Por Ricardo J. Delpiano
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| Foto: Ricardo J. Delpiano |
La incertidumbre respecto al futuro de Alitalia parece llegar a su fin y con ello, también una serie de rutas de la compañía, incluido el enlace Roma – Santiago. La razón responde a la decisión de construir una compañía más pequeña y eficiente, con menores costos que permita iniciar una nueva recuperación que asegure su competitividad en el futuro.
La decisión del Gobierno de Italia considera una estatización parcial de la línea aérea que se impulsaría a través de Ferrovie dello Stato con un 35,0% de participación, más un 15,0% a cargo del Ministerio de Economía. Junto a la empresa pública de ferrocarriles, se sumaría Delta Air Lines con un 10,0% dejando un 40,0% por vender a uno o varios accionistas.
Según publica Il Sole 24 Ore (12/07/2019), el plan de recuperación de Ferrovie dello Stato y Delta Air Lines considera una “Nueva Alitalia” que funcionaría a partir del 1º de enero de 2020. Esta tendría una flota menor que la actual, conformada por alrededor de 100 aviones, menor cantidad de rutas, reducción de fuentes laborales en áreas de aeropuerto y administrativas, cambios en algunos contratos y una mayor productividad del personal.
El cambio más significativo estaría en el cierre de varios servicios intercontinentales, lo que marca diferencias con el plan de negocios implementado por Etihad cuando se hace cargo de la línea aérea, y que pese a la “concurso administrativo”, se mantiene hasta ahora. El ajuste en rutas perseguiría el objetivo de alejar a Alitalia de la competencia de las líneas aéreas de bajo costo y tarifas bajas (LCC, por sus siglas en inglés) y el término de las rutas no rentables y no estratégicas. Este último, también rompe con el plan actual que tiene como referencia muchas rutas con tráfico étnico y V.F.R. (Visit Friends & Relatives), como es el caso de Santiago, lo que permite inferir una focalización exclusivamente en la rentabilidad.
Pese a la gran presencia de las LCC, el aeropuerto Leonardo da Vinci (Fiumicino) de Roma se confirma como el hub de la compañía desde donde se reorganiza la mayor parte de la red. En Milán, queda la operación con una base en el aeropuerto de Linate por el tráfico corporativo y desde donde se inaugurarían nuevos servicios hacia Copenhague, Estocolmo, Lisboa y Viena, mientras se cortan vuelos a Ginebra, Luxemburgo, Pescara, Reggio Calabria, Trieste. Se buscaría una reducción de 15 destinos. Muchas rutas internas serían asumidas en cooperación con la red ferroviaria italiana como, por ejemplo, de Roma (Termini) a Florencia, Pisa y Nápoles, cuya cercanía poco favorece a la operación aérea.
En vuelos intraeuropeos y del Norte de África, Alitalia cancelaría servicios desde Roma hacia Casablanca, Düsseldorf, Kiev, Málaga, Marsella, Toulouse y Valencia. Se agregarían servicios hacia Bérgamo, Bucarest, Dubrovnik, Split, Viena y Zagreb.
En las rutas de larga distancia, además de los términos de Roma – Teherán (IKA), Roma – Abu Dhabi, Milán (MXP) – Abu Dhabi y Roma – Beijing, se cerrarían los vuelos desde la capital italiana hacia Johannesburgo, Nueva Delhi, La Habana y Santiago de Chile, así como desde Milán (MXP) hacia Malé. La ruta Roma – San Francisco sería sólo durante la temporada de verano, y se agregarían vuelos a Shanghái (PVG). De esta manera, la red latinoamericana de Alitalia quedaría conformada por Buenos Aires (EZE), Sao Paulo (GRU), Río de Janeiro (GIG) y Ciudad de México.
En el caso de Santiago, la eventual cancelación de la ruta guarda relación con la estacionalidad de la demanda en la ruta a Roma, el poco atractivo de la capital italiana para efectuar conexiones para el viajero chileno en comparación a la oferta que tienen otras líneas aéreas desde sus respectivos hubs, y una demanda étnica & V.F.R. menor en comparación al “elemento geográfico” presente en las comunidades italianas que existen en Argentina y Brasil. La posible salida de Alitalia del mercado chileno también puede interpretarse como un ajuste del mercado en las rutas con Europa, especialmente ante los incrementos de capacidad propuestos por Air France – KLM e IAG (Iberia y Level, principalmente).
Todavía no existe fecha para el corte de los servicios mencionados ya que primero el Gobierno debe confirmar la nueva sociedad y oficializar el plan de negocios. No obstante, ante el escenario actual y la necesidad imperiosa de poner término a la incertidumbre de Alitalia, probablemente sea esta sea la realidad de la red de la compañía en un muy corto plazo. La posible futura administración deja abierta la opción para un posible incremento de capacidad en el mediano plazo con la introducción de dos aviones para vuelos intercontinentales a partir de 2023.
En lo que respecta a flota, la operación de Alitalia quedaría en 2020 con 24 Airbus A319 (29 en 2023), 38 A320, 11 A321, 12 A330-200, 11 Boeing 777-200ER y un B777-300ER, además de la flota regional conformada por 15 Embraer ERj170 (desprendiéndose de los ERj190). Destaca el privilegio que haría la nueva administración por aviones de menor capacidad como los A319 y ERj175 que poseen un mayor costo por asiento (CASK) en una decisión contraria a la tendencia de la industria que prefiere la utilización de aviones con mayor cantidad de asientos para disminuir los costos. La firma si considera un incremento en la tasa de utilización de aviones para generar eficiencias. En lo que respecta a los nuevos aviones para vuelos intercontinentales estos serán B777-200ER. Por el momento, la “Nueva Alitalia” no consideraría realizar pedidos a fabricantes por nuevos aviones.
El plan presentado por Ferrovie dello Stato todavía puede sufrir modificaciones dependiendo de los futuros accionistas que entrarían en el 40,0% restante que, hasta ahora, no tiene dueño. Delta Air Lines se opone al ingreso de Germán Efromovich a la administración de Alitalia. La nueva administración considera que la compañía italiana siga en números rojos hasta 2021, esperando que a partir de 2022 se comiencen a generar beneficios.
