Pese a los inconvenientes que generan la suspensión temporal de vuelos, las aerolíneas en Chile valoran las medidas desplegadas por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) para atender la presencia de aves en el aeropuerto. Las acciones forman parte de un trabajo habitual que realiza la autoridad aeronáutica para garantizar la seguridad de las operaciones aéreas.
A través de una declaración, la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (ACHILA) reconoce que la presencia de aves en las inmediaciones del aeropuerto de Santiago es una fuente de preocupación permanente. Las consecuencias que tiene un impacto o ingesta aviar pueden ser catastróficas para la operación y para los pasajeros.
“Nuestro país cuenta con un alto estándar técnico de seguridad aérea para administrar estas contingencias, lo que está a cargo de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), entidad con la que las líneas aéreas mantienen diariamente una estrecha coordinación”, señalan desde ACHILA.
Ante la presencia de aves, las aerolíneas reconocen que las medidas transitorias aplicadas están para garantizar la seguridad de los vuelos. Por lo tanto, cada operador le corresponde cumplir las instrucciones de la autoridad aeronáutica de manera estricta y rigurosa, pese al impacto que puede tener en la operación.
En la última semana, las aerolíneas registran más de seis suspensiones de vuelos temporales en el aeropuerto de Santiago por la presencia de aves. La medida adoptada ocurre generalmente en las primeras horas de la mañana que coincide con un importante bloque horario de salida de vuelos. Los tiempos de suspensión abarcan por lo general un periodo entre 10 a 45 minutos.
Medidas de mitigación de la DGAC
Según detalla la DGAC a “El Aéreo”, se aplican distintos niveles de acción para reducir la presencia de aves en los aeropuertos y evitar contingencias a las aerolíneas como a cualquier operador. Las medidas van desde supervisión permanente de los recintos aeronáuticos y chequeos de pista hasta la suspensión de vuelos.
El primer nivel de acción son las rondas de vigilancia para verificar que la fauna silvestre no afecte las operaciones aéreas terrestres como aéreas. A esto, se agregan chequeos de pistas en los vehículos de institución para ahuyentar las aves o ante la presencia de animales que consiguen ingresar al área de movimiento. Cada una de las pistas tiene vehículos asignados para el control de fauna.
Paralelamente, están los sistemas agonísticos portátiles que están instalados en los bandejones centrales entre la pista y la calle de rodaje. Estos son capaces de producir ruidos que ahuyentan las aves del aeropuerto de Santiago.
La suspensión de operaciones es el último recurso que evalúa la autoridad aeronáutica. Se trata de una instancia que se quiere evitar considerando el impacto que tiene en las operaciones.
La Unidad de Control Aviar (UCA) dependiente del Servicio Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI) es la encargada de efectuar los trabajos de mitigación. Su función es aplicar diariamente las medidas de mitigación y control en coordinación con los servicios de tránsito aéreo (control de terrestre). De esta manera, se coordinan los ingresos a la pista activa a fin de evitar cualquier tipo de interferencia con las operaciones aéreas.
Riesgo que representan las aves para las aerolíneas y operaciones aéreas
Para las aerolíneas, la presencia de aves en las inmediaciones de los aeropuertos levanta preocupación por la amenaza que se traduce para la seguridad de la operación. El choque de aves contra el fuselaje o la ingesta de alguna de estas contra los motores puede ser catastrófica en fases críticas como el aterrizaje o el despegue.
Cuando un ave es absorbida por el motor puede dañar las aspas del compresor o del ventilador, provocando una pérdida de potencia parcial o total. En fases como el despegue, cuando el avión necesita máxima potencia, esto puede complicar el ascenso. Si el daño es severo, puede ocurrir un apagado del motor. Si ambos motores fallan puede ocurrir una emergencia grave. El caso más famoso es el vuelo de US Airways US1549 que realiza un amerizaje en el río Hudson en Nueva York tras la ingesta simultánea de gansos canadienses.
Durante la aproximación final y aterrizaje la altitud y la velocidad son menores, lo que reduce el margen de reacción. Un impacto con aves puede dificultar un aterrizaje controlado o requerir una maniobra evasiva de emergencia.
Además del motor, las aves pueden impactar el parabrisas de la cabina, los bordes de ataque de las alas o el fuselaje, comprometiendo la integridad estructural y la seguridad del avión. En algunos casos, el impacto puede incluso romper el parabrisas o mancharlo, reduciendo la visibilidad del piloto en un momento crítico.