Bajo el argumento de luchar contra el cambio climático y “otros fines”, un grupo de expertos pretende establecer “impuestos solidarios”. Se trata de una idea emanada en la de la Conferencia de las Partes de la Organización de Naciones Unidas (COP) cuando se crea Grupo de Trabajo sobre Impuestos de Solidaridad Global (GSLTF, por sus siglas en inglés). Con 16 ideas, buscan recaudar miles de millones de dólares para este supuesto fin, pero del cual no existen detalles.
Recientemente, el GSLTF ha propuesto incluir al transporte aéreo en los llamados impuestos solidarios globales. Desde la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), expresan su profunda decepción por la propuesta por las graves deficiencias e incertidumbres.
“La aviación un catalizador económico, no es una vaca lechera de recursos”, señala Willie Walsh, director general de IATA.
Desde su perspectiva, los Gobiernos buscan con indiferencia impuestos a las personas, pero no dimensionan las consecuencias reales. En el caso de la aviación, se trata de un sector vital para conectar comunidades remotas, dinamizar mercados e intercambiar productos a nivel global generando una cadena de beneficios para los países.
La propuesta de colocar más impuestos a las personas no es novedosa, así como los fines reales a donde van a terminar los recursos. Muchas de las recaudaciones fiscales terminan destinándose para fines totalmente distintos para los que fueron creados, incluyendo financiar los enormes aparatos burocráticos de los Estados o promover organizaciones cuestionadas sin que los ciudadanos tengan la suficiente claridad. En América Latina, sobran ejemplos.
El GSLTF dice que los impuestos solidarios porque se necesita financiamiento para una “acción rápida contra el cambio climático”. Según este grupo de expertos, hay países que ya tienen estos impuestos por lo que sería fácil de implementar. En el discurso, se habla de impuestos a los ultrarricos y sectores contaminantes. La aviación apenas contribuye con el 2% de las emisiones contaminantes globales.

IATA dice que hay deficiencias en los impuestos solidarios que propone GSLTF
Con una evaluación inicial de las propuestas del GSLTF, IATA revela dice que se trabaja con supuestos que no corresponden a la realidad. Por consiguiente, hay información errónea que deriva en decisiones incorrectas.
El anuncio del GSLTF cita una estimación de CE Delft que señala que un impuesto a los pasajeros premium podría generar más de US$90.000 millones al año. Desde el gremio de las aerolíneas, indican que la cifra estimada al triple de las ganancias globales de la industria aérea. Si bien las aerolíneas están obteniendo ganancias netas importantes es fundamental considerar el contexto de la industria aérea y las deliberaciones políticas.
IATA se opone a los impuestos solidarios orientados hacia el cambio climático porque ya tienen un compromiso con conseguir las cero emisiones netas para 2050. Dicho esfuerzo implicará inversiones por US$4,7 mil millones por los próximos 25 años. El monto servirá para aportar al Producto Interno Bruto (PIB) global y a la generación de 86,5 millones de empleos.
“El aumento propuesto de los impuestos a la aviación para las aerolíneas limitará la capacidad de la industria para invertir en soluciones que permitan reducir las emisiones a largo plazo”, dice IATA.
Un punto importante es la ignorancia que hace el GSLTF hacia el Esquema de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA) que está acordado bajo el alero de Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) que representa a los Estados. Según IATA, los impuestos solidarios afectarían a CORSIA y contribuiría a un marco fragmentado de políticas globales.
Otro punto señalado por IATA es que el grupo de expertos no publica ninguna evaluación del impacto de los impuestos solidarios. Tampoco detalla en qué se destinarán los fondos que se recauden. En el caso de los viajes, el grupo hace una discriminación al focalizar los cobros en los viajeros Premium, segmento que son claves para la sostenibilidad del negocio.
“La historia nos demuestra que estos impuestos simplemente van al erario público”, puntualiza Walsh.
Un incremento innecesario de los costos a las personas
Dado que la aviación ya está comprometida con lograr las cero emisiones netas para 2050 y luchar contra el cambio climático, no hay un motivo para colocar más impuestos. De implementarse los impuestos solidarios, se aumentarán los costos de los viajes y dado que muchos pasajeros no podrán pagar los pasajes, disminuirá la demanda y se afectará la conectividad de lugares más remotos.
En el ámbito de la sostenibilidad, al existir menos pasajeros volando se reducen los ingresos. Por consiguiente, se limita la capacidad de la aviación para realizar las nuevas inversiones que se necesitan para disminuir las emisiones como combustibles sostenibles de aviación (SAF) o nuevas tecnologías.
IATA plantea que los objetivos del GSLTF podrían alcanzarse de una mejor manera. Por ejemplo, mencionan que podrían apoyar las inversiones en la producción de SAF u otros incentivos a nuevas tecnologías menos contaminantes.