Pese al impacto que genera el apagón en las actividades diarias en España, las aerolíneas y los aeropuertos logran sortear la contingencia con la operación de la mayoría de los vuelos. Según evaluaciones preliminares, sólo se registran un 5,7% de cancelaciones de vuelos lo que permite minimizar las consecuencias de la emergencia.
De esta manera, las aerolíneas como los aeropuertos demuestran una amplia resiliencia frente a un apagón masivo que afecta a España, Portugal y a algunas localidades del sur de Francia. La operación de casi el 94% de los vuelos responde a una capacidad de coordinación entre todos los actores del sistema aeronáutico: desde los servicios en los aeropuertos hasta los de tránsito aéreo.
Según Javier Gángara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), la actuación rápida y eficaz de las aerolíneas, aeropuertos y servicios de tránsito aéreo, permite minimizar la contingencia. Desde los primeros momentos de la emergencia, se activan los protocolos de contingencia para minimizar la emergencia.
Entre los elementos que destacan están la reorganización de turnos y reprogramación de vuelos, por parte de las aerolíneas. Entre las compañías aéreas y los aeropuertos destacan el uso de canales alternativos para mantener informados a los pasajeros. De esta manera, se evita el colapso en los aeropuertos y la movilidad de miles de personas.
El apagón masivo pone a prueba a las aerolíneas, aeropuertos y servicios de tránsito aéreo de España. Sin embargo, este consigue pasar la prueba confirmando que los protocolos y la gestión de crisis funcionan ante una emergencia de alto nivel. La contingencia confirma la solidez del sistema aeronáutico, incluso en escenario extremos.
“Un día que debería haber sido catastrófico fue notable, y ejemplar en cuanto al trabajo de todos nuestros compañeros, pero también de un sector que se demostró una vez más muy profesional y resiliente”, dice Juan Cierco, director Corporativo de Iberia.
Tras el apagón aerolíneas operaron vuelos con normalidad
La capacidad de resiliencia del sector aéreo permite que las aerolíneas mantengan la normalidad de la mayoría de las operaciones. Si el día del apagón en España sólo se reportan un 5,7% de vuelos cancelados, al día siguiente, las aerolíneas consiguen operar el 100% de los vuelos programados, salvo a Bruselas.
Iberia logra operar 221 de los 247 vuelos programados, lo que representa más del 89% de su actividad diaria. Ninguna de las cancelaciones afectó a conexiones de largo radio. Durante el martes 29 de abril, la programación es habitual pese a mantener la política de protección a usuarios por la dificultad en las carreteras y transporte público hacia los aeropuertos.
Air Europa también vuelve a la normalidad de su operación en toda la red. Como su principal competidora, activa su política de flexibilidad para clientes afectados en sus traslados a los aeropuertos.
En el caso de Ryanair y Vueling, ambas normalizan sus vuelos en la jornada del martes. Sólo algunos vuelos reportan retrasos o cancelaciones como consecuencias residuales del impacto de la contingencia generada por el apagón.

Pese a sortear la emergencia, hay costos asociados ¿Quién los paga?
Si bien las aerolíneas y los aeropuertos, así como los servicios de tránsito aéreo, logran sortear el apagón en España, existen costos asociados que pagan las empresas y, especialmente, los usuarios. La contingencia afecta la jornada de millones de personas impidiendo realizar la normalidad de sus actividades debido a las fallas en el transporte, telefonía, internet y otros servicios básicos.
Todavía no hay explicaciones sobre las causas. Mientras el gobierno de Pedro Sánchez habla de un “incidente aislado”, hay sectores que piden asumir responsabilidades por la emergencia, sin descartar, las de índole político.
El apagón en España puede ser un nuevo caso de contingencia de alto nivel en donde no existan responsables y nadie pague los costos. Para la aviación, no es un tema menor ya que si se tratara de una emergencia en el sector, es altamente probable que legisladores u organizaciones de consumidores se lancen a pedir más regulaciones y compensaciones, especialmente, hacia las aerolíneas.
Pese a operar la mayoría de los vuelos, las aerolíneas incurren en costos adicionales al reprogramar vuelos y ofrecer flexibilidad a los usuarios. También hay implicancias en la reorganización de los turnos del personal y en la disponibilidad de algunos aviones lo que genera un impacto, por muy menor que sea.
El asunto va más allá de España. Se trata de un problema instalado en muchos países, especialmente, en aquellos cuyas autoridades y representantes políticos enfrentan un fuerte desprestigio ciudadano.
Por el momento, no se espera compensaciones hacia el sector aéreo. Incluso, los ciudadanos podrían arriesgar cualquier opción indemnización si se establece que el apagón tiene sus orígenes en una “fuerza mayor”.