorporada.
De acuerdo con datos de la industria, Flybondi tiene una puntualidad bajo el umbral del 80%. Algunos destinos, tienen indicadores poco aceptables para la industria con un cumplimiento de sólo 34% en el caso de Florianópolis (uno de los más demandados).
Programación por sobre la capacidad
Al igual como ocurrido en India con IndiGo, las cancelaciones y retrasos de vuelos que golpean a Flybondi guarda relación con una programación por sobre la capacidad real operativa. Según un medio de prensa, la aerolínea habría programado vuelos para una flota de 24 aviones, cuando en realidad posee 12 unidades en servicio.
Como resultado, en la primera quincena de enero la empresa acumula más de 120 vuelos cancelados. Un medio de prensa afirma que hay 22.000 pasajeros afectados, 242 traslados con demoras. También se agregan las cancelaciones encubiertas, es decir, vuelos programados -y comercializados- sin asignación de aviones.
Un análisis de Aviacionline, la empresa también reporta malas prácticas como desvíos no programados para asegurar la disponibilidad de aviones a otros destinos. En términos prácticos resulta en que, por decisión de la compañía, un vuelo simplemente termine en otro destino para cubrir otro servicio programado. La mayoría tuvo como destino Buenos Aires (AEP) donde la LCC concentra su capacidad.

Presión financiera
Desde una perspectiva sectorial, la programación de vuelos por encima de la capacidad operativa disponible sugiere que la compañía estaría atravesando una presión financiera significativa. Cabe recordar que, años atrás, la aerolínea había advertido sobre las dificultades para girar de divisas necesarias para cubrir sus costos operativos. e trata de un factor clave que esperaba resolver con el cambio de administración gubernamental.
Si bien el contexto actual resulta más favorable en ese aspecto, la combinación de una crisis operacional, el pago de indemnizaciones a pasajeros y la utilización de aeronaves bajo modalidad wet lease —que incluye aviones, tripulaciones, mantenimiento y seguros— ha impactado negativamente en su estructura financiera. En junio de 2025, Flybondi anunció el ingreso de CoC Global Enterprise como nuevo socio estratégico, con el objetivo inicial de sanear las finanzas y sentar las bases para un crecimiento sostenido.
En este marco, no se descarta que la reiterada venta de capacidad por encima de la operación efectiva esté vinculada a la necesidad de maximizar ingresos en el corto plazo. La decisión habría considerado una temporada 2025-2026 particularmente auspiciosa, así como la fuerte presión competitiva de Aerolíneas Argentinas y JetSMART.
Dentro de la industria coinciden en que uno de los principales errores de Flybondi ha sido sostener sus operaciones mediante contratos de wet lease. Por su naturaleza, se trata de soluciones costosas y difíciles de mantener en el tiempo, especialmente para aerolíneas de menor escala. Aunque son prácticas habituales en situaciones puntuales y de corto plazo, su uso prolongado sólo resulta viable cuando los costos pueden ser absorbidos o el retorno es elevado. El hecho de que no todas las aeronaves anunciadas bajo este esquema hayan sido incorporadas podría indicar que la empresa no logró cerrar los acuerdos necesarios.
Sanciones en camino
Según prensa argentina, ANAC ya labró actas de infracción a Flybondi por la cancelación de vuelos comerciales. El organismo también informó la recepción de reclamos de pasajeros por distintos incumplimientos, los cuales podrían derivar en sanciones adicionales.
En Argentina, las actas de infracción son instrumentos administrativos que certifican irregularidades u omisiones en la prestación del servicio y dan inicio a sumarios administrativos. En caso de comprobarse responsabilidades, las sanciones pueden incluir multas y, en situaciones más graves, la suspensión o cancelación de la autorización para operar.