Por Ricardo J. Delpiano
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| Foto: Delta |
Pese a criticar en su momento las restricciones impuestas por el Departamento de Transportes de los Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés), Aeroméxico y Delta finalmente aceptaron la orden emitida por dicho organismo que garantiza la inmunidad antimonopolio para el joint venture transfronterizo. Calificado como “histórico”, esta alianza ampliará la oferta de vuelos entre México y Estados Unidos, ventajas que se extenderán indirectamente a otros pasajeros que también podrían ser uso de sus beneficios.
“Juntos somos más fuertes”, es la idea que las dos compañías trasmiten al formalizar oficialmente su alianza y que también se puede interpretar como un mensaje directo a toda la industria de la aviación que evoluciona a nuevos niveles de competencia.
Tomando esa premisa, Ed Bastian, CEO de Delta, destaca el acuerdo conseguido que da inicio a una nueva era de cooperación un mercado altamente competitivo y atractivo por la cantidad de pasajeros que se mueven diariamente. “Juntos, Delta y Aeroméxico son más fuertes en el mercado de México – Estados Unidos con respecto a lo que pueden ser individualmente”, dice el directivo agregando que “la asociación nos permitirá ofrecer a nuestros clientes más vuelos a más destinos, con más opciones cada vez que alguien viaje a través de la frontera”.
En sintonía, Andrés Conesa, CEO de Aeroméxico, indica que “este acuerdo marcará el comienzo de una nueva era en la aviación de América del Norte, siendo la primera y más grande alianza transfronteriza entre México y los Estados Unidos”. Señala además, que “es un siguiente paso en nuestras relaciones y nuestras redes ofrecerán mayores beneficios a nuestros clientes, mientras aumentamos las opciones de conectividad, productos y servicios".
Ahora las dos compañías se preparan para cumplir las condiciones solicitadas por el DOT y la Comisión Federal de Competencia Económica de México (COFECE) que establecen la entrega de 24 slots diarios en la ruta Ciudad de México y distintas ciudades en los Estados Unidos de aquí al 2018, además de seis slots diarios en rutas desde Nueva York (JFK) a seis ciudades mexicanas.
Se estima que el joint venture comenzará a funcionar en el transcurso del segundo semestre de 2017 con el aumento de 70 a 100 vuelos diarios entre los dos países, equivalentes a 10 mil vuelos adicionales por año que se traducirán en más opciones de viaje para todos los pasajeros. La asociación mejorará también la experiencia en tierra al permitir que las dos aerolíneas inviertan en mejoras en la infraestructura aeroportuarias como puertas de embarque y salas de espera. Aeroméxico y Delta generarán sinergias en temas de ventas y promoción, además de compartir ingresos.
Delta ofrecerá una fuerte presencia en los Estados Unidos a través de sus hubs en Atlanta, Detroit, Los Ángeles, Minneapolis, Nueva York (JFK), Salt Lake City y Seattle. En el caso de Aeroméxico, el aporte será un mejor acceso en el país azteca a través de las bases y hubs en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
Aeroméxico y Delta han sido socias por 22 años además de ser fundadores de SkyTeam, alianza global que también se beneficia del joint venture al fortalecer las relaciones entre sus miembros. Para las dos compañías, el proceso significa también el fortalecimiento de su posición en el mercado como un tercer actor sólido frente a American Airlines y United, compañías que por sus respectivos procesos de fusión han logrado fortalecerse en estas rutas. United, por ejemplo, logró consolidarse como operador líder al asumir la extensa red de Continental en México. En paralelo, Delta ha lanzado una oferta pública para la adquisición del 49% del capital del Grupo Aeroméxico, que de concretarse estrechará aún más las relaciones.
A pesar de estar focalizado en un mercado específico (rutas entre Estados Unidos y México), su impacto va más allá ya que permite que usuarios de ambas aerolíneas que viajan más allá de las rutas en cooperación puedan acceder a una mayor oferta de viajes y mejores tarifas. A nivel de industria, la aprobación conseguida es considerada todo un hito en la aviación, especialmente en una región donde los joint ventures constituyen un fenómeno nuevo y que por lo mismo, todavía no consiguen ser aceptados totalmente ya sea por cuestiones políticas o bien por una falta de visión de futuro de lo que implica esta nueva forma de competir.
