Trump: bloqueo a viajeros marca el inicio de un escenario incierto para el transporte aéreo

Por Ricardo J. Delpiano

EWR Concuerse C pasillo (RD)
Foto: Ricardo J. Delpiano

Decidido a cumplir sus promesas electorales en el más breve plazo posible, el nuevo Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado a ejecutar una serie de medidas que por la finalidad como por la forma, generan controversia dentro y fuera del país, cuyas consecuencias profundizan el ambiente que actualmente existe en el contexto internacional.


Una orden ejecutiva firmada el 27 de enero dictaminó el bloqueo por 90 días de refugiados y nacionales de siete países que su juicio representan un eventual amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. Así cientos de pasajeros de Irán, Iraq, Libia, Somalia, Siria, Sudán y Yemen, fueron impedidos de ingresar o volver a los Estados Unidos, incluso a aquellos con una Green card válida.

Como consecuencia de la radical decisión, las líneas aéreas de Estados Unidos como aquellas con servicio hacia y desde países comenzaron a informar a sus pasajeros de la medida y rechazar a aquellos viajeros alguna nacionalidad de los países mencionados. La indignación no se hizo esperar porque la política impuesta no sólo afectaba los planes de viaje, residencia o trabajo de muchas personas, sino porque venía de un país que por años era garante de orden y estabilidad en el actuar de sus instituciones.

Desde el pasado viernes, el desconcierto y un cierto caos se han apoderado de los aeropuertos, que se han convertido en temporales lugares de detención para aquellos viajeros afectados como en sitios de protestas de inmigrantes y de los propios estadounidenses que no comparten la drástica decisión ni la visión país que tiene el nuevo Presidente.

Más allá del daño mismo a los viajeros que hoy ven imposibilitados de concretar algo tan simple como llegar legalmente a su destino, está la incertidumbre instaurada. En el plazo más inmediato, relacionado con la interpretación misma de la medida en relación con ciudadanos con nacionalidades de los países afectados y si está será por sólo 90 días o podrá extenderse en el tiempo o a otros países.

Las líneas aéreas han sido la primera línea de conflicto entre la decisión gubernamental y los pasajeros. American Airlines ha decidido compensar la situación ofreciendo opciones para cambiar reservas y reembolsos completos para los pasajeros afectados, Delta está estudiando medidas para flexibilizar las reservas y no descarta también reembolsos, son algunas de las acciones que se pueden ver y que se replican en Air Canada, British Airways, Etihad, Emirates o KLM, esta última que ha ofrecido vuelo de retorno gratuito al lugar de origen.

Además de los pasajeros, se ha afectado también la programación de roles de las tripulaciones, especialmente de compañías de Medio Oriente que sirven a distintas ciudades de los Estados Unidos. Emirates por ejemplo, ha señalado que ha tenido que adaptarse rápidamente a la nueva orden emitida. La decisión unilateral también podría afectar a tripulaciones que se forman o entrenan en las distintas escuelas y centros de entrenamiento aeronáutico existentes en el país del norte. 

La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) que representa y lidera a 265 aerolíneas miembros para establecer un transporte aéreo seguro, eficiente y sostenible, reconoce que los Estados tienen el derecho y el deber de proteger sus fronteras y que cuando esta labor afecta al transporte aéreo trabaja con las aerolíneas para ayudar a cumplir los requisitos de una manera eficiente y efectiva. Para esto, señala que existen y procedimientos globales como IATA’s Timatic Online Solution que es una base de datos global para los requisitos de procedimientos de viaje que se actualiza constantemente para las líneas aéreas y agentes de viaje.

IATA dice que esos sistemas apoyan las decisiones de los Gobiernos pero que deben ser informadas con anticipación y con coordinación. En una declaración con fecha 30 de enero, expresa que la orden ejecutiva emitida por el Presidente Trump fue emitida sin previa coordinación o advertencia causando confusión entre compañías aéreas y viajeros. Para solucionar en la medida de lo posible la nueva política de ingreso hacia los Estados Unidos, pide claridad a la nueva administración e insta a los Gobiernos de los demás países que proporcionen de manera coordinada y anticipada los cambios en los requisitos de entrada de manera tal que puedan ser transmitidos claramente a las aerolíneas y a los viajeros e implementados eficientemente.

Nuevamente, la industria de la aviación vuelve a estar presa de políticas y acciones unilaterales de los Gobiernos en medio de un escenario global donde la cooperación y coordinación juegan roles trascendentales para facilitar el diario vivir del mundo moderno. Si bien las aerolíneas son las que están pagando los costos iniciales, como los que menciona IATA en lo que respecta a cargos adicionales para cumplir con requisitos poco claros, de implementación y sanciones por incumplimiento, medidas como las decretadas pueden ser el principio de muchas otras que pueden venir en la administración Trump, generando un panorama local y mundial que amenaza no sólo a la aviación sino que a las relaciones políticas mundiales.

Sólo en aviación, la medida podría afectar a los aeropuertos, a los fabricantes, a los proveedores y con esto a toda la cadena de valor involucrada, perjudicando aquellos fines que el propio Presidente ha jurado defender y proteger.

A modo de ejemplo, se vuelve incierto lo que sucederá con el acuerdo entre Boeing e Iran Air luego de que Irán fuera incluido entre los países baneados. The Seattle Times, una de las publicaciones más prestigiosas con buenas informaciones desde Boeing Company, publica que la medida podría además de amenazar el acuerdo alcanzado poner el peligro la capacitación de las tripulaciones en los nuevos aviones de la compañía iraní. Si el compromiso se cae se pone en riesgo las fuentes de trabajo que la orden iraní iba generar en los Estados Unidos, afectando uno de los objetivos que el propio Trump busca conseguir: más empleo para sus ciudadanos. El pedido realizado por Iran Air está valorado en US$16.600 millones a precios de lista y se espera que genere 100.000 empleos en la industria aeroespacial durante todo el ciclo de entregas que comenzará en 2018.

La llegada de Trump y las cuestionadas medidas proteccionistas que busca implementar se suman a otras políticas como la del Brexit que están contribuyendo a profundizar la incertidumbre en el sistema internacional y en la industria aérea, escenario que ya había comenzando con los últimos cambios geopolíticos globales como por las nuevas amenazas globales.

Si Trump logra cumplir en algo sus promesas, ya sea con números concretos como en términos de percepción, la situación no será favorable pues puede contribuir a una cierta aceptación de que las políticas proteccionistas pueden resultar exitosas, aunque la práctica histórica demuestra lo contrario en cualquier país y lugar. 

El panorama descrito reitera la obligación como los desafíos que la aviación tiene para continuar buscando fórmulas para su fortalecimiento y generar en cooperación intersectorial, caminos hacia una sostenibilidad futura.
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