La batalla entre el Gobierno y KLM por el aeropuerto de Schiphol parece reactivarse. Pese a fallos favorables anteriores, las autoridades de los Países Bajos insisten en reducir el número de vuelos, afectando los planes de crecimiento del sector aéreo y las opciones de viaje para las personas.
El pasado jueves, KLM pide al Gobierno que debe revisar su propuesta para reducir la contaminación acústica en Schiphol. Las autoridades pretenden atender el problema bajando el número de vuelos por año de 500.000 a sólo entre 475.000 y 485.000.
KLM indica que la reducción de vuelos no es el camino para reducir el ruido. Resaltando los esfuerzos por renovar su flota y de toda la industria aérea, pide que las autoridades tomen sus decisiones de manera informada.
“Su Ministerio parece estar encaminándose hacia la reducción, aunque esto no es necesario para lograr el objetivo de ruido”, escribe Marjan Rintel, CEO de KLM, al ministro de Agua e Infraestructura de los Países Bajos, Barry Madlener.
Según la máxima representante de KLM, una medida importante para reducir el ruido en Schiphol es trabajar y reconocer lo que está haciendo la aviación en la materia. Enfatiza en el compromiso de la industria por renovar las flotas con equipos de última generación, menos contaminantes y significativos niveles de ruido.
KLM es el principal operador en el aeropuerto de Schiphol. De prosperar la propuesta del Gobierno, ve amenazada sus perspectivas de crecimiento. Actualmente, KLM está renovando su flota de corto, medio y largo alcance con nuevos aviones destacando los Airbus de la familia A320neo/A321neo, el A350-900 y los Boeing 787-9/-10. Además, la filial KLM Cityhopper también está renovando flota con los Embraer E195-E2.
“KLM asume los objetivos de reducir las molestias acústicas para los residentes en los alrededores de Schiphol. Por ello, estamos invirtiendo €7.000 millones en aviones más silenciosos”, dice la aerolínea. “Esto demuestra que no es necesario un Schiphol más pequeño para alcanzar los objetivos de ruido. A KLM le parece incomprensible que el gabinete todavía pretenda reducir a 478.000 los movimientos de aviones”.
Advertencia de KLM ante la reducción de vuelos en Schiphol
En su misiva al ministro de Infraestructura, la CEO de KLM advierte que de establecerse una reducción de vuelos en Schiphol se podrían generar represalias de otros países. Algunos operadores extranjeros podrían perder slots, lo que generaría molestias no sólo en el sector, sino que también desde sus Gobiernos.
Bajo ese escenario, la posición de KLM y de los intereses de los Países Bajos también se vería afectada. La línea aérea podría perder slots en otros aeropuertos estratégicos. En ese caso, los usuarios tendrían menos alternativas de viaje, mientras que la contribución económica y social de la línea aérea al país también se vería afectada.
Ruido en Schiphol: el creciente conflicto entre KLM, la industria aérea y la política
La presión política por el tema medioambiente desde grupos de interés continúa amenazando a la industria aérea y a los usuarios. El conflicto en Schiphol por la reducción de vuelos advierte una reducción de libertades al limitar las alternativas de viaje.
En 2022, una “regulación experimental” de las autoridades de los Países Bajos busca reducir de 500.000 a 460.000 el número de vuelos anuales en Schiphol. La idea nace de atender las demandas de algunos residentes que se quejan por el ruido. A estas, se agregan la “preocupación” por las emisiones de CO2 y el cambio climático.
Sin embargo, en abril 2023, las apelaciones al Tribunal por parte de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) y de KLM deja sin efecto la idea. El veredicto es recibido de manera conforme por todo el sector aéreo.
“Una industria centrada en la seguridad no puede aceptar la politización de las discusiones técnicas. Ignorar el orden basado en reglas establecido por los estándares globales es un pendiente deriva hacia la confusión que las líneas aéreas no pueden permitir y que nuestros clientes no tolerarán”, dice en esa ocasión Willie Walsh, director general de IATA. “El mensaje es simple. Los estándares globales son clave. Cuando se aplican por completo, mejoran la seguridad e impulsan los beneficios para el consumidor, la eficiencia operativa y los esfuerzos de sostenibilidad”.
Sin embargo, las presiones políticas mantienen las amenazas sobre el sector. Se trata de uno de los nuevos desafíos que enfrenta la industria de la aviación en el último tiempo.
De acuerdo con las normas europeas, el Estado sólo puede reducir el número de movimientos de aeronaves en un aeropuerto después de pasar por un proceso cuidadoso. Para que se pueda determinar una medida de esas características se deben completar los siguientes pasos: el Estado debe identificar todas las medidas posibles para reducir la contaminación acústica; luego debe consultar a todas las partes interesadas y sólo se procede si las partes están claras de las medidas de mitigación son insuficientes.
En el caso de Schiphol, el Gobierno de los Países Bajos no sigue el proceso. Por lo mismo, la Justicia de ese país rechaza la propuesta experimental de las autoridades.