Las certificaciones de los B737-7 y B737-10 son otros de los pendientes que tiene Boeing. Tras años de retrasos y bajo un estricto escrutinio de seguridad, el fabricante estadounidense espera completar la certificación de ambos modelos por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos durante el próximo año.
El anuncio lo dio a conocer Kelly Ortberg, CEO de Boeing, tras comunicar la posibilidad de un nuevo calendario de entregas para el B777X. La certificación de los dos aviones de la familia B737 MAX dependerán si se cumplen los requisitos técnicos pendientes, especialmente, el sistema de antihielo de los motores.
Tanto el B777-9 como los B737-7 y B737-10 han enfrentado múltiples retrasos tanto de aspectos técnicos como regulatorios. Las demoras derivaron tras los accidentes del B737-8 en 2018 y 2019 y después de conocerse los problemas de seguridad en las plantas de producción. Las revisiones y correcciones correspondientes han generado una cadena de retrasos en los tres modelos. En el caso de los B737 MAX sólo se están entregando los B737-8 y B737-9.
El factor clave: el sistema antihielo
Ortberg ha confirmado que Boeing ha debido ajustar sus proyecciones. Sin embargo, confía que el proceso será satisfactorio porque se traducirá en aviones más seguros. Respecto al programa B737 MAX destacó los avances en el sistema antihielo.
“Me siento muy satisfecho de que estemos logrando ese diseño. Actualmente trabajamos con la FAA en la certificación de ese rediseño y en las tareas que deben realizarse”, añadió Ortberg.
La certificación del B737-7 es clave para conseguir la certificación del -10. Este último es el de mayor capacidad y es uno de los modelos que están más están siendo demandado por las aerolíneas por su menor costo por asiento-kilómetro (CASK) en comparación con las otras versiones. El B737-10 es el competidor más directo del Airbus A321neo.
Boeing estima que la certificación de la FAA para el B737-7 se podrá conseguir en 2026. Una vez aprobado este modelo, el B737-10 no debiera tener mayores problemas.
Impacto para las aerolíneas
La certificación de los B737- 7 y B737-10 es fundamental para la estrategia comercial de Boeing en el segmento de pasillo único. El B737-7 está diseñado a reemplazar a los actuales B737-700 con capacidad para hasta 144 asientos, mientras que el B737-10 competirá en rutas medias con el A321neo.
Cada retraso tiene un impacto importante en los planes de flota de varias aerolíneas. Muchas confían en estos nuevos aviones para renovar flota y ampliar capacidad. Por las eficiencias operacionales, los dos aviones son claves para el ahorro de costos y la reducción de emisiones contaminantes.
La falta de certezas en la entrega de los B737-10 ha generado una mayor demanda hacia el A321neo lo que se traduce en mayor presión para el fabricante europeo. El B737-7 por su parte no registra un impacto por tener un mercado más de nicho.
El desafío regulatorio
Destacando los progresos en Boeing, Ortberg advirtió que el proceso de certificación es lento. Sin descuidar los aspectos de seguridad -a fin no incurrir errores anteriores en la producción-, plantea es que es un tema que se debe abordar con urgencia.
“Tenemos que trabajar con la FAA para cambiar el rumbo y lograr que funcione. No me imagino fabricar un nuevo avión sin perfeccionar ese proceso”, declaró.