Aunque parezca curioso, un hámster fue el protagonista de un retraso de varias horas de un vuelo de LATAM en el Perú. El incidente ocurrió en la ruta Tarapoto – Lima y fue detectado sólo después de que la pasajera reportara la pérdida su mascota (no declarada) en la cabina poco antes del despegue.
Según relatan distintos medios de prensa, el incidente se produce una vez que el avión ya se encuentra con las puertas cerradas. La pasajera informó a la tripulación del hecho lo que obligó a detener el procedimiento y realizar una exhaustiva búsqueda del animal por la cabina. Los trascendidos indican que todos los pasajeros colaboraron.
El hámster fue localizado y capturado, sin embargo, el vuelo sufrió un retraso considerable. Como medida preventiva, la tripulación retiró a la dueña y a su mascota del vuelo.
Preocupación por la seguridad
La detención del vuelo de LATAM por el escape hámster responde a una acción preventiva de parte de la tripulación por motivos de seguridad. Si bien puede ser una mascota inofensiva para las personas no lo es para un avión.
Además de representar un problema de sanidad, como roedor el hámster puede representar una amenaza a la seguridad del vuelo. Al escabullirse por distintas partes del avión puede acceder a compartimientos y terminar dañando cableado.
Sucesos de estas características han ocurrido en otras ocasiones. En 2024, una fuga de 132 hámsteres transportados debidamente en la bodega de un Airbus A320neo de TAP Portugal obligó a inmovilizar el avión por cinco días. Los animales se escabulleron por todo el avión y al momento de efectuar la revisión los encontraron en los compartimientos más recónditos. Una de las preocupaciones está en el cableado del avión.
Si bien la actitud de la pasajera fue parcialmente responsable sólo al alertar la tripulación ante el escape de su mascota, el hecho revive la importancia de respetar la normativa para el traslado de mascotas. Últimas informaciones indican que la pasajera nunca declaró el transporte de su mascota.
LATAM como muchas aerolíneas tienen reglas claras para el traslado de animales tanto en bodega como en cabina. En el vuelo de TAP Portugal, la fuga de los hámsteres respondió a que las cajas que los contenían no cumplían con la norma.
Transporte de mascotas en LATAM
LATAM ofrece tres modalidades para el transporte de mascotas. Una es en cabina junto al pasajero, la segunda es en bodega del mismo vuelo o, finalmente a través de LATAM Cargo (vuelos cargueros). Además, permite el transporte de perros de servicio (SVAN) y, en países donde está autorizado, de animales de soporte emocional (ESAN).
En el caso de viajar en cabina, sólo se aceptan perros y gatos pequeños que puedan estar dentro de un contenedor rígido y quepan debajo del asiento delantero. Los animales no debe estar sedados y siempre acompañados por su dueño.
Para mascotas que no cumplen con los requisitos para viajar en cabina, LATAM ofrece el servicio de transporte en bodega. En este caso, la mascota debe viajar en un contenedor rígido que cumpla con normas específicas de seguridad y ventilación. Además, el pasajero tiene que presentar toda la documentación necesaria para el viaje, la cual será revisada en el counter del aeropuerto. El transporte está sujeto a restricciones de raza, tamaño y peso, además del tipo de avión y la duración del vuelo.
Por ejemplo, en aviones A319, A320, A321 el peso máximo permitido varía entre 23 y 32 kilos (kg.) dependiendo de la duración del vuelo, mientras que en aviones Boeing 767-300ER, B777-300ER, B787-8/-9, el límite puede llegar hasta 45 Kg, con algunas restricciones para vuelos hacia Europa, Argentina o Venezuela. En todos los casos, se requiere confirmación previa a través del Contact Center y que el animal tenga espacio suficiente dentro del contenedor para moverse con comodidad.