Air New Zealand selecciona al B787-10 privilegiando renovación con flexibilidad en la red actual

Por Ricardo J. Delpiano

Boeing 787-10 en vuelo (Boeing)
Foto: Boeing 

Finalmente, y en una decisión anticipada, Air New Zealand selecciona a Boeing para avanzar con la siguiente fase de renovación de flota de larga distancia. Con un pedido por ocho B787-10 más 20 opciones combinables con el modelo B787-9, la línea aérea concentra sus esfuerzos en una mayor flexibilidad de capacidad en lugar de un material de vuelo orientado a la expansión, al menos en una primera fase. Inicialmente, la línea aérea había indicado que la decisión la tomaría en junio, pero la orden se determina antes oficializándose tras la junta de inversionistas del 27 de mayo.


“Air New Zealand es una línea aérea líder a nivel mundial que ha construido una red interesante para conectar el Pacífico Sur con Asia y las Américas”, comenta Ihssane Mounir, vicepresidente Senior de Ventas y Marketing de Boeing Commercial. “Estamos encantados que Air New Zealand haya escogido al B787-10, el más eficiente avión de fuselaje ancho más eficiente de hoy”.

Los aviones tienen fecha de entrega entre 2022 y 2027, periodo amplio para la entrega de un número reducido de aeronave y en el cual se darán de baja los B777-200ER, avión al que reemplaza. Sin embargo, desde la línea aérea indican que el contrato permite una flexibilidad para adelantar o retrasar la recepción de los equipos de acuerdo a las condiciones de los mercados donde opera o a la necesidad de la propia compañía. El valor de la orden es por US$2.700 millones.

El fabricante estadounidense corría con amplia ventaja para beneficiarse con la nueva orden de la aerolínea neozelandesa por la composición de la actual flota de largo alcance y las necesidades de renovación, además de la expansión futura. Si bien Airbus ofrecía al A350-900 con una probabilidad que incluir la versión de ultra largo alcance (A350-900ULR), esta no es considerada. Air New Zealand espera una transición rápida de las tripulaciones de la flota B777 a los B787 con mayores ventajas al simplificar el número de modelos en operación.

Si bien la orden estaba encaminada a seleccionar un reemplazo directo a los B777-200ER, se esperaba que esta también pudiera satisfacer las necesidades de expansión futura en rutas de ultra largo alcance. Por lo mismo, las opciones de B787-9 o un B777-9/-8 podían ser consideradas, al igual que oferta europea, tomando en cuenta el interés que existe en alcanzar destinos como Sao Paulo y Nueva York con vuelos sin escalas.

La decisión de optar por B787-10 revela el interés de Air New Zealand en avanzar por un incremento de capacidad y una mayor flexibilidad en rutas que actualmente se entiende, dejando para un periodo posterior la expansión en los tramos de mayor alcance. De concretarse estos, se darían con un mayor uso de la flota B787-9 actual como la que se puede acceder en los próximos mediante la posibilidad combinar distintos modelos y las opciones de compra, según establece el contrato. No obstante, la inclusión de nuevos destinos como, por ejemplo, dentro de la cuenca del Pacífico, queda abierta.

“Esta es una decisión muy importante para nuestra aerolínea. Con el B787-10 ofreciendo una capacidad de pasajeros y mayor carga, alrededor de un 15% más en comparación con el B787-9, dicha inversión crea la plataforma para nuestra futura dirección estratégica y abre nuevas oportunidades para crecer, dice Christopher Luxon, CEO de Air New Zealand.

El B787-10 posee una capacidad para transportar un máximo 330 pasajeros en dos clases en rutas de hasta 6.430 millas náuticas (11.960 kilómetros), según datos de Boeing. La versión -9 ofrece una capacidad estándar para 290 pasajeros con un alcance 7.634 mn. (14.140 Km.). Los B777-200ER de Air New Zealand están configurados para transportar a 312 pasajeros en tres clases: 26 en Business Premium, 40 en Premium Economy y 246 en Economy Class, por lo que el nuevo avión ofrece un reemplazo uno a uno más una pequeña capacidad de crecimiento acorde a las condiciones imperantes en los mercados globales.

“El elemento de cambio para nosotros ha sido que, trabajando estrechamente con el fabricante, hemos asegurado que el B787-10 habrá de satisfacer nuestras necesidades de red de destinos, incluyendo la capacidad atender mercados similares al de nuestra actual flota de B777-200”, puntualiza Luxon.

El pedido de Air New Zealand se interpreta como una muestra de confianza directo hacia Boeing en momentos que el fabricante estadounidense está afectado por los problemas derivados con la paralización de los B737 MAX y las afecciones colaterales del mantenimiento preventivo de los motores Rolls Royce Trent 1000 Package B, C y TEN en los B787.
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