Alcalde de Cerro Navia pide elevar la tasa de embarque en Santiago y demanda a SCL por contaminación

Por Ricardo J. Delpiano

Cumpliendo
las amenazas realizadas el pasado viernes 8 de junio, el edil de la comuna Luis
Plaza (RN), presentó ante los Tribunales civiles una demanda para exigir una
millonaria indemnización de perjuicios contra la concesionaria del aeropuerto
de Santiago, SCL Terminal Aéreo S.A. por considerar que las operaciones aéreas
son una fuente de contaminación significativa y que afectan a los vecinos de su
comuna.
La
autoridad comunal, se hizo presente al más puro estilo de un mitin político haciéndose
acompañar por una treintena de pobladores quienes portaban banderas negras.
Según sus argumentos “el aterrizaje y despegue de un avión de pasajeros de un
vuelo internacional equivale a la contaminación producida por seis mil
automóviles
”.
Asimismo,
Plaza solicitó incrementar en un US$1 la tasa de embarque para vuelos
domésticos e internacionales. 
 La aviación chilena en su conjunto se ha caracterizado en los últimos años por avanzar hacia un espacio aéreo sostenible, en concordancia con los compromisos asumidos en forma voluntaria por la industria de la aviación mundial. Foto: Alejandro Ruiz
En
sus dichos, indicó también que “el aeropuerto debe pagar por el uso de los
cielos y la contaminación del aire y acústica que dejan”
…"queremos que nos
indemnicen para darle una mejor calidad de vida a nuestros vecinos”
, agregó,
según lo que publica el portal Emol.com.
El
alcalde de Pudahuel Johnny Carrasco (PS) por su parte, máxima autoridad en la
cual el aeropuerto de Santiago se encuentra ubicado, desestimó el recurso
presentado por su par de Cerro Navia.
Así,
con la presentación de esta demanda, se vuelve abrir un eterno episodio en el
cual la aviación es utilizada para fines políticos propios o para buscar
ocultar, encubrir deficiencias en otras áreas o políticas públicas generadas a
nivel local como nacional. Anteriormente, otras
autoridades municipales así como parlamentarias, han expresado su oposición al
emplazamiento de aeropuertos y aeródromos en el país, especialmente cuando
ocurren hechos de gran repercusión mediática, los que pueden ser capitalizados
como recurso político en directo beneficio en un año clave electoralmente.
En sus planteamientos, el edil omite otras fuentes contaminantes
como el material particulado fino (MP 2.5), dentro de los cuales están
los
combustibles fósiles, como motores diesel, motores de vehículos e industriales,
catalogados como las principales fuentes
contaminantes en la capital. Asimismo, los argumentos muestran el
desconocimiento de la autoridad sobre el funcionamiento de las operaciones aéreas
en forma básica en cuanto al uso de combustible, más allá si se trata de un vuelo
internacional que uno nacional, sin mencionar los avances significativos que líneas
aéreas, aeropuertos y Autoridad Aérea (DGAC) han realizado para hacer una
aviación cada vez más sostenible.
La industria del transporte aéreo es la única a nivel global que
contempla una estrategia y un compromiso los países para reducir las emisiones.
Entre algunas de las medidas señaladas están la mayor eficiencia en el consumo
de combustible hasta 2020 y desde ese año lograr un crecimiento neutro de
emisiones, esperando alcanzar una reducción a la mitad de contaminantes para
2050. Todos objetivos se enmarcan como parte de un proyecto del sector para
alcanzar un crecimiento 0 de emisiones contaminantes, compromiso que han
asumido aerolíneas, fabricantes, aeropuertos y autoridades aéreas en conjunto
con los lineamientos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Así y a modo de ejemplo, se puede mencionar que en los últimos 40 años las
aerolíneas han incrementado la eficiencia en uso del combustible en un 70%, según
los datos de la Asociación del Transporte Aéreo Internacional (IATA).
Chile como integrante de la comunidad de naciones y del sistema
aeronáutico mundial, ha adherido a los compromisos del sector, estableciendo una
política clara de Estado con miras a alcanzar un sistema aeronáutico de IV
generación, inteligente y sostenible. Reflejo de ello es el plan estratégico
desarrollado por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) para
2008-2012, el cual instauró una Política Medioambiental, cuyo objetivo busca “promover la sostenibilidad ambiental del
proceso de desarrollo del sistema aeronáutico nacional y con ello velar por la
mejora permanente de la calidad de vida de la comunidad”. 
Para esto, la aviación chilena “cumple con todas las normas establecidas
por las autoridades nacionales ambientales y sanitarias relativas al control del
medio ambiente y consideración de las recomendaciones internacionales emanadas
de la OACI”
(Contacto Aeronáutico, DGAC 2010).
Gracias a la inversión constante en nuevas tecnologías y a la
cooperación intersectorial que incluyen a otros organismos estatales y  a los operadores
aéreos, el país ha avanzado en forma significativa hacia una mejor gestión del
espacio aéreo, creando una verdadera supercarretera aérea con más aerovías
directas, procedimientos de despegue, aproximación y aterrizaje eficiente y
seguro, que en su conjunto hacen que los tiempos de vuelo sean más cortos, lo
que se traduce en ahorro en el consumo de combustible y en la reducción
significativa de emisiones.
Dentro de este punto, se destacan políticas como la “campaña del
minuto”
realizada en conjunto con LAN, aerovías más eficientes, rutas y
aproximación RNAV-RNP (de carácter satelital) en varios aeropuertos del país
(Antofagasta, Copiapó, La Serena, Santiago, Puerto Montt, Balmaceda, Punta
Arenas), cooperación internacional en las rutas del Pacífico dentro del
proyecto de navegación satelital, una política de aeropuertos verdes realizado
en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas para la modernización
aeroportuaria en marcha. Asimismo, se debe destacar que desde hace
algunos años, el aeropuerto Arturo Merino Benítez cuenta con un Sistema de
Monitoreo de Ruido, el cual ayuda a mitigar el nivel acústico que generan las
aeronaves durante su operación.
Asimismo, las líneas aéreas que operan en el aeropuerto de
Santiago, así como en todo el territorio nacional, han realizado inversiones
millonarias para modernizar sus flotas, que hacen que hoy en Chile se vuele con
material de última generación, el cual es reconocido por su eficiencia operacional, ahorros
en combustible y una significativa reducción emisiones y ruido.
Finalmente,
es necesario indicar que el transporte aéreo constituye un aporte fundamental
al desarrollo económico y social de los países, siendo motor de actividades
como el turismo, la generación de nuevos negocios, el movimiento de las
exportaciones e importaciones, acceso a los mercados, comercio en general, además
de constituir una herramienta para garantizar la conectividad e integración de
todo el territorio nacional. Por lo anterior, los Estados -y dentro de ellos
cada autoridad que forma parte de él-, debe asumir los problemas con políticas
sólidas de cooperación intersectorial a nivel interna y externa, que constituyan
verdaderos aportes en lugar de actuar según circunstancias puntuales orientadas
a conseguir posibles beneficios cortoplacistas.